Memes para desincentivar el voto

¿Crees que la propaganda rusa no es eficaz? Deberías ver estos 'memes'

'Memes' creados por grupos rusos en 2016 están siendo reutilizados hoy día, y se espera que continúen creciendo para las elecciones de EEUU en 2020. Hay 'memes' rusos para rato

Foto: ¿Adicto a la masturbación? Jesús puede ayudarte.
"¿Adicto a la masturbación? Jesús puede ayudarte".
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"¿Adicto a la masturbación? Jesús puede ayudarte".

A mediados de agosto, el candidato presidencial demócrata Michael Bennet publicó un libro titulado 'Dividiendo América' en el que recopilaba los 'memes' rusos más impactantes utilizados en EEUU y analizaba las técnicas utilizadas para ahondar en la polarización. Lo hacía por puro interés político: al llamar la atención sobre hasta qué punto Rusia había tratado de interferir en los comicios de 2016, atacaba al líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, que acababa de bloquear tres propuestas de ley destinadas a combatir la injerencia extranjera en futuros procesos electorales. La publicación, en todo caso, ha vuelto a despertar el interés sobre estos memes, que siguen siendo pura dinamita.

Utilizando los algoritmos generados por las propias redes sociales, que muestran páginas de "intereses similares", los operativos rusos lograron crear una amplia red de objetivos potenciales a los que bombardear con desinformación y memes políticos. La estrategia fue gradual, primero utilizando 'posts' humorísticos más o menos inocuos y utilizando una amplia gama de referentes culturales, como Pokemon, Bob Esponja, Beyoncé o los Simpsons para ir ganando seguidores.

En estos operativos, destaca la llamada Agencia de Investigación de Internet (IRA), la popularmente conocida como 'granja de trolls' de San Petersburgo, "La IRA demostró su soltura en la cultura estadounidense del 'troleo'", señala un informe de la firma de ciberseguridad Newknowledge, contratada por el Comité de Inteligencia del Senado para analizar la campaña rusa.

Una vez establecidas dichas audiencias, los responsables pasaron a mensajes cada vez más políticos, añadiendo sutiles elementos como un "dale a 'Me gusta' si estás de acuerdo" al final de los post, para ir clasificando a estos receptores en función de sus preferencias. Por ejemplo, aquellos usuarios que habían demostrado sensibilidades religiosas eran atraídos hacia una página creada por la IRA llamada "Army of Jesus" ("Ejército de Jesús"), con mensajes como este: "¿Luchando con tu adicción a la masturbación? Ven conmigo y la derrotaremos juntos. Firmado: Jesús". Una vez convertidos en miembros de la página, sus usuarios empezaron a ser expuestos a mensajes que identificaban a Hillary Clinton con Satán.

Aunque no está claro hasta qué punto los esfuerzos rusos lograron influir en los resultados de las elecciones, su posible impacto no debe ser desdeñado. Según los datos del libro de Bennet, entre 2015 y 2017 los rusos crearon 81 páginas de Facebook, 3.841 cuentas de Twitter, 133 cuentas de Instagram y 17 cuentas de YouTube. Estas cuentas crearon casi 10 millones y medio de tweets, 116.000 posts de Instagram, 61.500 posts de Facebook y unos 1.100 vídeos de YouTube. En conjunto, lograron generar más de 200 millones de interacciones.

El filón racial

La mayoría de estos posts trataban de explotar algún rasgo identitario común, como el apoyo (o el rechazo) a la libre posesión de armas de fuego, la postura ante la inmigración, las creencias religiosas o la raza. Además de acentuar la polarización, había un objetivo claramente electoral: promover el voto por Donald Trump, dividir a los demócratas y reducir la participación de la comunidad afroamericana, tradicionalmente más proclive a votar por el Partido Demócrata.

Para ello buscaron incrementar el desdén de los partidarios de Bernie Sanders por Hillary Clinton, por ejemplo enfatizando el estilo austero del senador de Vermont frente a las presuntas corruptelas de la antigua Secretaria de Estado, en un intento de fomentar la abstinencia electoral. Entre las páginas dirigidas a republicanos, términos como 'Hitlery' hacían furor.

"Una polarización efectiva puede producirse cuando se enfatiza la idea de que 'me gusta mi grupo pero no me gusta el otro grupo', y se promueve la distancia entre los dos extremos", señala Young Mie Kim, investigador sobre campañas de influencia en las redes sociales de la Universidad de Wisconsin-Madison. "Y sabemos que los rusos fueron a por los extremos y después volvieron con diferentes mensajes negativos que pueden no tener como objetivo convertir a los votantes, sino reducir la participación y minar el proceso democrático".

En ese sentido, la operación se dirigió hacia una de las principales brechas de la sociedad estadounidense: la cuestión racial. De los 3.500 anuncios posteados en las redes sociales entre 2015 y 2017, más de la mitad, unos 1.950, hacían referencias expresas a la raza. Los rusos crearon páginas como 'Don’t Shoot.US' o 'Black Matters', para promover la identidad afroamericana y el victimismo ante la brutalidad y el racismo policial, al tiempo que promovían memes racistas y páginas de contenido abiertamente discriminatorio.

Un capítulo no cerrado

La campaña rusa no se cerró con la victoria de Trump, sino que 2017 supuso su punto álgido. Los mensajes, sin embargo, cambiaron. En los meses posteriores a las elecciones, unos 70 'posts' en Instagram y Facebook se burlaban de la existencia de una presunta 'trama rusa' y promovían la idea de la supuesta caza de brujas contra Trump. "¿Has perdido algo y no sabes qué hacer? Échale la culpa a los hackers rusos", decía irónicamente una de estas publicaciones.

Pero la realidad, según los especialistas, es que las cosas siguen más o menos igual. En julio, tanto el fiscal especial Robert Mueller como el director general del FBI Christopher Wray advirtieron en el Capitolio de las intenciones injerencistas del Kremlin. "Los rusos tienen totalmente la intención de intentar interferir en nuestras elecciones [en 2020]", dijo Wray en una audiencia del Comité Judicial del Senado. No son los únicos. Otras potencias extranjeras, como Irán, han seguido su ejemplo, tratando de 'hackear' los servidores del comité de campaña de Trump y lanzando varias operaciones de influencia en las redes sociales.

En ese contexto -y aunque tanto el Kremlin como sus adversarios aprenden de las experiencias previas y se adaptan con nuevas técnicas-, los 'memes' políticos siguen teniendo una importancia crucial. La prueba está en que muchos de los creados durante las elecciones de 2016 siguen siendo compartidos hoy por miles de estadounidenses que ignoran su proveniencia, cuando no son directamente reutilizados por la propia Rusia: según Facebook, la campaña de la IRA suprimida esta semana por esta red social había rescatado muchos de los viejos temas e imágenes ya utilizados en estos años previos. Aparentemente, hay memes rusos para rato.

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