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Putin desafía a la OTAN con un ataque a 25 km de Polonia y ya amenaza la retaguardia ucraniana
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triple zarpazo del kremlin

Putin desafía a la OTAN con un ataque a 25 km de Polonia y ya amenaza la retaguardia ucraniana

La cercanía casi quirúrgica a Polonia, la frontera más reforzada de la OTAN y donde Estados Unidos envió 5.000 efectivos extra tan solo en la última semana, es un gesto de desafío

Foto: Edificios y vehículos destruidos tras el ataque en la base de Yavoriv. (Reuters/@BackAndAlive)
Edificios y vehículos destruidos tras el ataque en la base de Yavoriv. (Reuters/@BackAndAlive)

El bombardeo ruso contra un campo de entrenamiento militar a apenas 25 kilómetros de la frontera con Polonia y a 50 del centro de Lviv, la 'capital en la retaguardia ucraniana', ha agrietado el espejismo de seguridad en el occidente ucraniano. Las explosiones se han escuchado claras por toda la ciudad, las primeras desde el inicio de la ofensiva rusa. El ataque, ejecutado en la madrugada del domingo con una treintena de misiles crucero y aire-superficie, alcanzó de lleno el Centro Internacional para el Mantenimiento de la Paz y Seguridad (IPSC), donde se congregaban decenas de voluntarios extranjeros alistados para luchar contra el invasor. Aunque la mayoría de los misiles fueron interceptados por las defensas antiaéreas, se estima que al menos 35 personas fallecieron y más de un centenar resultaron heridas, según las autoridades locales.

Pero el zarpazo de Putin al IPSC en Yavoriv tiene lecturas más amplias. La cercanía casi quirúrgica a Polonia, la frontera más reforzada de la OTAN y donde Estados Unidos envió 5.000 efectivos extra tan solo en la última semana, es un gesto de desafío, pero todavía lejos de caer en la provocación directa a la Alianza. "¿Entendéis que la guerra está más cerca de lo que imagináis? Rusia está ya en vuestras fronteras", le espetó el alcalde de Lviv, Andriy Sadovyi, al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y al presidente estadounidense, Joe Biden, en un mensaje difundido después del ataque.

Foto: Mural de Putin y Zelenski del artista LKN. (EFE/Villar López)

El centro elegido para el ataque tampoco es aleatorio. Pocas semanas antes del comienzo de la invasión, era utilizado por tropas internacionales de la OTAN —estadounidenses, británicas, canadienses— para la formación del Ejército local. Tanto que la propaganda rusa ha defendido en más de una ocasión que se trataría de una instalación encubierta de la Alianza en suelo ucraniano. Estos días, las instalaciones se empleaban como punto de entrenamiento de las Brigadas Internacionales antes de ser desplegados en el frente. Con toda seguridad, confirman fuentes militares ucranianas a El Confidencial, hay extranjeros entre los fallecidos. El Ministerio de Defensa ruso dijo que la operación habría acabado con "hasta 180 mercenarios" muertos. El Kremlin demuestra así que no le tiembla el pulso ni teme nuevas sanciones occidentales por atacar a aquellos que se involucren directamente en el conflicto.

¿China al rescate?

Mientras, Rusia ha continuado percutiendo los frentes abiertos, con especial intensidad en el sur, donde Moscú quiere establecer un corredor terrestre que alivie su línea de abastecimiento. El punto clave sigue siendo el puerto de Mariúpol, cuya situación es cada día más “desesperada”. La ciudad lleva sitiada bajo fuego enemigo desde el 24 de febrero, sin agua, electricidad, calefacción y cada vez menos alimentos. “Hay informes de saqueos y enfrentamientos violentos entre civiles por los pocos suministros que quedan en la ciudad”, dijo un funcionario de la ONU sobre la situación. “El sufrimiento humano es simplemente inmenso”, denunció la Cruz Roja. Más de 2.000 civiles habrían muerto, según las autoridades locales.

Sin embargo, y pese a la diversificación de objetivos, el Kremlin sigue sin lograr anotarse victorias trascendentales. Aunque el cerco sobre Kiev se ha reactivado y las tropas rusas hacen pequeños avances, buscando eliminar las defensas al oeste y norte de la ciudad, no está claro cuándo o cómo van a ejecutar el asalto definitivo. Y, cada día que pasa, las arcas rusas sufren más y más la presión occidental. Moscú confirmó este domingo que las sanciones occidentales les han dejado sin acceso a 270.000 millones de euros en oro y divisas, casi la mitad de las reservas totales del país.

"Nos aseguraremos que ni China ni nadie pueda compensar a Rusia por sus pérdidas"

“Tenemos parte de nuestro oro y reservas en divisa china, el yuan. Vemos que hay presión de Occidente sobre China para que limitemos nuestro comercio bilateral. Y, por supuesto, hay presión para que Pekín nos limite el acceso a esas reservas”, dijo el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, en una entrevista el domingo con el canal Rossiya 1. “Pero creo que nuestra asociación con China nos permitirá mantener la cooperación que hemos logrado. Y no solo mantenerla, sino incrementarla en un entorno en el que los mercados occidentales se están cerrando”, agregó el alto funcionario, en una abierta admisión de que Moscú necesita de Pekín para lidiar con el impacto económico de las sanciones.

Rusia incluso habría solicitado equipamiento y asistencia militar a China, según dijeron fuentes estadounidenses al 'Financial Times', lo que podría contrarrestar los esfuerzos occidentales por armar a las Fuerzas Armadas ucranianas. La revelación llega antes de que Jake Sullivan, Consejero Nacional de Seguridad, viaje a Roma para encontrarse con una delegación de altos funcionarios chinos liderada por Yang Jiechi. "Nos aseguraremos de que ni China ni nadie pueda compensar a Rusia por sus pérdidas", dijo Sullivan en una entrevista con un canal estadounidense. "Sobre cómo lo vamos a hacer, no puedo dar detalles en público, pero se lo comunicaremos a China en privado", agregó.

Foto: Una barricada en la carretera que lleva a Kiev. (EFE/Zurab Kurtsikidze)

En paralelo, los contactos entre negociadores ucranianos y rusos se reanudan este lunes por videoconferencia. Los cuatro encuentros sostenidos hasta la fecha —tres en la frontera bielorrusa y uno en territorio turco— no han logrado avances significativos para desescalar el conflicto, pero mantienen la esperanza de que pueda permitir un acercamiento en cualquier momento. El domingo hubo algunas tenues muestras de optimismo pese a que las bombas siguen cayendo.

"Mi expectativa personal es que este progreso lleve muy pronto a una posición común entre las dos delegaciones y a que se logren firmar algunos documentos", dijo el domingo Leonid Sloutski, uno de los negociadores rusos, a periodistas. “En las negociaciones, Rusia no está lanzando ultimátums, sino que están escuchando atentamente nuestras propuestas. Ucrania no cederá en su postura”, dijo por su parte Mykhaïlo Podoliak, un asesor del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre el reciente cambio en la actitud de Moscú.

Ningún sitio es seguro

Con este ataque en el 'óblast' (provincia) de Lviv, Rusia golpea en las vías profundas de abastecimiento y apoyo logístico de los aliados a Ucrania, dejando claro que son "objetivo legítimo", como ya había anunciado la noche del sábado el viceministro de Exteriores ruso, Sergei Ryabkov. El centro militar de Yavoriv es una de las rutas más directas al aeropuerto de Rzeszow (Polonia), desde el que los países de la OTAN están gestionando la mayoría de sus envíos de armas y material militar a Ucrania. En la última semana, Lviv se ha convertido en el centro logístico clave para la entrada de todo el material occidental, que luego es distribuido al frente.

Foto: Un civil tira un cóctel molotov en Zhitomir. (Reuters/Viacheslav Ratynskyi)

Pero Lviv no es solo un centro logístico de material militar, sino también humanitario. Más de 30.000 toneladas de ayuda se han trasladado desde el extranjero al resto del país pasando por aquí, según datos de la Autoridad Regional. Sin esta vía abierta, será mucho más difícil hacer llegar materiales necesarios al frente. La ciudad también es el principal 'hub' en la gestión de refugiados, por donde cientos de miles han pasado huyendo de los bombardeos que están destruyendo, misil a misil, ciudades como Járkiv (norte), Irpin (cerca de Kiev) o Mykolaiv (sur).

Actualmente, la ciudad acogería a más de 200.000 desplazados internos, una cifra que lleva sin actualizarse desde finales de la semana pasada y cuyo número real es muy superior. Sin embargo, tampoco es fácil llevar un registro. Cada día salen de la ciudad trenes cargados hasta los topes e incesantes caravanas de coches y autobuses, alimentando la diáspora de más de 2,6 millones de ucranianos que ya han abandonado el país. "La guerra ya está llegando al oeste", me comentaba una madre con dos niñas de cinco y seis años tras los bombardeos de la semana pasada en los aeródromos de Lutsk e Ivano-Frankivsk, a poco más de un centenar de kilómetros de Lviv.

Las alarmas antiaéreas de madrugada son cada vez más frecuentes y prolongadas, marcado el ritmo de la ciudad, donde operan muchas embajadas y organizaciones internacionales, con una permanente incertidumbre. Para Putin, poner en duda la seguridad de este bastión de la resistencia manda un claro mensaje a los ucranianos. "No hay ninguna ciudad segura", lamentaba Halyna en un refugio antiaéreo de Lviv donde, como tantas veces desde que comenzó la guerra, ha tenido que pasar las primeras horas de la madrugada tranquilizando a sus hijos.

El bombardeo ruso contra un campo de entrenamiento militar a apenas 25 kilómetros de la frontera con Polonia y a 50 del centro de Lviv, la 'capital en la retaguardia ucraniana', ha agrietado el espejismo de seguridad en el occidente ucraniano. Las explosiones se han escuchado claras por toda la ciudad, las primeras desde el inicio de la ofensiva rusa. El ataque, ejecutado en la madrugada del domingo con una treintena de misiles crucero y aire-superficie, alcanzó de lleno el Centro Internacional para el Mantenimiento de la Paz y Seguridad (IPSC), donde se congregaban decenas de voluntarios extranjeros alistados para luchar contra el invasor. Aunque la mayoría de los misiles fueron interceptados por las defensas antiaéreas, se estima que al menos 35 personas fallecieron y más de un centenar resultaron heridas, según las autoridades locales.

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