"Buenas" relaciones España-EEUU

Josep Borrell apunta en Washington contra el "unilateralismo" de Donald Trump

El ministro de Exteriores se reunió en la capital estadounidense con el Secretario de Estado, Mike Pompeo, en puertas del 70 cumpleaños de la OTAN

Foto: El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, este lunes durante una ponencia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington. (EFE)
El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, este lunes durante una ponencia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington. (EFE)

Apenas tres días antes de la celebración del 70 cumpleaños de la OTAN, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aprovechó su primer día en Washington para poner en valor la relación transatlántica, “la más importante que tenemos los europeos”. Lo hizo tanto en una charla en un' think tank' de la capital estadounidense como tras una breve reunión con el Secretado de Estado, Mike Pompeo, anfitrión de una reunión que tendrá lugar el jueves con los diferentes ministros de exteriores de esta organización.

Que sean los ministros los que vayan a soplar las velas de la tarta, y no los jefes de Estado, da un idea del delicado momento que vive la OTAN desde que Donald Trump ocupa la presidencia de Estados Unidos. El propio Borrell lo reconoció al recordar que la relación entre los socios ha sido “puesta en cuestión” por el líder estadounidense. “No estamos acostumbrados a que el presidente de los Estados Unidos diga que los europeos somos enemigos, o que la exportación de coches de Alemania es una amenaza a la seguridad nacional, o que el Brexit es una buena idea”, admitió.

Josep Borrell se quejó del “unilateralismo” de la administración Trump en decisiones como la retirada del acuerdo nuclear con Irán, el abrupto anuncio de la salida de las tropas estadounidenses de Siria o la ruptura del Tratado INF de misiles nucleares de medio alcance con Rusia, decisiones que “afectan a nuestra seguridad” y que, en opinión de Borrell, “son situaciones que, para poder ser aliados, han de tratarse entre aliados”.

Aliados de la OTAN a los que Trump insiste en que alcancen una inversión del 2% de su PIB en defensa. La de España es del 0'93% (Trump llegó a pedir un 4% el pasado verano), aunque Josep Borrell destacó la importancia de valorar no solo la aportación económica sino otros elementos como el despliegue de tropas, superior en el caso de España, según el ministro, al de países como Grecia, con una partida presupuestaria en defensa mayor que la española.

"Buenas" relaciones España-EEUU

A su salida del encuentro con Mike Pompeo, Borrell calificó de “buenas” las relaciones entre España y Estados Unidos, “aunque no estamos de acuerdo en algunos casos”. Las desavenencias afectan a Irán y a la relación política con Cuba, aunque “estamos muy de acuerdo” con respecto la necesidad de una política de “contención” con Rusia. También hubo espacio para analizar “las perspectivas que se abren en España y en Europa con las próximas elecciones”, pero negó que en su charla hubiera asomado la cuestión de la crisis con Cataluña.

Parte de la conversación entre ambos giró en torno a Venezuela, donde el ministro reiteró que “no estaríamos a favor de una intervención militar extranjera”. La apuesta es diplomática. Por ello, Borrell quiso subrayar que España ha sido promotora del reconocimiento a nivel europeo de Juan Guaidó como presidente “interino” con el objetivo de que convoque unas elecciones. Venezuela ocupará, a buen seguro, gran parte del encuentro previsto mañana miércoles entre el español y el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, uno de los mayores promotores de la caída de Nicolás Maduro.

Josep Borrell y el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo. (EFE)
Josep Borrell y el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo. (EFE)

Sin llegar a mayores concreciones, Josep Borrell explicó que junto a Mike Pompeo habían analizado la “evolución” de la situación venezolana y tratado “la llegada de, llamémosles, especialistas rusos” al país caribeño, de quienes “no sabemos ni su número, ni su función, ni sus misiones”. También compartió con el Secretario de Estado las decisiones tomadas por el Grupo de Contacto de la Unión Europea, que se reunió recientemente en Ecuador. Borrell aprovechó para asegurarle al estadounidense que “no es, como algunos temen, [para] dar oxígeno al régimen de Maduro”. Pompeo, en palabras del ministro, solicitó de España “que se hagan todas las presiones políticas y financieras posibles”.

Donde las posturas están más alejadas es en relación a Cuba. El ministro le expresó a su homólogo estadounidense que los europeos “estaríamos radicalmente en desacuerdo” si Estados Unidos decidiera aplicar el título tres de la Ley Helms-Burton, que prevé la posibilidad de represalias contra compañías no estadounidenses que hagan negocios con empresas que fueron confiscadas a los norteamericanos durante la Revolución.

Este título de la ley, aprobada en tiempos de la presidencia de Bill Clinton, lleva suspendido desde su entrada en vigor. Tanto Clinton como sus sucesores, George Bush y Barack Obama, han cumplido con la renovación semestral de su cancelación. Aunque Donald Trump siguió con el ritual, a principios del pasado mes de marzo, el propio Mike Pompeo no solo firmó una renovación por tan solo un mes sino que, por primera vez desde 1996, abrió la posibilidad a que se interpongan demandas legales contra empresas vinculadas al gobierno de la isla, aunque exime de sanciones a las contrapartes extranjeras. Precisamente el previsible impacto que supondría su puesta en práctica total sobre algunas empresas españolas impulsa el rechazo español, así como “la extraterritorialidad de esta ley”, señaló Josep Borrell.

Temor al auge de los euroescépticos

El ministro, candidato por el PSOE en las próximas elecciones europeas, apuntó durante su conferencia en un 'think tank' el temor de que los partidos euroescépticos puedan hacerse con más de un tercio de los votos, porque eso supondría un “bloqueo” institucional del Parlamento europeo, donde se requieren dos tercios de los escaños para la aprobación de proyectos. Optimista a ese respecto, calificó sin embargo de “catástrofe” que en las últimas europeas el 70% de los jóvenes no participara en las elecciones.

Sin mencionarlo por sus siglas, Josep Borrell señaló que “el mayor interrogante” de las elecciones del 28 de abril en España es saber el impacto de VOX, al que describió como un partido de “extrema, muy extrema derecha”. Elecciones “un poco existenciales”, en opinión del ministro, que explica la fragmentación política en la fragmentación de la propia sociedad. Una ruptura social producto, en su opinión, de la “crisis económica”, la “inmigración” (que señaló como un factor probable del porcentaje de votos a VOX en las elecciones andaluzas) y “el tema catalán”. Sobre esto último, concluyó que “el separatismo catalán ha despertado el nacionalismo español” y aseguró que, en caso de gobierno socialista, su partido seguirá aplicando la misma política con Cataluña: “Diálogo dentro de la Constitución”.

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