Coordenadas | ¿Podrá la coalición más Frankenstein de Israel acabar con la era Netanyahu?
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Tras más de 12 años de Netanyahu

Coordenadas | ¿Podrá la coalición más Frankenstein de Israel acabar con la era Netanyahu?

Una extraña coalición de gobierno en Israel está a un paso de conseguir lo que no han logrado cuatro elecciones en dos años y numerosos escándalos

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Foto de archivo del primer ministro israelí en funciones, Benjamín Netanyahu (Reuters)

Una extraña coalición de gobierno en Israel está a un paso de conseguir lo que no han logrado cuatro elecciones en dos años y numerosos escándalos de corrupción: apartar al actual primer ministro Benjamín Netanyahu del poder. Liberales laicos, centristas, formaciones de izquierda y radicales de extrema derecha ultranacionalistas y ultrareligiosos se han unido en una propuesta de gobierno de unidad nacional 'frankenstein' con un único lugar común: desalojar a Netanyahu de la posición de primer ministro y evitar una quinta repetición electoral. Si la coalición recibe el visto bueno de la Knésset (el Parlamento israelí), Israel cerrará una era tras más de doce años con Netanyahu ininterrumpidamente en el poder.

En breve

El líder excolono y radical de derechas, Naftalí Bennett, ha anunciado su apoyo a la coalición de Gobierno que le proponía el centrista Yair Lapid cuando apenas quedaban tres días para que se agote el plazo que el presidente de Israel, Reuven Rivlin, había dado a la oposición a Netanyahu para formar un Gobierno, tras el fracaso de éste en obtener una mayoría suficiente. Con apenas 57 escaños, la atípica coalición, que según ha adelantado la prensa israelí incluirá una presidencia rotatoria entre Bennett y Lapid, no sólo ha aglutinado formaciones de izquierda y derecha de la Knésset, sino que también necesitará el apoyo tácito de los islamistas de Ra'am para superar el umbral de 61 apoyos.

Contexto

Benjamín Netanyahu, el líder israelí que más tiempo ha estado en el poder (de 1996 a 1999 y luego desde 2009) y que ha marcado el giro a la derecha de la sociedad israelí en los últimos años ha visto cómo su permanencia en el poder se tambaleaba durante los últimos años, cercado por tres causas de corrupción -fraude, soborno y abuso de poder- en los tribunales israelíes y con una popularidad cada vez más mermada. Israel ha celebrado cuatro repeticiones electorales en apenas dos años, y en cada una de ellas el partido de Netanyahu, los derechistas de Likud, ha sido incapaz de obtener una mayoría suficiente, en varias ocasiones no tanto por las diferencias ideológicas sino por el afán de Netanyahu de mantenerse en el poder. En este contexto, el último bucle electoral ha perdido la división ideológica para enfrentarse a una lucha 'anti-Bibi' o 'pro-Bibi'. En 2020, tras los terceros comicios en un año, Netanyahu logró una frágil coalición de gobierno con su entonces rival Benny Gantz, que murió pocos meses después ante el bloqueo de los presupuestos. Tras las últimas elecciones, Netanyahu tendió la mano a formaciones minoritarias pero claves en el espectro a la derecha de la Knésset, sin lograr obtener sin embargo una mayoría.

La ofensiva israelí sobre Gaza, con la fuerte lluvia de misiles desde la Franja lanzados por las facciones palestinas sobre Israel, ha sido vista como un intento de balón de oxígeno para la vida política de Netanyahu justo cuando los dos los principales líderes de la oposición, Yair Lapid y Naftali Bennett, negociaban la alternativa de gobierno. Entonces, el propio Bennett anunció la ruptura de las negociaciones porque "no era el momento" de un cambio de Gobierno, especialmente si dependía del apoyo de un partido islamista conservador como Ra’am. El propio Ra'am también se apartó de las negociaciones en protesta por la crisis de violencia entre ultranacionalistas judíos y árabes israelíes en las ciudades del interior de Israel.

Foto: Carteles electorales en Bnei Brak, Israel. (Reuters: Ammar Awad)

Actores

Benjamín Netanyahu: "Este gobierno de capitulación es un peligro para Israel"

Las noticias de este ecléctico nuevo gobierno no han sentado bien a Netanyahu, líder político de Israel durante más de quince años, y protagonista del viraje general a la derecha del debate político israelí, así como el desmantelamiento del proceso de paz entre Israel y Palestina, pero también recientes acuerdos de reconocimiento con cuatro países árabes. Esta semana ha acusado a Bennet y otras formaciones de derechas de capitular en asuntos "de seguridad" para Israel, como los asentamientos en Cisjordania o la cuestión palestina.

El momento es clave: se enfrenta a un juicio por tres casos de soborno, fraude y abuso de confianza en el Tribunal de Distrito de Jerusalén. Hasta el momento, Netanyahu ha utilizado su posición como primer ministro para atacar a los tribunales, fiscales e investigadores acusándolos de parcialidad y de 'caza de brujas' por motivos políticos.

placeholder El primer ministro en funciones de Israel, Benjamin Netanyahu (Reuters)
El primer ministro en funciones de Israel, Benjamin Netanyahu (Reuters)

Yair Lapid: Expresentador de televisión, el líder centrista y laico se ha convertido en el hombre que finalmente ha llevado a cabo la promesa electoral de los últimos dos años de muchos partidos en Israel: relevar a Netanyahu. En las últimas elecciones, su partido Yesh Atid quedó en segundo lugar, por detrás del Likud de Netanyahu, con 17 diputados. Yesh Atid es una escisión del partido de Benny Gantz, la coalición Azul y Blanco, que estuvo a punto de rozar la victoria en los comicios anteriores pero se hundió en la repetición electoral tras haber apoyado a Netanyahu en la formación de gobierno durante la crisis de coronavirus.

Decidido a no repetir los errores de Gantz, pese a tener 10 escaños más que el Yamina de Bennet, Lapid habría aceptado una presidencia de mandato rotatoria que comenzaría con Bennet como primer ministro durante dos años y Lapid como ministro de Exteriores, aunque ambos con el 'freno de mano' de poder de veto.

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Yair Lapid (Reuters)

Naftali Bennett: "Voy a trabajar con todas mis fuerzas con mi amigo Lapid para formar un gobierno de unidad. Ninguno de nosotros vamos a poder cumplir con toda nuestra ideología, pero será un gobierno de todos (…) No aceptaré formar parte de un gobierno de derecha liderado por Benjamín Netanyahu, tendremos este gobierno del cambio o habrá quintas elecciones".

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Naftali Bennett (Reuters)

Bennett es un exlíder colono, ultranacionalista y ultrareligioso, que se ha convertido en la pieza clave para la posible salida de su antiguo mentor político, Netanyahu, del poder, aunque no por diferencias ideológicas con Likud: Bennett ha sido ministro de Educación, Defensa, Diáspora y Servicios Religiosos. Uno de los puntos de quizá mayor fricción en la hipotética coalición de gobierno es la clara postura de Bennet sobre la cuestión palestina: rechaza de plano la idea de dos estados y defiende la anexión de partes de la Cisjordania ocupada (las zonas C), un plan que ni Netanyahu -pese al apoyo del 'Plan de Paz' auspiciado por Trump- había logrado materializar.

Y qué pasa ahora

Pese a la fragilidad de su situación, no todo está perdido para Netanyahu, que ha sabido sobrevivir a numerosas crisis políticas y mantenerse en el poder. Nada más anunciarse la coalición, Netanyahu ha ofrecido de nuevo su mano a Bennett y ha intentado convencer a los pequeños partidos de la derecha que abandonen su apoyo a Lapid. Existe también la posibilidad de que, cuando la Knésset vote la propuesta de gobierno, algún miembro del partido islamista y conservador Ra'am se desmarque para no dar su apoyo a un gobierno con un exlíder colono como primer ministro. Sin el poder y protección del puesto de primer ministro, Netanyahu estará aún más desnudo ante los jueces que lo procesan por corrupción.

Incluso si la coalición sale adelante, el próximo gobierno israelí será frágil por su fuerte diversidad ideológica, que cubre todo el espectro político. Los dos grandes partidos de la coalición tienen derecho a veto en las decisiones de gobierno, por lo que muchos temas clave pero divisivos -especialmente, la cuestión de la anexión de parte de Cisjordania- tendrán que ser ocultados bajo la alfombra, siendo, en la práctica, casi un gobierno en funciones permanente.

Otro ángulo

Pese a la fuerte presión procedente de la comunidad internacional —incluso de Estados Unidos, el mayor aliado de Israel—, Netanyahu se negó a acordar un alto al fuego en la reciente conflagración del conflicto con Hamás hasta que se aseguró de que proyectaba una imagen de éxito para el público israelí. Desde Gaza, el periodista Fadi Shafei explica en esta pieza cómo el todavía primer ministro en funciones convirtió la guerra contra el grupo islamista en una batalla personal... Pensando que podría ser un balón de oxígeno y hundir las negociaciones para la atípica coalición que lo pretende echar del poder.

Foto: Un bombardeo sobre Gaza el 14 de mayo. (Reuters)

Para seguir el hilo

Si la inusitada coalición israelí sale adelante, una de las consecuencias más probables podría ser la de una parálisis gubernamental a raíz de la complejidad de poner de acuerdo a los partidos que la componen. Este hilo de Natan Sachs, director del Center for Middle East Policy, un centro de investigación dentro de la Brookings Institution centrado en la participación de los Estados Unidos en el Medio Oriente, explica cómo la salida de Netanyahu del Gobierno sería un cambio monumental que, a la vez, probablemente no traería consigo grandes cambios en la política del ejecutivo israelí.

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