Se acerca el dilema moral de la tercera dosis: los contagios se descontrolan en Israel
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Cifras históricas de contagios

Se acerca el dilema moral de la tercera dosis: los contagios se descontrolan en Israel

Israel es hoy el país con más contagios por millón de habitantes en los últimos siete días y también uno de los pocos que están ofreciendo a marchas forzadas la tercera dosis

Foto: Vacunación en Israel. (Reuters)
Vacunación en Israel. (Reuters)

“Soy Naftali Bennett y le llamo para informarle sobre la importancia de la dosis de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus”, dice el primer ministro de Israel en llamadas telefónicas pregrabadas a la población. Los israelíes reciben también SMS de los fondos de salud instándoles a concertar su cita, así como 'e-mails' en el mismo tono. Israel es hoy el país con más contagios por millón de habitantes en la media a siete días y también uno de los pocos que están ofreciendo a marchas forzadas la tercera dosis. ¿Cómo ha pasado de haber parecido superar la crisis a estar inmerso en un mar de contagios?

Cada día desde hace una semana los informativos abren con un récord histórico de contagios por coronavirus, más de 10.000 diarios (las peores cifras desde que comenzó la pandemia). Este panorama coincide con el inicio del año escolar y con una agresiva campaña gubernamental a favor de la aplicación de la tercera dosis de la vacuna.

Foto: Una manifestación de nacionalistas israelíes en Jerusalén. (EFE)

Sin embargo, y pesar de las desalentadoras cifras, no se ha producido un aumento de los casos graves en los hospitales en las últimas semanas.

El día antes del regreso de más de dos millones y medio de estudiantes a las aulas, hubo una campaña nacional de reparto de kits de coronavirus caseros que apeló a la solidaridad de los padres de niños menores de 12 años, no candidatos aún a ser vacunados, para hacer una prueba a los hijos la víspera. La abrumadora mayoría los hizo y reportó los resultados con diligencia, según fuentes oficiales. De hecho, la mitad de los nuevos casos (5.658) fueron estudiantes menores de 18 años.

“En la clase de mi hijo dos niñas han dado positivo, así que ambas están en casa y todos los que estuvieron en contacto con ellas también”, cuenta Alma Ben Ami, israelí de Tel Aviv, a El Confidencial. "Y así empieza a repetirse la pesadilla del año pasado".

Foto: Foto: EFE.

Con la diferencia de que este año, en Israel los niños de 12 años en adelante ya se están vacunando. Hasta ahora, el 28% de los de 12 a 15 años están completamente vacunados, mientras que entre los jóvenes de 16 a 19 años, son el 68,6%, según cifras del Ministerio de Sanidad. En total, el país ha vacunado al 60,7% de la población con ambas dosis.

Sin embargo, la vacunación infantil va a otro ritmo que la adulta. Los padres, los padres vacunados, no siempre las tienen todas consigo a la hora de inocular a sus hijos. “La FDA no ha aprobado aún su uso en niños y eso no me da tranquilidad. Da la sensación de que aquí todo se ha hecho en plan ‘machada’, vacunar antes que al resto del mundo, pasar a la tercera dosis para casi todo el mundo cuando la FDA no había dado aún su aprobación completa a la vacuna, y ahora los niños. Bennett ha dicho además que dentro de poco los niños menores de cinco también… A mí me parece que se apresuran demasiado”, opina Uri Schneider, padre de dos niños y vacunado.

Dilema personal e institucional

El Gobierno, con el primer ministro, Naftali Bennett, y el ministro de Sanidad, Nitzan Horowitz, a la cabeza, quiere que se vacune a los estudiantes en los colegios. Sin embargo, la ministra de Educación, Yifat Shasha-Biton, se opone. Para ella, sería un “crimen” porque agregaría “presión social” a los alumnos que ya están sufriendo de angustia emocional causada por la crisis sanitaria.

placeholder Un ultraortodoxo, en Israel. (Reuters)
Un ultraortodoxo, en Israel. (Reuters)

Otro asunto son los docentes no vacunados: de casi 200.000 profesores en Israel, 37.000 no lo están, y se les está obligando a pasar una prueba de diagnóstico cada 72 horas para poder entrar en los centros educativos. Sin embargo, la mayoría de quienes no se vacunan por ideología tampoco están a favor de los test. Las autoridades advierten de una muy probable subida de los contagios debida al comienzo del curso escolar.

Ensayo escolar previo: suspenso

Mientras el resto de los niños del país todavía disfrutaba de sus vacaciones de verano, el mes pasado comenzaron el curso escolar los alumnos de las escuelas ultraortodoxas. Los contagios subieron como la espuma. Según datos de Sanidad, si el 8 de agosto los contagios entre miembros de la comunidad ultraortodoxa significaban apenas el 5% del total, solo una semana después eran ya el 12%. Ahora están en el 23%. Una cifra que no es consistente con el tamaño relativamente pequeño de esta comunidad con respecto a la población general israelí.

La carrera por la tercera dosis

A principios de agosto se comenzó a ofrecer el refuerzo de una tercera dosis a los mayores de 60 años, a la semana siguiente a los mayores de 50 y así hasta que ya están recibiendo refuerzo de Pfizer, que sigue siendo la vacuna usada en el país, los mayores de 30 años. Una campaña como una apisonadora en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la juzga prematura y poco solidaria.

Foto: Imagen de satélite del buque Mercer Street. (Reuters)

Pese a que la lista de restricciones de viajes no deja de cambiar y que la recomendación insistente del primer ministro es no salir del país, es difícil hacer cumplir a los israelíes. Algunos, aquellos que encuentran alivio en culpar, señalan ese flujo de personas como responsable de la entrada de la variante delta, culpable del aumento de contagios en la cuarta ola israelí.

Un informe de un panel de expertos de la Universidad Hebrea de Jerusalén al Gobierno y al Consejo de Seguridad Nacional concluyó la semana pasada que los refuerzos y las nuevas restricciones están cortando la diseminación de la nueva variante. E incluso dicen que un posible aumento de los casos tras la apertura de las escuelas no será suficiente motivo para cambiar esta tendencia general.

“No sé”, dice el epidemiólogo Silvio Pitlik. “Hay conductas del virus que no son explicables de forma lógica. Por ejemplo el que las vacunas, o incluso haber pasado la enfermedad, no confieren inmunidad absoluta. También se pensaba que las mutaciones eran raras, en comparación con la gripe, por ejemplo, pero hoy en día se sabe que el virus puede infectar y mutar también en una persona vacunada. Y eso va en contra de la intuición”.

Foto: Una mujer recibe la tercera dosis en Jerusalén. (EFE)

Desde el punto de vista epidemiológico, si todos los israelíes están inmunizados y el mundo no, ¿qué ganan? “El Gobierno cree que la tercera dosis va a despertar la inmunidad grupal, pero ni siquiera eso está probado de forma absoluta”, responde Pitlik. Pero también dice que, ante la duda, mejor vacunarse. Con la tercera dosis también.

Más certidumbres tiene el director del Departamento de Enfermedades Infecciosas del centro hospitalario Ichilov, de Tel Aviv, Ronen Ben Ami, quien dice que, si bien no hay una relación simple entre variantes y vacunación, “lo que sí se puede decir es que cuanta más gente se contagia es más alta la probabilidad de que aparezcan mutaciones porque hay más virus. Por eso no cabe duda de que vacunarse es lo suyo”.

Insiste en que la aspiración es evitar hospitalizaciones y enfermedad grave y que esta vacuna y su alta eficacia permitieron a Israel salir del agujero a finales de 2020.

El aumento de casos se debe a la pérdida de protección de la vacuna tras cinco o seis meses, según el consenso médico nacional

El aumento de casos en las últimas semanas se debe a la pérdida de protección de la vacuna tras cinco o seis meses, según el consenso médico nacional. Según Ben Ami, el momento del ciclo de vacunación de la población en que entra la variante delta es clave. En Israel, la variante delta, más contagiosa, entró cuando la inmunidad de la vacunación habría comenzado a reducirse, ya que la campaña de vacunación empezó meses antes que en otros países.

Según la mayoría de los expertos, la tercera dosis será necesaria en cualquier caso para los mayores de 60 y las personas inmunodeprimidas, pero también sostienen que el resto de la población hace bien en vacunarse “porque queremos evitar enfermedad grave, pero también volver a la vida”, según Ben Ami.

Con respecto a la posible falta de solidaridad por parte de una nación que vacuna por tercera vez frente a cientos de países que no alcanzan a vacunar ni por primera vez, la bióloga Liraz Shenhav opina que es como el hambre en el mundo: “Que yo coma menos no hará que los niños que mueren de hambre dejen de hacerlo. Yo lo que hice al vacunarme de la tercera fue donar a Covax, y sería bueno que todo el que se vacune lo haga, es un modo de contribuir, porque no podemos confiar en que nuestros gobiernos ricos ayuden a los menos ricos. Ni en el propio vecindario…”.

Foto: Una anciana recibe su vacuna en la ciudad de Netanya, Israel. (Reuters)

Ben Ami recuerda que, efectivamente, Israel fue el primer país en vacunar, también cuando la OMS no lo aconsejaba aún, “y vimos los buenos resultados. El problema no es la variante delta en concreto, siempre va a haber variantes. Esta es muy contagiosa, sí, y lo que de verdad nos está diciendo es que si antes era suficiente vacunar a un 60% de la población, ahora hay que vacunar a un mayor número para llegar a la inmunidad de rebaño”.

En Israel los no vacunados son el 20% de la población y ahora representan la mitad de los casos graves en los hospitales, como atestigua Ben Ami también en su quehacer diario en el hospital.

El médico agregó que no cree que el futuro cercano depare una inoculación al año “porque aprendemos del virus todo el tiempo y sabemos de él ahora más que de otros virus respiratorios”. “Muchos países están viendo lo que pasa aquí y con seguridad llegarán a las mismas conclusiones que nosotros”, concluye.

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