Con Sanders y Biden a la cabeza en los caucus

Iowa inaugura las primarias demócratas: así funciona la democracia arcaica de EEUU

Al ser el primer estado que vota en las primarias de los partidos tiene la ventaja de la novedad: la capacidad de marcar el tono de la campaña

Foto: Elizabeth Warren en campaña en Iowa. (EFE)
Elizabeth Warren en campaña en Iowa. (EFE)

"Soy tan viejo que he participado en todos los caucus desde que empezaron en 1972", dice Greg Page, y un deje de orgullo chispea en sus ojos. “Así que sí: estaremos ahí”. El estado de Iowa se dispone a celebrar sus famosos caucus, unas elecciones primarias diferentes: sin cabinas de voto, ni observadores, ni anonimato. Cada persona debatiendo de viva voz y eligiendo a mano alzada.

Muchos factores justifican la expectación mediática que generan los caucus. Uno es su método sencillo y pintoresco, casi de democracia ateniense: las reuniones en iglesias, sótanos y bibliotecas públicas, y la textura de pueblo en armas que se percibe en los a veces acalorados debates.

Al ser el primer estado que vota en las primarias de los partidos, con vistas a elegir a quien será candidato presidencial demócrata o republicano, tiene también la ventaja de la novedad: la capacidad de marcar el tono de la campaña. Un interés mediático que los candidatos aprovechan para diferenciarse del grupo. Por eso invierten tanto tiempo y recursos en Iowa. Como si el resto del país dejara de existir.

Luego está la cuestión del tamaño. “Iowa es pequeño”, explica el periodista radiofónico Simon Conway. “Eso permite a los candidatos sin demasiado dinero viajar por el estado y convertirse en parte del proceso”. Por varias semanas, es como si los aspirantes a gobernar Estados Unidos se presentasen a una alcaldía. Lo que llaman 'retail politics': salir a la calle, escuchar quejas y propuestas, estrechar muchas manos y comer tortitas con los vecinos delante de las cámaras.

Iowa es un “estado púrpura”: es decir, una mezcla del azul demócrata y el rojo republicano.

"Soy uno de los que creen que por lo general la gente que gana es la gente con la querías a tomarte algo", dice Conway. “Y creo que a mucha gente realmente le gustaría ir a tomar algo con Andrew Yang”, añade, en referencia al candidato asiático-americano que propone una renta básica universal de mil dólares al mes.

También está el hecho de que Iowa es un “estado púrpura”: es decir, una mezcla del azul demócrata y el rojo republicano. Por esos sus resultados en las elecciones presidenciales suelen estar muy igualados, y muy cerca de los resultados a nivel nacional. Y de hecho Iowa tiene mucho de estado premonitorio. Desde 1976, siete de los nueve demócratas que ganaron aquí terminaron disputando la presidencia.

"Predijeron" a Barack Obama

Un caso reciente de la importancia de Iowa es el de Barack Obama. El expresidente afroamericano ha dicho que el momento favorito de su carrera política fue la noche en que ganó los caucus de Iowa, contra pronóstico, en enero de 2008. La campaña habilidosa y juvenil que había confeccionado se demostraba eficaz en un estado mayoritariamente rural y blanco. Si vencía aquí, el resto de estados serían factibles. “Dijeron que este día jamás llegaría”, declaró el entonces senador de Illinois, un peso ligero comparado con la favorita de entonces (ya en aquel tiempo): Hillary Clinton.

Los caucus se celebran hoy y duran de siete a ocho de la tarde. En apenas una hora las asambleas tienen que decantarse por un candidato. Esto se hace en dos rondas: la primera ronda descarta a los aspirantes que tengan menos de un 15% de los votos de ese caucus. La segunda ronda se encarga de repartir estos votos sobrantes, que no han pasado el umbral, entre el resto de candidatos. Hay margen para debatir y lograr cambios de opinión. Luego los votos se traducen en delegados. El candidato que más delegados tenga a nivel estatal es el que gana los caucus.

Son procesos muy abiertos. Cualquier persona con derecho a voto puede participar, pero lo suele hacer en torno al 16% de los electores. Aquellos votantes más politizados. El tamaño del caucus también varía: unos caucus llenan polideportivos y otros suman seis o siete personas en el salón de una casa. También hay reuniones en colegios, gimnasios o bibliotecas públicas.

Pete Buttigieg hace campaña en Iowa. (EFE)
Pete Buttigieg hace campaña en Iowa. (EFE)

Esta noche habrá 1.678 caucus en los 99 condados de Iowa. Los candidatos llevan todo el fin de semana dando mítines en las ciudades y en los pueblos pequeños, arengando a sus seguidores e implorándoles que multipliquen sus filas. Han estado en cervecerías, cafeterías, granjas y salas de conciertos.

Biden y Sanders a la cabeza

Dado el inusual número de candidatos, y sobre todo lo igualados que están en los sondeos, se espera una alta participación y hay un alto margen para las sorpresas. De momento, los veteranos Joe Biden, representante del ala moderada del partido, y Bernie Sanders, paladín de la izquierda socialista, son los favoritos. Pero el sistema de dos rondas puede elevar a un tercero: aquel que se lleve los votos a repartir de aquellos que no llegaron al 15% en la primera ronda de debate.

Andrew Yang tendría posibilidades, según el criterio de Conway, por su cercano carisma personal. O Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, en Indiana, que acaba de cumplir 38 años y hace pocas semanas encabezaba las encuestas en Iowa.

“Mi elección es Amy Klobuchar”, dice Christiane Page. “Es de Minnesota. En un nuevo sondeo obtiene el 13% (de intención de voto)”. Según su marido, Greg, la senadora Klobuchar no es tan progresista como ellos, pero “necesitamos un candidato del Medio Oeste para recuperar algunos de los estados que se llevó Trump”. “Hay que darle un empujón”, dice Christiane Page.

No todo el mundo disfruta de los caucus. De ese 84% de votantes que no participan, muchos están deseando que terminen de una vez. Los equipos de los candidatos demócratas llevan meses peinando los condados en busca de apoyo, lo cual se refleja en llamadas, mensajes y correos electrónicos. En anuncios, campañas puerta por puerta y esporádicos cortes de tráfico.

“Queremos que nuestros teléfonos dejen de sonar”, confesaba el periodista Simon Conway. “La mayoría de los habitantes de Iowa están listos para que esto termine y para que ellos (los candidatos) se vayan a New Hampshire y se olviden de nosotros hasta el próximo noviembre”.

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