LA UNIVERSIDAD DE SALZBURGO DESVELA LA VERDAD

¿Murió Rudolf Hess en la cárcel o fue su doble? La ciencia revela el misterio

El que fuera lugarteniente de Adolf Hitler fue detenido en Reino Unido en 1941 y, desde entonces, prisionero hasta su muerte en 1987. ¿Pero en realidad se trataba de él?

Foto: Rudolf Hess, durante un discurso del partido nazi en 1940. (CC)
Rudolf Hess, durante un discurso del partido nazi en 1940. (CC)

Un 10 de mayo de 1941 tuvo lugar uno de los episodios más extraños de toda la II Guerra Mundial. El segundo de a bordo del régimen nazi, Rudolf Hess, decidió viajar hasta Escocia y, tras no encontrar un sitio en el que hacer aterrizar su Meserschmitt, decidió lanzarse en paracaídas. Nada más tocar tierra, las autoridades británicas decidieron apresarle, hasta que apareció ahorcado en 1987. Pero, ¿era aquel hombre Hess en realidad? Ahora, el ADN desmiente la leyenda.

Aquella misión es una de las más extrañas de la II GM y de la que poco o nada se ha sabido ochenta años después. La versión oficial del régimen nazi fue que Hess sufría una enfermedad mental que le había llevado a volar a Reino Unido. Los británicos, por su parte, aseguran que cayó en una trampa para firmar la paz con ellos y, así, poder centrar sus esfuerzos en el frente ante la URSS. Sea como fuere, lo cierto es que Rudolf Hess fue detenido desde ese mismo momento.

Encarcelado incluso en la Torre de Londres, Hess -que estaba llamdo a ser el sucesor de Adolf Hitler- vio cómo acababa la II Guerra Mundial desde una celda en Reino Unido. Desde allí, fue trasladado hasta los Juicios de Núremberg, donde se le declaró culpable y condenado a prisión de por vida. Absuelto de las acusaciones de crímenes de guerra y contra la humanidad, fue sentenciado a cadena perpetua por crímenes contra la paz, hasta que apareció ahorcado en 1987.

Fue trasladado a Berlín, donde fue encarcelado en la prisión de Spandau. Allí, incluso perdió su nombre, y pasó a ser conocido como el prisionero número 7. De hecho, desde 1966 fue el único preso en dicha cárcel, lo que provocó conjeturas de todo tipo. ¿Y si no fuera él, sino un doble? El principal responsable de esta teoría de la conspiración fue W. Hugh Thomas, el médico que le monitorizó en todo momento, que llegó a dudar de que en realidad fuera Hess.

Thomas asegura que había varios elementos que le hacían pensar en que el que estaba encarcelado no era el líder nazi, sino un doble, y que Hess habría sido puesto en libertad de manera secreta. La principal razón que esgrimía tenía que ver con una serie de rasgos físicos que habrían cambiado, como serían las orejas, la nariz y las comisuras de la boca, a lo que le sumaba el hecho de que tuviera una amnesia que le impedía recordar nada de su pasado.

Si a eso se le suma que el prisionero se había negado a recibir a su familia durante años, el doctor tenía claro que lo que podría estar pasando es que se trataba de un impostor. Pero, ¿existiría una manera de poder descubrir si en realidad se trataba o no de Rudolf Hess? Unos científicos de la Universidad de Salzburgo han conseguido dar con la tecla para tratar de averiguar si la leyenda es cierta o, por el contrario, solo es eso: una leyenda.

Tras encontrar a un pariente lejano de Rudolf Hess, han obtenido una prueba de ADN que han comparado con la del preso número 7 de Spandau y los resultados son claros: existe una coincidencia de casi el 100%. Es decir, no hay dudas de que aquel prisionero que estuvo más de 40 años entre barrotes se trataba del lugarteniente de Adolf Hitler. Aquel hombre que murió a los 93 años en Spandau era Rudolf Hess. Pero saber por qué viajó a Escocia sigue siendo su gran misterio.

Europa
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios