EEUU frena, por tercera vez, una declaración de la ONU para el cese de violencia en Gaza
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Argumenta que no sería util

EEUU frena, por tercera vez, una declaración de la ONU para el cese de violencia en Gaza

Los disturbios entre judíos y árabes israelíes continúan en ciudades del interior de Israel, rasgando el frágil tejido de cierta convivencia entre ambos grupos

placeholder Foto: Vehículos quemados tras una noche de disturbios en Lod, Israel. (Reuters)
Vehículos quemados tras una noche de disturbios en Lod, Israel. (Reuters)

Estados Unidos ha frenado por tercera vez en una semana una propuesta de declaración del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir un cese de la violencia entre israelíes y palestinos, según dijeron este lunes fuentes diplomáticas. El texto, impulsado por China, Noruega y Túnez tras una reunión del Consejo de Seguridad celebrada este domingo, necesitaba el apoyo unánime de los 15 Estados miembros para poder salir adelante.

Washington ya había bloqueado en dos ocasiones la semana pasada la adopción de un mensaje de este tipo, argumentando que no sería útil para rebajar la tensión, en un momento en el que hay en marcha varias líneas diplomáticas para tratar de frenar los combates.

"Tal y como hemos comunicado consistentemente a los miembros del Consejo durante la pasada semana, EEUU está trabajando en intensos esfuerzos diplomáticos al más alto nivel para tratar de parar este conflicto. EEUU tiene un papel para asegurar que cualquier declaración del Consejo apoye estos esfuerzos", dijo un portavoz de la delegación estadounidense.

La violencia, más allá de Gaza

Desde hace siete días no solo Hamás se enfrenta a Israel con sus misiles, sino que la violencia que se vive en las ciudades y pueblos musulmano-judíos dentro de Israel amenaza con rasgar el delicado entramado de convivencia que, quienes viven allí, dicen que se estaba fabricando.

“Por las noches Jaffa se convierte en el salvaje oeste, de verdad”, cuenta Liraz Shenhav, residente de esta localidad al sur de Tel Aviv, a El Confidencial. De los 46.000 habitantes de Jaffa, 16.000 son ciudadanos árabes-israelíes. Shenav, bióloga, detalla que lleva cinco noches sin pegar ojo y que, cuando en esta última se despertó por los ruidos de las granadas aturdidoras que la policía usa para dispersar a los que se enfrentan en las calles, decidió cerrar sus ventanas.

Foto: Un bombardeo sobre Gaza el 14 de mayo. (Reuters)

“Entonces vi que en la casa de en frente, de una vecina octogenaria, el jardín estaba en llamas, probablemente por un cóctel molotov”. Otros vecinos salieron a apagar el fuego. Fue entonces cuando Shenhav decidió refugiarse en casa de su hermano en una ciudad distante.

La violencia en las ciudades mixtas israelíes corre en paralelo a la operación militar israelí 'Guardianes de los Muros' contra Gaza. La ofensiva comenzó después de que el movimiento islamista Hamás en el enclave presentara el pasado lunes un "ultimátum" a Israel para que retirase a sus tropas de la zona de la mezquita de Al Aqsa, donde se vivían violentos disturbios, y del barrio Sheij Jarraj, en Jerusalén Este, donde cuatro familias palestinas se enfrentan a desahucio por parte de privados israelíes de derechas que han encontrado el modo de probar en los tribunales que esas propiedades les pertenecían antes de 1948. Casos que se dirimen en los tribunales desde hace décadas.

La violencia en Cisjordania no importa a Israel. Pero cuando pasa en Lod, Acre, en Haifa, y en todas las ciudades mixtas, es un problema

Tras el silencio israelí al ultimátum, seis minutos después de expirado, empezaron a lanzarse misiles desde la franja hacia Israel, empezando por Jerusalén, el símbolo por antonomasia para judíos y musulmanes, cuyos extremos ideológicos están en competencia por ser "sus salvadores". Desde entonces, grupos islamistas como Hamás y la Yihad Islámica han lanzado desde Gaza más de 3.100 proyectiles, según el Ejército israelí, de los cuales unos 400 no han logrado salir de la franja. En total, en Gaza han muerto 197 personas, de los que 58 son menores de edad. En Israel han muerto 10 personas, casi todas por impacto directo de cohetes.

“Guerra civil”

Acompañando al movimiento de Hamás, en diversas ciudades mixtas israelíes se han sucedido las protestas, por un lado propalestinas en contra de los desalojos y la violencia en Al Aqsa, criticando a la policía israelí un excesivo uso de fuerza en un lugar sagrado, por el otro las proisraelíes que apoyan la campaña militar contra la Franja de Gaza.

La primera noche de batalla campal fue en la ciudad de Lod, epicentro de esta violencia, con sinagogas quemadas, cócteles molotov lanzados dentro de hogares, vehículos quemados y un ciudadano árabe tiroteado por judíos. Se decretó el estado de emergencia y se enviaron patrullas policiales adicionales a la zona, que se clausuró en su entrada y se dictó un estricto toque de queda. El alcalde de la ciudad, Yair Revivo, dijo a los medios israelíes que aquello era “una guerra civil”.

En los días siguientes continuaron los enfrentamientos en todo el país, en ciudades como Beersheva, Acre, Umm al-Fahm, Ramle y Jaffa. Particularmente violenta fue la noche del sábado, cuando los palestinos conmemoraron el Día de la Nakba, que recuerda el desplazamiento de cientos de miles durante la guerra de 1948, con la creación de Israel.

Foto: Restos de un coche calcinado en Lod. (Reuters)

La violencia que se vive desde hace años en los territorios ocupados de Cisjordania “es algo que no importa en Israel. Pero en el momento en que pasa en Lod, Ramle, Yavne, Acre, en Haifa, y en todas las ciudades mixtas, porque un quinto de la población israelí es árabe, es evidente que es un problema interno y que se quedará aquí”, afirma Yair Cy Rabinovici, residente de Jaffa.

Y lamentó: “Aquí había un comienzo de algo muy delicado que costó muchos años construir, un comienzo de convivencia, y vienen de fuera a destruirlo y a huir y dejarnos a nosotros con los problemas”.

En la ciudad norteña de Umm al-Fahm, unas 300 personas se manifestaron en la plaza central, y algunos enmascarados pidieron a Hamás que atacara Tel Aviv. Algo que ha sucedido en diversas ocasiones desde el comienzo de este nuevo ciclo de agresiones mutuas. Una familia judía fue atacada por árabes en Um al-Fahm tras entrar en la ciudad por accidente, según la televisión israelí nacional Kan. La policía rescató a la pareja y a sus tres hijos pequeños, con la ayuda de locales. Y el alcalde Samir Mahamid llamó después al padre y le expresó su “shock' y asco por el incidente”.

"Vi a colonos (judíos) con tzizit y revólveres caminando por las calles y aterrorizando"

En Haifa, donde 28 personas fueron arrestadas en manifestaciones el jueves, un conductor intentó embestir a la agentes de la policía, y en la ciudad árabe de Sakhnin, miles de personas se manifestaron junto a miembros de todos los partidos políticos árabes del país, ondeando banderas palestinas y condenando a la policía por “apoyar a la derecha radical" en Lod y Jaffa. Decenas de manifestantes se reunieron en la ciudad de Taibeh, quemando neumáticos e incendiando vehículos.

En Jaffa, un soldado israelí fue linchado y se encuentra en estado grave en el hospital.

Uno de los heridos en Jaffa, un niño árabe de 12 años, ha sufrido graves quemaduras por una bomba incendiaria contra la casa de su familia, se encuentra en coma inducido.

Y así.

"Intifada interna"

Mientras tanto, cientos de judíos y árabes se manifestaron en el corazón de Tel Aviv contra la operación de Gaza y los ataques judíos contra los árabes, pero también los ataques de árabes contra los judíos.

En un inusual informe, el jefe de la Policía, Kobi Shabtai, informó al primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu, que el diputado Itamar Ben Gvir, conocido abogado de terroristas judíos, “aparece (en las manifestaciones) para avivar la llama” cuando la policía empieza a controlar los disturbios, según informó el canal de televisión 13 este jueves noche. Shabtai lo acusó de ser el responsable de la violencia en las ciudades y pueblos mixtos.

Ben Gvir es miembro del partido Sionismo Religioso, y líder de la facción Yotsmá Yehudit ('poderío judío', en hebreo), además de organizador del movimiento Lehavá ('llama', en hebreo) que se opone, por la fuerza, a los matrimonios entre judíos y musulmanes y cualquier manifestación de coexistencia en el país.

placeholder Fuerzas de seguridad israelíes durante los disturbios en Lod. (Reuters)
Fuerzas de seguridad israelíes durante los disturbios en Lod. (Reuters)

“La persona responsable de esta intifada es Itamar Ben Gvir. Comenzó con la protesta de Lehava en la Puerta de Damasco”, aseveró Shabtai. El jefe de la Policía se refería a las manifestaciones que hubo en la Ciudad Vieja de Jerusalén Este. “Siguió provocando en Sheij Jarraj, y ahora se mueve por la zona con los activistas de Lehavá”.

En diversas ocasiones el grupo ha sido designado como “terrorista” y políticos de todas las tendencias tratan de que la designación sea oficial. Sin embargo, es también uno de los posibles compañeros de coalición de Gobierno de Netanyahu.

El delicado equilibrio de la convivencia

“Anoche estuvimos toda la noche fuera de la casa, con sillas y con los vecinos, protegiendo las casas y a los niños”, cuenta Rabinovici, residente de Jaffa. “La sensación es horrible, en un edificio de la calle paralela, Even Sina, prendieron fuego con cócteles molotov a una casa, y también ardían las papeleras”.

El joven, quien creció en una casa sionista, es de la opinión de que Jaffa es el único lugar en el que él puede vivir en Israel, junto a sus vecinos musulmanes, cristianos y judíos. “Tengo que vivir en una ciudad mixta, porque esto es Israel, por mucho que este Gobierno quiera negarlo”.

"Vienen aquí a estropear la mezcla cultural que tenemos, quieren destruir, tirar aceite a la hoguera y huir"

Rabinovici asegura que a la policía le da miedo entrar en Jaffa, “y cuando entra es solo con la ayuda de los enfermos mentales del movimiento Lehavá y la Familia (fans antiárabes del equipo de fútbol Beitar). Ayer incluso vi a colonos (judíos), 'full on', con tzizit (flecos del manto de rezo que visten judíos religiosos bajo la ropa) y revólveres caminando por las calles y aterrorizando”.

Y añadió: “Y por el otro lado están los adolescentes de Jaffa en sus motocicletas, todos macarras, y dando miedo, con su actitud de ‘os vamos a joder a todos’… Es una guerra entre unos y otros”. Sin embargo, dice que la guerra es legítima porque la llegada de los elementos de la extrema derecha judía es artificial a la ciudad. "Vienen aquí a estropear la mezcla cultural que tenemos, su onda es destruir, tirar aceite a la hoguera y huir”.

Amal el Masry, también de Jaffa, lamenta que su hijo mayor salga por las noches a las calles “a buscar bronca”, dice. “Está enfadado, tanto en casa como fuera de casa, y me da miedo que le pase algo porque su rabia es grande, ya he tenido que ir a la comisaría en más de una ocasión”, agrega lacónica.

¿El gran Israel?

“El problema aquí son los colonos que compran casas sin parar en un intento por judaizar la ciudad”, señala Yair Rabinovici. Pero tampoco oculta que, si en estos días pasea a la hora incorrecta por la calle inadecuada de su barrio, “me metería en graves problemas”, porque, al fin y al cabo, es un israelí, judío y blanco.

Edna S. propietaria de un piso en Jaffa, es de la opinión de que todo el territorio de Israel debe tener propietarios israelíes. “Los árabes pueden vivir aquí si quieren, pero no deben ser propietarios, esta tierra nos pertenece a nosotros, bíblica y políticamente, y es evidente que ahora estamos en una guerra existencial. Por un lado, Hamás nos quiere hacer volar por los aires, y los árabes de Jaffa los apoyan. Yo no me atrevo a salir de mi casa desde hace una semana porque sé que quieren acabar conmigo”, dice.

Los críticos del Gobierno Netanyahu señalan que esto sucede con su complacencia: él posibilitó la entrada de Ben Gvir en el Parlamento al facilitar la unión de su facción con el partido Sionismo Religioso para aumentar el bloque parlamentario que lo apoyase, y al incorporar al discurso político dominante la narrativa extremista, proasentamientos y antiárabe (y homófoba también).

“Es Bibi (apodo de Netanyahu) quien nos ha conducido hasta aquí, al bajar hasta el subsuelo el tono del discurso político, en el mismo sentido que Trump, al dejarnos estancados en lo que no funciona, en una ocupación que no funciona, al no dialogar”, sostiene Rabinovici.

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