China amenaza con invadir Taiwán: ¿defendería EEUU la isla el Día T?
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La pregunta geopolítica del siglo

China amenaza con invadir Taiwán: ¿defendería EEUU la isla el Día T?

Estados Unidos apoya a Taiwán ante los ataques dialécticos y la amenaza china, pero nadie da por seguro que interviniera militarmente si fuera necesario

Foto: Portadas de los periódicos taiwaneses tras las elecciones estadounidenses de 2020. (EFE/David Chang)
Portadas de los periódicos taiwaneses tras las elecciones estadounidenses de 2020. (EFE/David Chang)
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El término Día T ha desembarcado en el vocabulario geopolítico internacional, y lo ha hecho cargado de malos presagios. El Día T se refiere a la invasión de Taiwán por parte de China: un acontecimiento que, según los cálculos del Pentágono y del propio Gobierno de Taipéi, sucederá en los próximos cinco o seis años. Tampoco China intenta disimular sus intenciones, con provocaciones militares y promesas de alcanzar pronto lo que ella considera una reunificación. La pregunta es, ¿cómo respondería Taiwán? Y, más aún, ¿cómo respondería Estados Unidos?

De momento, Washington manda señales de apoyo a Taiwán, pero con la cautela del acróbata que camina por la cuerda floja. La Administración Biden invitó al Gobierno taiwanés a participar en la llamada Cumbre para la Democracia, con otros 110 países, convocada por el Departamento de Estado para los días 9 y 10 de diciembre. China dijo que la invitación era un “error” y que la defensa de la democracia es “un disfraz y un instrumento [de EEUU] para promover sus objetivos políticos”.

Washington practica esta “ambigüedad estratégica” desde los años setenta, cuando Richard Nixon reconoció oficialmente a la China comunista y dejó a Taiwán, donde se habían refugiado los nacionalistas que habían combatido el comunismo 30 años antes, en una especie de limbo: una independencia 'de facto' tácitamente respaldada, pero manteniendo las distancias. La Ley de Relaciones con Taiwán, de 1979, no recoge ningún compromiso explícito de defensa militar en caso de que Pekín ataque la isla. Una postura que todos los presidentes de EEUU han mantenido.

Todos los presidentes, hasta que Joe Biden ha empezado a sembrar algunas dudas al respecto. Poco después de que China probase un misil hipersónico con capacidad nuclear, Biden, durante un encuentro con público en la CNN, respondió que sí a la pregunta de si EEUU defendería a Taiwán en caso de ataque. Y añadió que no había necesidad de preocuparse, ya que “China, Rusia y el resto del mundo saben que tenemos el Ejército más poderoso de la historia”.

Foto: Tom Shugart. (CNA)

Su gabinete se apresuró luego a rebajar y dar algunas vueltas al sentido de las palabras de Biden, conocido por incurrir en deslices verbales. Semanas después, en la conversación de tres horas que Biden mantuvo con su homólogo chino, Xi Jinping, el estadounidense criticó las provocaciones militares chinas, pero aseguró que se ceñiría a la Ley de Relaciones con Taiwán. Es decir, a la ambigüedad estratégica que habían observado las anteriores administraciones y que se centra, simplemente, en mantener el 'statu quo' actual. En mantener Taiwán en ese paradójico limbo, pues se trata de una poderosa economía regional, con el mercado de semiconductores, entre otras tecnologías, más avanzado del mundo, y una democracia plenamente consolidada. Pero reconocida, dadas las presiones de China, por solo 14 países.

placeholder Barcos 'de arena' chinos cerca de las islas Matsu, controladas por Taiwán. (Reuters)
Barcos 'de arena' chinos cerca de las islas Matsu, controladas por Taiwán. (Reuters)

Si el objetivo de Estados Unidos es disuadir a Pekín, su ambigüedad no parece estar siendo especialmente persuasiva. Los dos primeros días de octubre, 77 aviones de combate chinos atravesaron la zona de defensa aérea de Taiwán en una maniobra “sin precedentes”, y que China ha repetido varias veces en las últimas semanas. Sobre todo por el flanco suroeste de la isla, donde se encuentran las taiwanesas Islas Pratas, el lugar en el que podría comenzar el Día T. Las acciones chinas entran en la categoría de 'guerra de zona gris': una serie de maniobras destinadas a intimidar y minar la moral de la potencial víctima, y que suelen ser el prolegómeno de la guerra. La fuerza aérea de Taiwán tuvo dificultades en salir a advertir a los cazas chinos.

Ovillo entre las zarpas de un gato

Esta es una de las piezas clave del puzle: Taiwán, en principio, no estaría preparada para resistir un Día T. 'The Wall Street Journal' desglosa las razones por las que Taiwán, en caso de conflicto militar con China, sería como un ovillo entre las zarpas de un gato. Las Fuerzas Armadas isleñas, con 187.000 soldados en activo y un presupuesto militar 13 veces menor que el de China, tendrían un núcleo duro de oficiales experimentados y pilotos competentes, pero estarían mal financiadas y adolecerían de un sistema de reclutamiento burocrático y deficiente. Taiwán tiene hoy, cuando más lo necesita, un tercio menos de las tropas activas de hace 10 años.

El propio Ministerio de Defensa taiwanés ha reconocido que China ya está en posición de hacerle a la isla un bloqueo completo. “En este momento”, declaró el ministerio, “el EPL [Ejército Popular de Liberación, o Ejército chino] es capaz de aplicar un bloqueo local conjunto contra nuestros puertos, aeropuertos y vuelos de salida clave, cortar nuestras líneas de comunicación por mar y aire e impactar el flujo de nuestros suministros militares y recursos logísticos”.

Foto: Un hongkonés, durante las protestas del año pasado. (Reuters)
Occidente ya ha perdido Hong Kong. Y te debería preocupar más de lo que imaginas
Carlos Barragán Alicia Alamillos Ricardo Medrano. Hong Kong Enrique Andrés Pretel

Habría también un serio problema de baja moral. El servicio militar taiwanés sería bastante suave, pues “incluye sobre todo barrer las hojas, mover neumáticos de repuesto y arrancar las malas hierbas”, según los testimonios reunidos por el WSJ. A muchos de los reclutas resultantes se les apoda 'soldados de fresa', un término por el que se conoce a los jóvenes taiwaneses mimados por padres sobreprotectores. Recientemente, el programa del cómico John Oliver, en la HBO, se mofaba de un vídeo propagandístico de las Fuerzas Armadas taiwanesas en el que los soldados aparecían bailando como en una rudimentaria, y nada amenazante, 'flash mob'.

Al mismo tiempo, según expertos consultados por la agencia Reuters, las crecientes intimidaciones chinas podrían endurecer la actitud de Taiwán y animarla a invertir en sus capacidades militares. Músculo financiero tiene. Respaldada por la fuerte demanda internacional de microchips y por unas políticas de control de covid razonablemente efectivas, fue la economía asiática que más creció el año pasado y tiene previsto expandirse casi un 6% este año.

Otra de las claves son las capacidades y la moral combativa de Washington. Estados Unidos sigue siendo la potencia militar dominante en el Indopacífico. El pasado octubre, dos portaaviones americanos, junto a uno británico y otros 14 barcos de guerra entre los que se incluían naves japonesas, canadienses, holandesas y neozelandesas, salieron a ejercitarse en el Mar de la China Meridional. La mayor demostración de fuerza occidental desde la crisis del estrecho de Taiwán de 1996.

El reciente acuerdo Aukus, que posibilitará a Australia dotarse de submarinos nucleares con tecnología americana, es otro indicador de las preocupaciones estadounidenses. Por otro lado, la Casa Blanca no las tiene todas consigo. Una de las bazas militares necesarias para contrarrestar el Día T es la capacidad de fuego desde sus barcos de guerra. Y esta, como advierte Jerry Hendrix, capitán retirado de la Marina americana, se ha ido quedando atrás frente a Rusia y China. Es decir: EEUU tendría dificultadas en neutralizar, desde sus barcos, los activos militares chinos en tierra. Pero los chinos sí que podrán alcanzar, desde tierra, los barcos americanos.

Foto: El submarino estadounidense USS Connecticut en una foto de archivo. (EFE)

Y China tiene incentivos bélicos. Como escriben David Lague y Maryanne Murray en Reuters: “El control chino de Taiwán reforzaría dramáticamente el prestigio del Partido Comunista en casa y eliminaría la isla como modelo de una alternativa democrática al dominio autoritario del partido. También daría a China un punto de apoyo en la llamada primera cadena de islas, la línea que transcurre entre la cadena de islas desde el archipiélago japonés hasta Taiwán, Filipinas y Borneo, que rodea los mares costeros de China”. El gigante ha dicho buscar una reunificación pacífica, pero ha dejado claro, más de una vez, que no descarta el uso de la fuerza.

En este remolino de hipótesis, unas más aciagas que otras, los únicos consensos parecen ser los siguientes: el apetito militar de China es real. Taiwán siempre ha sido su gran misión geopolítica, y ahora, después de 40 años de expansión a todos los niveles, Pekín estaría por primera vez en condiciones reales de cumplir sus objetivos. El segundo consenso: nadie sabe si Estados Unidos respondería o no; algunos estrategas opinan que sí, pero nada es seguro. Y el tercero: media docena de países efectúa simulacros, previsiones y juegos de guerra con el Día T en mente. Suceda o no, esta será la gran preocupación geopolítica de los próximos años.

El término Día T ha desembarcado en el vocabulario geopolítico internacional, y lo ha hecho cargado de malos presagios. El Día T se refiere a la invasión de Taiwán por parte de China: un acontecimiento que, según los cálculos del Pentágono y del propio Gobierno de Taipéi, sucederá en los próximos cinco o seis años. Tampoco China intenta disimular sus intenciones, con provocaciones militares y promesas de alcanzar pronto lo que ella considera una reunificación. La pregunta es, ¿cómo respondería Taiwán? Y, más aún, ¿cómo respondería Estados Unidos?

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