'Make Castellón Great Again': así salvó Trump al azulejo español de la ruina del covid
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DE LAS POCAS INDUSTRIAS QUE CRECEN

'Make Castellón Great Again': así salvó Trump al azulejo español de la ruina del covid

En 2020, el sector del azulejo en España consiguió capear la pandemia y aumentar sus ventas entre un 1-2%. ¿El motivo? La guerra comercial de Trump contra el azulejo chino

placeholder Foto: Estand de una empresa española en la feria Coverings, la más importante en EEUU del sector del pavimento y el revestimiento cerámico. (EFE)
Estand de una empresa española en la feria Coverings, la más importante en EEUU del sector del pavimento y el revestimiento cerámico. (EFE)

“Ver cómo se elabora la cerámica es poesía pura”, murmulla Carlos Cabrera, mientras sus ojos siguen el desfilar de los azulejos por la sinuosa cadena de montaje. El proceso, sin duda, es hipnótico. La prensa hidráulica apisonando la mezcla de arcilla refinada. Sucesivas máquinas girando, secando y puliendo el azulejo. La fuente de esmalte barnizando las piezas que se deslizan con monótona precisión por la fábrica como si estuvieran dando vueltas en el scalextric más aburrido del mundo.

La nave industrial de Ceracasa, a las afueras de Castellón de la Plana, luce desierta. Salvo un puñado de empleados, parece que no ha venido nadie a trabajar. Pero las apariencias engañan: la fábrica está a pleno rendimiento. “Cuando los del Ministerio me hablan de industria 4.0 me entran carcajadas. Aquí en Castellón lo tenemos todo automatizado”, afirma el empresario.

Cabrera apoya el pie sobre el bastidor de una mesa de madera y nos muestra uno de sus últimos pedidos. Un colorido mosaico de casi 100 metros cuadrados para la ciudad estadounidense de Cartago, en Misuri, que representará a los personajes ilustres y sitios icónicos de esta urbe. El encargo, a 8.000 kilómetros de distancia, no es ninguna novedad. Es la expresión física de la guerra comercial que emprendió Donald Trump contra China hace tres años.

Foto: EC.

En 2019, la Comisión de Comercio de EEUU impuso aranceles del 600% a la cerámica china tras una investigación ‘antidumping’ impulsada por la industria local. “Los fabricantes de azulejos chinos se benefician de los extensos subsidios de su gobierno y venden sus productos en los Estados Unidos a precios ridículamente bajos”, dijo hace unos meses Eric Astrachan, el director ejecutivo del Consejo de Azulejos de América del Norte (TCNA). De inmediato, las ventas del país asiático en el mercado estadounidense se desplomaron.

“Los aranceles que le puso Donald Trump al azulejo chino nos han venido muy bien como sector porque han provocado que vendamos bastante más en 2020”, reconoce el dueño de Ceracasa, con casi 40 años en el sector y una facturación de 20 millones de euros anuales. El plural mayestático es Castellón, una región que concentra más del 90% de la producción nacional. Un paseo por este polígono de L’Alcora, localidad con siglos de tradición cerámica, nos muestra que estamos en el kilómetro cero del azulejo español: Goetan Cerámica, Azteca Cerámica, Halcón Cerámica, Best Surface, Supercerámica, Ibero Porcelánico y así hasta unas 160 empresas en la provincia que emplean a más de 15.000 trabajadores.

placeholder Las máquinas puliendo y limando el azulejo. (C. B.)
Las máquinas puliendo y limando el azulejo. (C. B.)

En 2020, la industria facturó más de 300 millones de euros en EEUU y la cerámica española se convirtió, por primera vez, en las más vendida por volumen en el mercado norteamericano, superando a Italia, México y China -casi el 21% de todo el azulejo importado, según el TCNA-. En un año devastador, en el que nuestra economía se ha contraído más de un 11%, el sector ha aumentado sus ingresos globales en torno a un 2% y ya rozan los 3.000 millones en exportaciones anuales, ubicando a España como quinto productor mundial.

Sin embargo, pese a las buenas noticias, nadie está descorchando el cava.

"Trump ha parado los pies a China"

A pocos kilómetros de la fábrica de azulejos, en la circunvalación de Castellón, se levanta el imponente edificio de la Asociación Española de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER), reflejo del poderío económico del sector en la provincia mediterránea. Allí, el presidente gremial, Vicente Nomdedéu, y su secretario general, Alberto Echavarría, exponen durante una larga reunión sus temores sobre el futuro de la industria.

“A nosotros la pelea política entre China y EEUU no nos ha beneficiado”, arranca Nomdedéu, propietario también de la compañía Azteca. “Lo que nos ha venido muy bien ha sido la investigación 'antidumping', que responde a una cuestión técnica”, matiza, buscando poner distancia en la confrontación nacionalista.

Es un tecnicismo, pero importante. Mientras Washington aplicó aranceles del 25% a las naranjas valencianas y otros productos agroalimentarios europeos como parte de una disputa por las ayudas estatales de la UE al fabricante aeronáutico Airbus, las barreras arancelarias a la cerámica china provienen de las presiones de la propia industria nacional estadounidense ante la inclemente competencia china. Lo explica con más detalle Echavarría.

“El material del azulejo español y chino tampoco es tan diferente, pero sus costes son infinitamente más bajos porque casi no tienen normativas, ni restricciones de residuos. Sus países los subvencionan y, además, sus costes laborales son ridículos en comparación con los nuestros. La tecnología es la misma pero nosotros aportamos mucho más en diseño y en valor añadido”.

placeholder Una máquina autónoma desplazándose por la fábrica para recoger un pedido de azulejos. (C. B.)
Una máquina autónoma desplazándose por la fábrica para recoger un pedido de azulejos. (C. B.)

El sector no solo vive del mercado estadounidense -de hecho, exportan a 190 países- pero sí es un mercado estratégico para la industria, que ha crecido sostenidamente en los últimos 11 años. “Es un país enorme en el que todavía se usan alfombras, moquetas y mucho suelo de madera y laminado, por lo que el margen de crecimiento de la cerámica es muy grande”, abunda Echavarría.

En cualquier caso, la investigación 'antidumping' se encuadra en el marco de una guerra comercial iniciada por Donald Trump. "China está violando nuestra economía" o "China es uno de los grandes ladrones de la humanidad" son solo algunas de sus perlas que han ido decorando su presidencia. Por eso, algunas fuentes del sector temen que Biden pueda relajar la presión comercial contra Pekín y se vuelva al punto de partida. “Donald Trump tiene muchas cosas malas, pero tiene una buena: ha parado los pies a China”, reconocía hace unos meses un empresario a 'El Periódico Mediterráneo'. “El triunfo de Biden pone en duda la hegemonía del ‘Tile of Spain’ en Estados Unidos”, titulaba directamente el magazine sectorial 'El Periódico del Azulejo'.

Mensaje a Moncloa: "No nos gusta lo que viene"

Desde ASCER prefieren ser prudentes y apuntar hacia otro lado. “Estamos contentos, pero lo que ocurrió en 2020 en EEUU ya pasó. A nosotros nos preocupa el futuro”, tercia Nomdedéu. Y ese futuro no está en manos de Biden o Xi Jinping, sino de Pedro Sánchez y la Unión Europea. "No nos gusta lo que viene".

El pasado lunes, distintos empresarios del sector se reunieron con la ministra de Industria Reyes Maroto en Castellón y le transmitieron sus principales preocupaciones, comenzando por las regulaciones medioambientales. “Nosotros ya le hemos dicho a la ministra que tiene que hacernos ‘lobby’ en Bruselas porque está en riesgo la competitividad de un sector estratégico", afirma Echavarría.

placeholder Un trabajador vigila la cadena de montaje en el esmaltado del azulejo antes de ir al horno. (C. B.)
Un trabajador vigila la cadena de montaje en el esmaltado del azulejo antes de ir al horno. (C. B.)

Uno de los ejemplos más repetidos en la industria fue la decisión del Gobierno de reducir “de golpe y porrazo” el valor límite de sílice cristalina respirable que marcaba la UE marca de 0,1 miligramos por aire aspirado al 0,05 después de haber hecho las inversiones.

Pero también hay una queja fiscal. Las empresas de cerámica se quejan del “hachazo” del Gobierno para el fondo nacional de sostenibilidad del sistema eléctrico para “garantizar las inversiones hechas en renovables”. "Los objetivos de descarbonización son un castigo para la competitividad del sector, se nos exige mucho más en Europa que a nuestros competidores", recalca el director. "Si por descarbonizar nuestra economía tienes que arruinar una industria clave... pues vaya negocio, ¿no?".

¿Por qué no defendemos la industria española, que puede salvar al país cuando vienen mal dadas?

¿Industria boyante en Estados Unidos o fin de una era en Castellón? Pocos pueden presumir de haber mejorado sus cifras en uno de las peores crisis económicas que se recuerdan. Por eso, comenta en privado una fuente interna del sector, muchos temen que el buen año del azulejo haga que el Gobierno y las administraciones públicas se olviden de ellos. “A veces, da la sensación de que si no te quejas lo suficiente no te hacen caso y por eso ellos son tan pesimistas”.

Para Nomdedéu, sin embargo, los tiros van por otro lado. “No tiene sentido que las instituciones no nos apoyen si el sector terciario está destruido en España por la pandemia. ¿Por qué no defendemos la industria, que puede salvar al país cuando vienen mal dadas? Para mí es una obligación económica porque España o se diversifica o muere”.

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