peor situación económica

El aniversario de la revolución iraní contra el Sha, marcado por la peor crisis en 40 años

La población iraní en la actualidad busca el cambio de un país que vive inmerso en la peor crisis económica en cuatro décadas

Foto: Irán celebra el 40.º aniversario de la revolución que acabó con el Sha (Reuters)
Irán celebra el 40.º aniversario de la revolución que acabó con el Sha (Reuters)

El Gobierno de Donald Trump auguraba un Irán que no llegaría a celebrar el 40.º aniversario de la revolución islámica de Ruholá Jomeini que acabó con el exilio del Sha. El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, dijo el año pasado que Teherán no festejaría este 11 de febrero, y muchos iraníes han decidido quitarle la razón: "Este año nos han impuesto muchas presiones económicas, y han intentado destruir la unidad interna", dice un agricultor iraní a la agencia EFE desde la plaza donde se eleva la icónica torre de la Libertad (Azadi), en Teherán. "Lograron el resultado opuesto", asegura. Hace hoy 40 años que se forjó lo que fue un nuevo país y el que, con algunos cambios, se ha mantenido hasta el momento.

Corría el 9 de enero de 1978 y la ciudad de Qom, centro religioso del país por excelencia, era escenario de una fuerte protesta. Aquí fue donde estalló la revolución: días antes, el periódico 'Ettela'at', el diario escrito en persa más antiguo del mundo, publicaba un artículo en el que sugería que el ayatolá Jomeini no era iraní, sino que era un agente de nacionalidad británica cuyo objetivo era servir al colonialismo occidental. Los estudiantes de la ciudad santa salieron a la calle, donde llegaron a enfrentarse con la Policía. Ésta acabó abriendo fuego y matando al menos a 20 personas.Las protestas continúan y meses después, el Sha no consigue apaciguarlas.

Portada del periódico persa 'Ettela'at' del 11 de febrero de 1979
Portada del periódico persa 'Ettela'at' del 11 de febrero de 1979

Al mando del país estaba entonces Mohamed Reza Pahleví, quien a duras penas y aquejado del cáncer que luego lo mató en el exilio no fue capaz de mantener la calma en el país, mientras a los estudiantes y al clero se les iban sumando facciones de la sociedad fundamentales para la economía nacional. "El Sha tiene que irse", gritaban en la capital todos los que se levantaron contra la monarquía, meses después del germen de la revolución. Pero el Sha no quería irse, y el 8 de septiembre se impuso la Ley Marcial, que acabó con el Ejército disparando contra los manifestantes, dejando tras de sí un saldo de cerca de un centenar de muertos. Según se acercaba el final del año las protestas continuaban y antes de acabar 1978 el Sha designó a Shapour Bajtiar como primer ministro de Irán.

Asumió oficialmente el poder el 4 de enero de 1979, el año que culminó la revolución, y apenas dos semanas después de su toma de posesión Jomeini formó un consejo revolucionario para comenzar la transición hacia un nuevo Gobierno. Pero el Sha no lo vivió: el 16 de enero Reza Pahleví abandonaba el país con su esposa, al tiempo que Jomeini comenzaba su retorno a un Irán que celebró su llegada con miles de personas saliendo a las calles. El 11 de febrero se declaró la neutralidad de las fuerzas armadas y los soldados fueron llamados a regresar a sus cuarteles, garantizando así el éxito de la Revolución Islámica. Y Bajtiar, el último primer ministro designado por el Sha, sigue sus pasos y huye del país.

Transformación de Oriente Próximo

La Revolución Iraní puso fin a más de 2.500 años de monarquía persa en Irán y transformó notoriamente el statu quo de Oriente Próximo, en especial desde la toma de rehenes de la Embajada estadounidense, que tuvo lugar ya con el Sha fuera del país y con Jomeini en la nueva dirección del país. Durante los últimos años de Reza Pahleví, el presidente estadounidense Richard Nixon fomentó su política de los 'Twin Pillars' ('Pilares gemelos'), con la que pretendía ofrecer apoyo al régimen del Sha al tiempo que buscaba mantener los lazos estratégicos con Arabia Saudí.

No obstante, la Revolución Islámica marcó un distanciamiento significativo entre estos dos 'pilares', con un país renovado dominado por los chiíes y el reino saudí, de mayoría suní. Arabia Saudí vio esta revolución de 1979 como un intento de destronarlo como figura hegemónica de la región, provocando un conflicto entre Irán y Arabia Saudí que jamás ha logrado disiparse y que, a día de hoy, sigue marcando la política de muchos países de la zona. Poco después nació el Consejo de Cooperación del Golfo —compuesto por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos—, con el objetivo de salvaguardar sus monarquías, ante el temor de una expansión de la influencia soviética pero también por la conducta del régimen iraní.

A esto, se le suma la complejidad de las relaciones internacionales de Teherán, que cambiaron fundamentalmente con la toma de rehenes estadounidenses: Washington rompió lazos diplomáticos con Irán después del asalto a la Embajada, donde se tomó como rehenes a 52 funcionarios estadounidenses.

Los rehenes de la toma de la Embajada estadounidense en Teherán
Los rehenes de la toma de la Embajada estadounidense en Teherán

"Ni Oriente ni Occidente" fue el lema que mantenía entonces Irán, que seguía defendiendo una revolución a la que los países próximos temían, y que acabó con la declaración de guerra por parte de Irak, un conflicto que acabó sin vencedores hace ahora 31 años. Según el investigador iraní Ardeshir Pashang, experto en política exterior y Oriente Medio, el ataque de Irak a Irán se enmarcó en "el miedo que sentían los países regionales de verse contagiados por la revolución".

Durante los últimos años, Arabia Saudí, Israel y Estados Unidos han sido los principales enemigos de Irán, aunque son muchos los países de la región que acusan a Teherán de injerencia en sus asuntos internos, mientras el régimen iraní ha promovido sus objetivos de política exterior con el respaldo al partido-milicia chií libanés Hezbolá o al movimiento palestino Hamás, así como a los huthíes en Yemen. En 2015 llegó un momento muy esperado, la firma del acuerdo nuclear entre Teherán y el grupo de los 5+1 —Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania—, pero las expectativas no duraron mucho y en 2018 Donald Trump retiró definitivamente a Washington del acuerdo.

Irán 1979 vs. Irán 2019

Al igual que entonces, Irán en 2019 busca el cambio. Inmerso en la peor crisis económica de las últimas cuatro décadas, el Gobierno, ahora presidido por Hasán Rohaní, sigue culpando a Estados Unidos de la coyuntura, señalando directamente a las sanciones económicas y a la presión ejercida desde Washington, aunque cree que la potencia fracasará en esta guerra económica. La tensión en Oriente Próximo se ha visto acrecentada en los últimos años, en especial con Arabia Saudí, con quien mantiene, además, una fuerte guerra propagandística basada de manera significativa en la mentira. Y más allá de todo esto, la sociedad iraní sigue luchando por un cambio: el país trata de buscar un equilibrio entre los principios religiosos de la revolución de Jomeini y la exigencia de la juventud iraní —más de la mitad de la población tiene menos de 30 años— que cada vez participa más en la vida política en busca de un cambio.

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