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Gorbachov, bajo la sombra de Chernóbil y Crimea: ¿qué piensan los ucranianos de él?
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"Un ávido comunista"

Gorbachov, bajo la sombra de Chernóbil y Crimea: ¿qué piensan los ucranianos de él?

Gorbachov tiene buena fama en Europa, pero es visto como un traidor en Rusia. En Ucrania, se cierne sobre él la sombra del desastre de Chernóbil y su apoyo a la anexión de Crimea

Foto: El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov, en Berlín, en 2014. (EFE/Jens Kalaene)
El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov, en Berlín, en 2014. (EFE/Jens Kalaene)

Siempre se ha dicho que el último líder soviético Mijaíl Gorbachov es querido en Occidente y odiado en Rusia. Sus políticas, que derivaron en la desintegración de la Unión Soviética en 1991, fueron aplaudidas en Europa porque trajeron el final pacífico de la Guerra Fría. Sin embargo, los rusos no le perdonan que liquidara el imperio. Una imagen negativa que también mantiene en Ucrania, aunque por razones muy diferentes. Con la guerra de Ucrania como telón de fondo, muchos ucranianos no creen que el padre de la "perestroika" fuera un aliado para el país.

Oleksandr Shymanskyi tiene 33 años y vive en Kiev. Desde la capital ucraniana explica que Gorbachov siempre ha apoyado el imperialismo de Putin, tanto en Georgia en 2008 como con la anexión de Crimea. "Obviamente, eso no suma puntos a los ojos de los ucranianos", afirma a El Confidencial. Shymanskyi subraya que existe una disonancia entre la imagen que se tiene de él en Europa y fuera de ella, y sostiene que se le atribuyen cosas buenas "que no hizo (o no quiso hacer) mientras que no se le responsabiliza por las cosas malas que hizo".

Foto: El último dirigente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en 1991. (Getty/Sygma/Pascal Le Segretain)

Respecto a las malas, se refiere a la atribución, en su opinión errónea, de la desintegración deliberada de la Unión Soviética. "Era un ávido comunista y partidario del régimen. Las reformas que hizo no se basaron en su amor por la gente, sino en el hecho de que, en primer lugar, no quería que la URSS colapsara", comenta a este periódico. Por lo tanto, el ucraniano no comparte el atributo de "hombre de paz" que muchos utilizan. Oleksandr Shymanskyi recuerda que, antes de la caída del imperio, hubo muchos intentos de reprimir los movimientos de independencia en las diferentes repúblicas. "Muchas personas murieron, muchas más resultaron heridas y arrestadas. La única razón por la que no tuvo éxito fue porque la URSS ya no estaba en forma para mantenerse unida, y la legitimidad del Gobierno de Moscú se desvanecía", afirma.

Chernóbil no se perdona

La historia, para el ucraniano de 33 años, habla por sí sola. Además de los movimientos para independizarse de la Unión Soviética, destaca otros capítulos como el desastre de Chernóbil el 26 de abril de 1986. El accidente nuclear, considerado como uno de los peores de la historia y uno de los grandes desastres medioambientales, es otra de las razones por las que muchos ucranianos no ven a Gorbachov con buenos ojos. Se le acusa de intentar ocultar y reprimir el desastre y, según Shymanskyi, si no hubiera sido por la presión de los países occidentales, la catástrofe nunca hubiera llegado a los oídos de la población soviética.

Ni el desastre ni sus consecuencias. "Muchos miles de ucranianos tuvieron problemas oncológicos el resto de sus vidas. Muchas familias de los alrededores de Kiev tienen un pariente o conocido cuya vida se vio afectada por eso", lamenta el ucraniano. Por su parte, Marie Dumoulin, directora del programa Wider Europe en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), coincide en que Chernóbil es el desastre que muchos ucranianos asocian con su mandato.

Foto: Karnoza, junto con sus amigos, en la cocina de Chernóbil. (Cedida)

"La imagen de Gorbachov no es mucho mejor en Rusia que en Ucrania. Está asociado con la Unión Soviética, es decir, una forma de poder imperial para los ucranianos. Su nombre no está asociado con la independencia de Ucrania, que se considera más bien como una decisión tomada por Leonid Kravtchouk [presidente de Ucrania entre 1991 y 1994], junto con los presidentes de Rusia, Boris Yeltsin, y Bielorrusia, Stanislav Shushkevich", aclara la analista.

Dumoulin hizo hincapié en la visión completamente distinta que se tiene del último líder soviético en Europa, en Rusia y en las ex repúblicas soviéticas. Por un lado, las antiguas repúblicas que formaban parte de la URSS pueden tener un recuerdo todavía vívido de la represión ante los intentos de independencia. Es el caso del presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, quien afirmó que no entiende la euforia por Gorbachov por parte de algunos representantes europeos y hasta en antiguas repúblicas de la URSS.

Además, el mandatario creó una imagen de reformador con ilusiones sobre una "cara diferente de la Unión Soviética". El presidente lituano, Nauseda, traza una línea directa desde la idealización de Gorbachov por parte de Occidente hasta las tres décadas de ilusiones que se han tenido sobre Rusia. "Esto llevó al hecho de que Occidente continuó la política de cooperación y asociación con Rusia durante mucho tiempo, que luego se extendió a Nord Stream 1, Nord Stream 2, y ahora vemos que tenemos que pagar muy caras estas ilusiones", dijo para el periódico 'Delfi'.

El ministro de Relaciones Exteriores de Lituania, Gabrielius Landsbergis, defendió este punto de vista y escribió en Twitter que los lituanos no glorificarán a Gorbachov. "Nunca olvidaremos el simple hecho de que su ejército asesinó a civiles para prolongar la ocupación de nuestro país por parte de su régimen. Sus soldados dispararon contra nuestros manifestantes desarmados y los aplastaron bajo sus tanques", sostiene.

La situación en Ucrania fue diferente a la de Lituania en este sentido y, como comentaba Oleksandr Shymanskyi, la mala imagen de Gorbachov responde a su gestión por el desastre de Chernóbil. Más recientemente, por su apoyo a invasiones como la de Georgia en 2008 y, por supuesto, la de Crimea. "Gorbachov apoyó la anexión de Crimea diciendo que con esto se había corregido una gran injusticia histórica, porque, como sabemos, Crimea formó parte de Rusia desde 1783 y fue regalada por Nikita Kruschev [exlíder de la URSS] a Ucrania en 1954 en conmemoración del 300 aniversario de su adhesión a Rusia", explica Mila Milosevich, investigadora principal para Rusia, Eurasia y los Balcanes del Real Instituto Elcano.

Sobre la opinión de Gorbachov de la guerra de Ucrania no hay información. A pesar de que algunos artículos, citando a fuentes cercanas a Gorbachov, afirman que no estaba de acuerdo con la invasión, la enfermedad que padecía y su edad avanzada le hacían estar fuera de los focos y de la opinión pública. No se posicionó nunca de manera oficial sobre este tema.

La "guerra" de Putin contra Gorbachov

Desde el Kremlin y una gran parte de la sociedad rusa, el padre de la perestroika era un traidor por ceder a las presiones de Occidente después del fin de la Guerra Fría. Vladímir Putin nunca se ha mostrado especialmente cercano a Gorbachov y algunas de sus acciones políticas han tenido como objetivo dejar atrás el legado del último líder de la URSS. Antes en Georgia o Chechenia, ahora con la guerra de Ucrania.

"Son guerras que pretenden y ambicionan revertir el orden internacional y sobre todo el orden de seguridad europeo, creado después del final de la Guerra Fría, gracias a la aceptación de Gorbachov de la reunificación de Alemania, de la retirada de las tropas soviéticas de Europa del Este y la aceptación de una serie de acuerdos militares con los Estados Unidos sobre la desnuclearización", argumenta Milosevich.

Estas medidas consideradas una subordinación para Rusia son las que Putin intenta dejar atrás y, según Milosevich, la guerra de Ucrania simboliza el fin de la estrategia política de Gorbachov y, sobre todo, busca revertir el orden mundial.

Foto: Foto de archivo: el presidente ruso, Vladímir Putin, junto a Mijail Gorbachov. (Reuters)

La analista de Elcano describe al exlíder de la URSS como una figura trágica. Por un lado, sostiene que sus políticas tenían buenas intenciones y que buscaba reformar el comunismo e integrar a Rusia en el sistema internacional. Sin embargo, fracasó en esto, quizá por unas medidas un poco naíf. "Su figura es trágica en el sentido de que tenía las mejores intenciones para la Unión Soviética, para sí mismo, para Rusia y para el mundo. Sin embargo, realmente ninguna de sus buenas intenciones ha dado un buen fruto", concluye Mila Milosevich.

Desde Kiev, Oleksandr Shymanskyi ve las cosas desde otro prisma y afirma que la buena fama de Gorbachov es injusta por factores como la represión en ex repúblicas soviéticas. No es, opina, un "hombre de paz" como muchos le llaman. "¿Llamarías a una persona 'pacífica' solo si no consigue golpearte porque lograste resistir? Yo tampoco".

Siempre se ha dicho que el último líder soviético Mijaíl Gorbachov es querido en Occidente y odiado en Rusia. Sus políticas, que derivaron en la desintegración de la Unión Soviética en 1991, fueron aplaudidas en Europa porque trajeron el final pacífico de la Guerra Fría. Sin embargo, los rusos no le perdonan que liquidara el imperio. Una imagen negativa que también mantiene en Ucrania, aunque por razones muy diferentes. Con la guerra de Ucrania como telón de fondo, muchos ucranianos no creen que el padre de la "perestroika" fuera un aliado para el país.

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