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Fin de la era Johnson, ¿y ahora qué? Guerra civil 'tory' con inflación histórica
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CARRERA A DOWNING STREET

Fin de la era Johnson, ¿y ahora qué? Guerra civil 'tory' con inflación histórica

La difícil situación económica —que ya está bajo la presión de una tasa de inflación que en mayo alcanzó un máximo de 40 años, hasta el 9,1% interanual— protagoniza las primarias conservadoras con Rishi Sunak como favorito  

Foto: Boris Johnson, desde Downing Street. (Reuters/Henry Nicholls)
Boris Johnson, desde Downing Street. (Reuters/Henry Nicholls)

Boris Johnson ha pasado el fin de semana en Chequers pensando sobre su futuro. Se trata de la lujosa casona del Siglo XVI situada en la campiña inglesa que se pone a disposición de los primeros ministros para sus vacaciones. La ambición rubia y su esposa Carrie querían celebrar allí la fiesta de bodas que no pudieron hacer tras su unión en año pasado debido a las restricciones del Covid, pero tras las críticas han tenido que cancelar sus planes.

Lo cierto es que, técnicamente, Johnson tiene aún derecho a disfrutar de la gran mansión porque sigue siendo el primer ministro británico. El jueves pasado se vio obligado a presentar su dimisión tras la renuncia de más de 50 cargos de su Gobierno en apenas tres días. Las mentiras sobre el escándalo de abusos del responsable de disciplina del Partido Conservador fueron la gota que colmó el vaso para un liderazgo que estaba ya tremendamente cuestionado por el Partygate. Sin embargo, solo dimitía como líder `tory´ aclarando que se quedaría en el Número 10 hasta que sus filas encontraran a un sucesor, posiblemente en otoño.

Foto: Periódicos en Downing Street. (Reuters/Henry Nicholls)

En un país que no tiene constitución escrita, se trata de un proceso normal que evita que el Gobierno quede huérfano mientras se celebran las primarias. Ocurrió lo mismo tras la dimisión de Theresa May. Sin embargo, Johnson se ha convertido ya en una figura que despierta tanta desconfianza que tanto la oposición como gran parte de sus propias filas quieren que sea otra persona quien se quede como primer ministro interino.

Su círculo cercano asegura que se ha tomado la "traición" de sus ya exministro "con dolor, no con ira" y está "tremendamente triste" por no poder terminar el trabajo que se propuso lograr en 2019, cuando ganó por una aplastante mayoría absoluta. Ahora está decidiendo si seguir los pasos de su predecesora inmediata, Theresa May, y permanecer en la Cámara de los Comunes como diputado, o retirarse por completo de la política en las próximas elecciones generales, previstas para 2024. De ser así, podría retomar su carrera como escritor con su más que lucrativa columna en The Daily Telegraph, por la que se embolsaba cerca de 275.000 libras al año (más de 320.000 euros) y continuar con la biografía que estaba preparando sobre Shakespeare.

placeholder Manifestación sobre el aborto en Londres. (Reuters/Henry Nicholls
Manifestación sobre el aborto en Londres. (Reuters/Henry Nicholls

Aunque la periodista Petronella Wyatt -la que durante años fue una de sus amantes oficiales- asegura que también podría dimitir este mismo lunes como primer ministro para poder presentarse de nuevo a las primarias del Partido Conservador. Es una teoría completamente rocambolesca. Pero con Boris nunca puede descartarse nada.

Este lunes, el llamado Comité 1922 -que agrupa a los `tories´ sin cartera- presentará el calendario para la carrera por la sucesión. El objetivo es que para el 21 de julio queden los dos finalistas elegidos por los diputados para que los afiliados de la formación elijan al ganador posiblemente para septiembre. Al igual que pasó tras la dimisión de May, el futuro primer ministro británico será elegido por alrededor de 200.000 afiliados conservadores, lo que representa el 0.29% de la población del país. Sin duda alguna, lo que marcará las primarias conservadoras será la difícil situación económica que ya está bajo la presión de una tasa de inflación que en mayo alcanzó un máximo de 40 años hasta el 9,1% interanual. El Banco Central cree que incluso superará el 11% a finales de este año.

placeholder Boris Johnson anuncia su dimisión en Downing Street, Londres. (EFE/Tolga Akmen)
Boris Johnson anuncia su dimisión en Downing Street, Londres. (EFE/Tolga Akmen)

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional aseguró en abril que el Reino Unido iba a enfrentar una inflación más persistente, así como un crecimiento más lento que cualquier otra gran economía en 2023. En términos de desempleo, la tasa general aumentó por primera vez desde finales de 2020 en los tres meses terminados en abril y se ubicó en 3,8%.

La política fiscal será clave en el próximo Gobierno. En este sentido, una de las razones que esgrimió el exministro del Tesoro, Rishi Sunak, para dimitir el pasado martes -activando el motín que terminó con el inquilino de Downing Street- tuvo que ver, precisamente, con que su enfoque para administrar la economía era "muy diferente" al de Johnson.

En efecto, mientras el `premier´ llevaba meses presionado por más recortes de impuestos, la prioridad a corto plazo de Sunak es aliviar la carga de la deuda, que supera ya los 2,4 billones de dólares y podría más que triplicarse a casi el 320% del PIB en 50 años si los futuros gobiernos no endurecen su política fiscal. Sunak ha sido uno de los primeros en presentar su candidatura para ser el próximo líder a través de un video publicado en redes sociales, que claramente no se ha hecho en dos días. En definitiva, desde hace tiempo llevaba preparando su estrategia para dar el salto. En las imágenes cuenta la historia de su familia, emigrantes de origen indio que vinieron al Reino Unido sin nada y "a través de gran esfuerzo" lograron dar a sus hijos una buena educación.

placeholder El exministro de Economía británico, Rishi Sunak. (Reuters)
El exministro de Economía británico, Rishi Sunak. (Reuters)

En el video, sin embargo, no hay ni rastro de su esposa, la multimillonaria india, Akshata Murty, quien recientemente protagonizó una gran polémica al salir a la luz que lleva años acogida al régimen fiscal de "no residente" en el Reino Unido.

El escándalo -que según las malas lenguas fue filtrado a la prensa por los propios aliados de Johnson- hizo mella en la popularidad de Sunak. Pero las últimas encuestas vuelven a situarle ahora en el primer puesto, sacando gran ventaja con la advertencia a los conservadores de que no crean en las promesas de "cuento de hadas" de sus rivales sobre mayores gastos y menores impuestos. "Alguien tiene que aprovechar este momento y tomar las decisiones correctas”, asegura.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria parece coincidir con el enfoque del exministro, ya que se muestra partidaria de aumentar impuestos para financiar los crecientes costos de un alto endeudamiento y de una población que envejece cada vez más y sale del mercado laboral. También lo es de buscar más fuentes de recursos de cara a la entrada en vigencia en 2030 de la prohibición de la venta de automóviles nuevos a gasolina y diésel, ya que son precisamente los aranceles sobre el combustible una gran fuente de ingresos fiscales, mientras que la electricidad se grava de manera más ligera.

Foto: Reunión del Gabinete de Boris Johnson el pasado 5 de julio. (Reuters/Ian Vogler)

Alrededor de una decena de nombres se han postulado ya para las primarias y se da por hecho que la lista aumentará. El domingo por la noche trascendió la candidatura de otro peso pesado, Liz Truss, responsable de Exteriores, que promete bajar impuestos, distanciándose así de Sunak, y posiblemente también Priti Patel, ministra de Interior, y representante del ala más dura de la formación.

Entre los aspirantes ya confirmados están también el que fuera ministro de Sanidad, Sajid Javid, y Jeremy Hunt, que también ocupó durante un largo tiempo la misma cartera. Ambos se han comprometido a revocar, en diferentes plazos, la subida planeada en principio para el próximo abril del Impuesto de Sociedades, que iba a pasar del 19% al 25%. Todo un guiño a los empresarios, en busca de su apoyo.

"Es de interés nacional que Boris Johnson se marche"

Hunt quedó en segunda posición en las primarias de 2019. Muchos conservadores en escaños que dan a los demócratas liberales le ven como el mejor candidato, lo que simboliza un regreso a un gobierno conservador estable que no se haya visto afectado por los dramas de los últimos años. Sus seguidores están bien organizados y listos para apoyarlo. Su mayor problema, sin embargo, es que a los afiliados de la formación no les gusta que les pregunten dos veces. Para muchos de ellos, sería como reconocer que votaron mal hace tres años.

Por su parte, la oposición laborista ha vuelto a pedir la inmediata renuncia de Johnson como primer ministro, en vez de esperar a la elección del nuevo líder conservador, ya que de lo contrario está dispuesta a presentar una moción de censura en la Cámara de los Comunes para forzar su salida. La portavoz de Interior laborista, Yvette Cooper, aseguró a la BBC que "es de interés nacional que Boris Johnson se marche. Sinceramente, pienso que es perjudicial que se aferre (al poder)".

Boris Johnson ha pasado el fin de semana en Chequers pensando sobre su futuro. Se trata de la lujosa casona del Siglo XVI situada en la campiña inglesa que se pone a disposición de los primeros ministros para sus vacaciones. La ambición rubia y su esposa Carrie querían celebrar allí la fiesta de bodas que no pudieron hacer tras su unión en año pasado debido a las restricciones del Covid, pero tras las críticas han tenido que cancelar sus planes.

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