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¿Espías vs. virus? Israel elige vigilancia policial a sus ciudadanos para combatir la ómicron
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¿Espías vs. virus? Israel elige vigilancia policial a sus ciudadanos para combatir la ómicron

Es el primer Estado en prohibir la entrada a todos los turistas, pese a tener solo dos casos de la nueva variante del covid-19

Foto: Viajeros en el aeropuerto Ben Gurion de Israel. (Reuters/Cohen)
Viajeros en el aeropuerto Ben Gurion de Israel. (Reuters/Cohen)

Israel ha presumido durante toda la pandemia de ser pionero a la hora de tomar medidas contra el covid-19. Fue el primer país en cerrar sus fronteras, el primero en tener más del 50% de la población vacunada con dos dosis y el primero en inocular una tercera dosis. De nuevo, no le ha temblado el pulso. El primer ministro, Naftalí Bennett, decidió la medianoche del sábado al domingo cerrar las fronteras del país a todos los turistas durante 14 días. Vengan de donde vengan. Ha sido el primer Gobierno del mundo en prohibir la entrada a todos los extranjeros, ante la amenaza de la nueva variante B.1.1.529, denominada ómicron por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en una polémica medida, ha autorizado al Shin Bet, el servicio de inteligencia y seguridad general de Israel a espiar a los ciudadanos positivos en ómicron.

Al cierre de esta edición, Israel solo había informado de dos casos de ómicron en su territorio —uno, cuando se tomó la decisión de cerrar fronteras— y de unos siete casos sospechosos. Pese a ello, el primer ministro Bennett ha asegurado que el país está “al límite de una situación de emergencia”. "Actualmente, estamos en un período de incertidumbre. No es un lugar sencillo ni cómodo para estar", ha declarado Bennett este domingo, “La clave aquí es la precaución y tomar riesgos mínimos hasta que sepamos más. Queremos mantener el tremendo logro de Israel durante la ola de la delta: un Israel abierto y funcional, con una economía funcional y un sistema educativo activo con niños que van al colegio. Esa es la máxima prioridad”.

El Gobierno ha asegurado que se rastreará solo a los portadores de la nueva variante, y no al resto de ciudadanos positivos en otras cepas del virus, cosa que sí se hizo en pasadas olas del covid-19. Con todo, la decisión de permitir que el Shin Bet utilice datos telefónicos y otra información sensible para rastrear a los ciudadanos ha suscitado mucha polémica en el país, así como en el interior del mismo Gobierno. “No hay justificación para este paso tan extremo, que es insostenible y desproporcionado”, ha dicho el ministro de la Oficina del Primer Ministro, Eli Avidar.

Foto: Una mujer recibe la vacuna del covid en Sudáfrica. (Reuters/Sumaya Hisham)

Junto con Avidar, tres ministros más han votado en contra de las restricciones en el país y de la vigilancia a los ciudadanos: el titular de Justicia, Gideon Sa’ar; el de Educación, Yifat Shasha-Biton, y el de Economía, Orna Barbivai. "Hay restricciones que creo que no son correctas, como las restricciones a la llegada de israelíes, incluidos los vacunados, y una interrupción completa del turismo en Israel", ha dicho Sa’ar, que ha defendido que la decisión no está suficientemente justificada y que tendrá “costes económicos significativos”. Por su parte, el ministro de Sanidad, Nitzan Horowitz, ha informado que ha votado a favor de las restricciones por el hecho de ser “muy limitadas”, aunque ha expresado sus dudas ante la vigilancia policial a los ciudadanos. “Prefiero que el Shin Bet se ocupe de cuestiones de seguridad y no de cuestiones civiles”, ha dicho Horowitz.

Cuarentena y vigilancia

Una vez más, la estrategia israelí se ha centrado en mantener aislado el país de posibles contagios procedentes del exterior, intentando al mismo tiempo no perjudicar a la economía interna. Sin embargo, estas decisiones han dañado a uno de los principales sectores económicos del país, el turismo, que en 2019 suponía el 5,9% del PIB. Salvo un breve espacio de tiempo en verano de 2020, las fronteras israelíes se mantuvieron cerradas a los visitantes extranjeros hasta el pasado 1 de noviembre. “Imponer restricciones en las fronteras del país no es un paso fácil; sin embargo, es necesario y temporal. Hay sectores que se verán perjudicados, como el turismo y el transporte aéreo y estamos pensando en ellos”, ha dicho Bennett este domingo.

La prohibición de entrar al país, que entra en vigor este lunes, no se aplicará a los nacionales israelíes que, sin embargo, deberán hacer un mínimo de tres días de cuarentena y presentar tres PCR negativos: uno en el país de origen antes de embarcar, otro al llegar al país, y otro al tercer día de aislamiento. También se ha prohibido que los viajeros utilicen el tren o el autobús desde el aeropuerto de Ben Gurion, en Tel Aviv, y los israelíes que lleguen desde países rojos —todos los africanos y los que tengan mayores tasas de contagio— deberán hacer cuarentena en hoteles designados por el estado.

Vacunación de niños y tercera dosis

Ante la nueva variante y un reciente crecimiento en los casos de delta en el país, Israel está promoviendo desde el pasado mes de julio una dosis de refuerzo para toda la población, así como la vacunación a niños de 5 a 11 años desde esta semana pasada. “Si algo hemos aprendido durante la pandemia es que la vacunación es la mejor forma de protegernos del virus”, ha explicado a El Confidencial el doctor Arnon Afek, director interino del Hospital General de Sheba —el más grande de Israel— y antiguo director general del ministerio de Salud. "Todas las personas de más de cinco años deberían estar vacunadas y todo el mundo que haya recibido la segunda dosis hace más de seis meses, debería recibir una refuerzo", ha asegurado.

“Se ha demostrado que no bastan dos dosis de la vacuna para evitar los contagios y que pierden efectividad con el tiempo, aunque protegen más que la no vacunación”, ha afirmado el profesor Cyrille Cohen, miembro del comité asesor para los ensayos clínicos de vacunas contra el coronavirus del ministerio de Salud israelí. El nivel de inmunidad de la población israelí lleva semanas cayendo y el número de personas que contagia a cada infectado —la llamada R— está subiendo. Ha pasado de 0,86 a inicios de noviembre cerca de 1,09. "Es temprano para saber si habrá una quinta ola, pero el incremento de la R en Israel es real, no es cosa de uno o dos días", ha indicado Cohen.

Foto: Vacunación contra el covid-19 en Bucarest, Rumanía. (EFE/Robert Ghement)

La Agencia Europea de Medicamentos ha aprobado esta semana el uso de la vacuna de Pfizer en niños de cinco a 11 años en dosis adaptadas, un tercio de lo habitual para los adultos. Y la Comisión Europea ha pedido apostar por la tercera dosis en adultos mayores de 40 años. “Israel va un paso adelante en esto, porque pusimos las dos primeras antes que nadie, así que los países europeos deberían seguir nuestros pasos”, ha dicho Afek. "Si Europa hubiera puesto antes una dosis de refuerzo no se encontraría con los problemas que tiene ahora en Alemania o Austria", ha añadido.

“España ha tenido muy buenas cifras de vacunación, pero debería saber que las vacunas van perdiendo efecto. No esperéis a que haya un aumento en las cifras de contagios para poner la tercera dosis”, ha añadido, por su parte, Cohen, coautor de un estudio sobre el impacto de la tercera dosis en Israel. El experto sostiene que, mientras el virus siga circulando en Israel o el extranjero, habrá que ir poniendo un refuerzo. “¿Vamos a dejar de necesitar vacunas de refuerzo? No lo sé. Es un virus nuevo, y esto es una maratón”, ha dicho.

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