PRODUCTOS QUE LLEGAN AL MERCADO EUROPEO

Esta es la “musa del veneno” que inunda Brasil de pesticidas

Brasil suma 2.152 agrotóxicos en circulación. Detrás de la aprobación récord de pesticidas está Tereza Cristina Corrêa. Muchos productos infestados de pesticidas llegan al mercado europeo

Foto: La ministra de Agricultura Tereza Cristina Corrêa durante una entrevista en Brasilia. (Reuters)
La ministra de Agricultura Tereza Cristina Corrêa durante una entrevista en Brasilia. (Reuters)

Mientras la mayoría de los brasileños se entretenía debatiendo sobre las polémicas que rodean al presidente Jair Bolsonaro, su Ejecutivo ratificaba la comercialización del mayor número de pesticidas de la historia de Brasil. En los primeros dos meses de Gobierno fueron aprobados 86 nuevos agrotóxicos, una media de 1,6 por día. De esta forma, Brasil suma 2.152 productos químicos en circulación.

“El 43% de ellos son altamente tóxicos, lo que es muy alarmante. En esta lista hay un pesticida, el Sulfoxaflor, que ya fue prohibido en Estados Unidos debido al impacto letal que causa en las abejas. Al menos otros dos están vetados en la Unión Europea: Imazetapir y Hexazinona”, señala a este diario Marina Lacôrte, portavoz de la campaña de Agricultura y Alimentación de Greenpeace, quien vaticina que esta situación podría empeorar en los próximos meses.

De hecho, el ministerio de Agricultura ha acatado el pedido de registro de otros 241 productos, que en las próximas semanas tendrán que ser analizados por las autoridades competentes. Brasil es uno de los mayores productores de alimentos del mundo. También es el país qué mas pesticidas emplea en su agricultura, según revela un estudio de la Asociación Brasileña de Salud Pública. Cada año se utiliza una media de 7,3 litros de agrotóxicos por habitante, una cantidad que en 2017 originó 11 denuncias diarias de intoxicación.

Detrás de la aprobación récord de pesticidas está Tereza Cristina Corrêa, la nueva ministra de Agricultura, también conocida como la “musa del veneno”. Esta ingeniera agrónoma de 64 años, muy cercana a la llamada bancada rural, conquistó este apodo de sus propios aliados después de articular una amplia mayoría en el Parlamento para impulsar el proyecto de ley llamado “paquete del veneno”, cuyo objetivo es desregular la liberación de agrotóxicos en Brasil. Este título le fue otorgado por sus propios compañeros durante una cena de conmemoración del lobby agrícola en un restaurante de Brasilia, donde los grandes empresarios del agronegocio comieron bacalao regado de vino para celebrar su victoria parlamentaria.

Aprobado en junio de 2018 en una comisión especial de la Cámara, liderada precisamente por la actual ministra de Agricultura, este proyecto de ley deber ser votado este año en el Parlamento. Gracias a su dedicación y a su ahínco, Tereza Cristina fue agraciada con una de las más importantes carteras ministeriales. Detalle: el proyecto de ley estuvo parado en el Congreso durante 16 años por causa de la oposición de los ambientalistas y de los expertos en salud.

No existe agricultura tropical sin el uso de pesticidas”, aseguraba la ministra poco después de asumir su cargo, en una entrevista exclusiva con esta periodista. “La nueva ley sobre los pesticidas, que todavía debe ser votada, pretende modernizar y aportar transparencia. (…) La ley no procura usar más veneno, ni contaminar el medio ambiente. Todo lo contrario: es una ley modernizadora para que algunos productos sean utilizados al mismo tiempo que allá [en Europa] y que sean prohibidos otros que tal vez estén siendo utilizados porque no hay otras moléculas que hagan de manera más moderna lo que es necesario. Además, el productor no quiere usarlos. Solo los utiliza cuando es necesario, porque incluso el coste de los productos es muy alto”, dijo la ministra.

Esta teoría, sin embargo, es contestada por algunos expertos del sector. “La ministra ofrece un argumento natural para algo que es una decisión política y económica. No es natural que Brasil destine un área cinco veces mayor que Portugal para plantar tan solo soya, eucalipto y caña de azúcar”, señala Larissa Mies Bombardi, profesora de Geografía de la Universidad de São Paulo (USP) y autora del libro ‘Geografía del Uso de Agrotóxicos en Brasil y Conexiones con la Unión Europea’.

“El problema es apostar por el monocultivo y por la agricultura empresarial de larga escala, que intenta reducir al máximo la mano de obra. Brasil eligió producir materias primas en vez de alimentos, y por eso tiene que importar judías, que es la base de la alimentación nacional. El país podría haber escogido otro modelo de desarrollo, si hubiese una reforma agraria en la que todo el mundo es empleado en el campo, con práctica agroecológicas que demandan mucha mano de obra. Con una agricultura de larga escala, el fin es economizar mano de obra a través de productos agroquímicos”, agrega Bombardi.

Un avión fumiga unos cultivos cerca de Palmeirante, en Brasil. (Reuters)
Un avión fumiga unos cultivos cerca de Palmeirante, en Brasil. (Reuters)

Marina Lacôrte, de Greenpeace, recuerda que en Brasil hay muchas experiencias exitosas de agricultura sin agrotóxicos incluso de larga escala, que presentan una buena tasa de productividad con productos como la caña de azúcar y el algodón. De hecho, el Movimiento Sin Tierra es el mayor productor de arroz orgánico de Brasil y ya exporta del 30% de su cosecha a países como España, Alemania, México y Estados Unidos, entro otros.

La escalada de los pesticidas en Brasil comenzó durante el Gobierno de Michel Temer, inmediatamente después del 'impeachment' contra Dilma Rousseff, en 2016. La media de aprobación de agrotóxicos en la última década superó los 200 registros por año en una única ocasión, en 2005. Sin embargo, se disparó a partir de 2016, cuando hubo 277 registros; en 2017 fueron 405 y en 2018, 455. “Hubo una política de ruptura desde la caída de la presidenta Dilma Rousseff. Para mí el Gobierno de Temer fue una transición hacia el de Bolsonaro, que representa una continuidad con lo que ya estaba siendo implementado”, asegura Bombardi.

Muchos de estos productos infestados de pesticidas llegan al mercado europeo

"En realidad el ‘paquete del veneno’ es un proyecto de autoría del antiguo ministro de Agricultura de la era Temer, Blairo Maggi, que uno de los mayores productores de soya del mundo. La diferencia ahora es que el nuevo Ejecutivo asume abiertamente que prefiere privilegiar los intereses económicos del lobby agrícola en detrimento de la salvaguarda del medio ambiente. No hablaría de ruptura. Simplemente, ahora la cosa ya no está disimulada”, agrega esta profesora de la USP.

Otro dato importante es que la mayor parte de los nuevos productos liberados en 2019 se basa en productos técnicos ya aprobados en Brasil, que son las substancias a partir de las cuales son fabricados los agrotóxicos que son vendidos a los agricultores. La novedad es que, a partir de ahora, más empresas tienen autorización para comercializar productos fabricados con substancias aprobadas anteriormente. Entre los nuevos pesticidas está el Mancozebe, empleado en el cultivo de arroz, banana, judías, maíz y tomate, y el Piriproxifem, usado para café, soya, sandía y melón. Ambos son considerados extremamente tóxicos, aunque inundan alimentos que forman parte de la dieta de todos los brasileños.

Según la ONG Repórter Brasil, de los últimos registros aprobados en este país, al menos 11 están prohibidos en la Unión Europea. Entre ellos destaca el Fipronil, un insecticida que actúa sobre las células nerviosas de los insectos y que es utilizado para combatir las plagas en los cultivos de manzana y girasol, además que en los collares antipulgas para animales domésticos.

Muchos de estos productos infestados de pesticidas llegan al mercado europeo. “El café brasileño admite 121 agrotóxicos, de los que 30 están prohibidos en la Unión Europea. Europa es el principal mercado para este producto. Algo parecido pasa con el zumo de naranja. Brasil es el mayor exportador mundial de este producto. De los 116 agrotóxicos permitidos en el cultivo de naranjas, 33 no lo están en la UE. En cuanto a la soya, la UE compra básicamente este producto en forma de pienso animal, pero al final es lo mismo. Es lo que llamamos el ciclo de envenenamiento”, revela Bombardi, que próximamente presentará las conclusiones de su libro en Glasgow y en Berlín.

Esta profesora señala que en los últimos años han aparecido en el mercado nuevos productos a base de glifosato, el agrotóxico más usado en Brasil y en el mundo, sobre todo en el cultivo de la soya. Esto podría estar relacionado con el hecho de que la Unión Europea está debatiendo la prohibición de este producto. De hecho, en enero la justicia francesa vetó el uso de este herbicida.

La ministra de Agricultura brasileña Tereza Cristina Corrêa. (Reuters)
La ministra de Agricultura brasileña Tereza Cristina Corrêa. (Reuters)

El ministerio brasileño de Agricultura publicó una nota en que afirma que los límites aplicados en Brasil, correspondientes a 10 partes por un millón en la soya, están por debajo de las 20 partes por millón establecidas como máximo permitido por la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de eso, en febrero las autoridades rusas alertaron que podrían restringir las importaciones de soya de Brasil si no se reducen los niveles de trazas de glifosato.

Más recientemente, el 19 de marzo, un tribunal de San Francisco (EEUU) falló por unanimidad que el glifosato fue un “factor importante” para el desarrollo de cáncer de un hombre residente en California, Edwin Hardeman. La empresa alemana Bayer, que adquirió Monsanto, rechaza que el herbicida Roundup sea cancerígeno. No obstante, durante la segunda fase del proceso se espera que los abogados de Hardeman presenten pruebas para demostrar que Bayer intentó influenciar a científicos, agencias reguladoras y la opinión pública acerca de la seguridad de sus productos.

Por su parte, la Asesoría Especial de Comunicación del Ministerio de Agricultura brasileño sostiene que “ninguno de los procesos de aprobación de agrotóxicos mencionados por El Confidencial se tramitó durante la administración actual. Para aprobar un defensivo agrícola en Brasil, son necesarios 5 a 10 años de análisis en la Anvisa, en el Ibama e el Ministerio da Agricultura, que al final del proceso concede el registro”.

"Todos los análisis para aprobación son anteriores a la gestión de la actual ministra de Agricultura, Tereza Cristina. Decir que fueron liberados en 2019 1,6 productos por día es 'fake news', por lo que, como explicó, esperaron durante años -hasta décadas- por el registro. Y sería simplemente imposible, por la legislación en vigor, liberarlos en dos meses de gobierno”, sostiene esa institución. “Por lo tanto, no podría haber y de hecho no hubo ninguna intervención o injerencia de la ministra Tereza Cristina en ese proceso, que es técnico y, en buena medida, externo al ministerio. Es incorrecta la información de que la ministra 'está detrás' de la aprobación de esos productos. Y es absolutamente calumnioso el titular según la cual 'la ministra inunda Brasil de pesticida'".

"El Ministerio de Agricultura indica que ninguno de estos productos es nuevo; ya están a la venta en el mercado brasileño. En los últimos dos años, la cola de espera por registros ha caminado porque, entre otros factores, Anvisa aceleró su proceso de análisis. Se destaca además que la media de los productos lanzados en los dos primeros meses de 2019 es similar a la de los dos años inmediatamente anteriores”, asegura el organismo, que resalta que “la legislación sobre agrotóxicos, en análisis en el Congreso, aún no ha cambiado y sigue siendo rigurosamente cumplida”, insiste.

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