EL EMBAJADOR CHINO EN OTTAWA ANUNCIA "REPERCUSIONES"

Canadá-China: una desagradable crisis diplomática sin solución a la vista

A la detención de la heredera del imperio Huawei en Canadá le ha seguido una serie de arrestos de canadienses en China. Ottawa, que al principio optó por la discreción, ya no se calla

Foto: El presidente chino Xi jinping y el primer ministro canadiense Justin Trudeau durante la visita de este último a China, en agosto de 2016. (Reuters)
El presidente chino Xi jinping y el primer ministro canadiense Justin Trudeau durante la visita de este último a China, en agosto de 2016. (Reuters)

El conflicto diplomático entre Canadá y China no tiene visos de acabar pronto, con el cruce de acusaciones entre Ottawa y Pekín, mientras Estados Unidos tiene que presentar todavía la petición formal de extradición de la china Meng Wanzhou, cuyo arresto ha provocado una grave crisis diplomática. Se espera que en los próximos días EEUU presente la documentación necesaria para iniciar formalmente la petición de extradición de Meng, detenida en Canadá, ya que tiene para hacerlo hasta el 30 de enero. Si EEUU deja pasar esa fecha, los tribunales canadienses con toda probabilidad levantarán las restricciones impuestas a Meng, por lo que la ciudadana china podría abandonar Canadá.

Una vez que las autoridades estadounidenses presenten la documentación necesaria, el ministro de Justicia de Canadá, David Lametti, tiene 30 días para decidir si permite que el caso proceda en los tribunales canadienses, que serán los que decidirán entonces si Meng debe ser extraditada. El límite del 30 de enero coincide con las fechas de la próxima ronda de negociaciones comerciales entre EEUU y China. Y es que las delegaciones encabezadas por el viceprimer ministro chino, Liu He, y el representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, tienen previsto reunirse en Washington los próximos 30 y 31 de enero.

Meng, de 46 años de edad, fue arrestada el 1 de diciembre de 2018 por la Policía canadiense cuando hizo escala en Vancouver de camino hacia México, a petición de las autoridades estadounidenses, que quieren su extradición por un supuesto fraude para violar las sanciones impuestas por Washington a Irán. Tras su comparecencia ante un juez canadiense, Meng fue puesta en libertad bajo fianza de 10 millones de dólares canadienses con la obligación de permanecer en una de las dos mansiones que tiene en Vancouver hasta su próxima comparecencia judicial, el próximo 6 de febrero.

Inmediatamente tras el arresto de Meng, hija del fundador y directora financiera de Huawei, uno de los principales fabricantes de equipos de telecomunicaciones del mundo, China detuvo a dos canadienses, Michael Kovrig, un diplomático en excedencia, y Michael Spavor, un empresario vinculado a Corea del Norte. La Justicia china también condenó a muerte a un canadiense, Robert Lloyd Schellenberg, por tráfico de drogas. Schellenberg había sido sentenciado inicialmente a 15 años de prisión, pero la Fiscalía china recurrió y un tribunal decidió el 14 de enero aumentar su castigo a la pena capital.

Un hombre pasa por detrás de un escaparate con un anuncio de Huawei en Shanghai, en diciembre de 2018. (Reuters)
Un hombre pasa por detrás de un escaparate con un anuncio de Huawei en Shanghai, en diciembre de 2018. (Reuters)

Escalada de tono

Mientras, las declaraciones y acciones de las autoridades canadienses y chinas han aumentado progresivamente de tono, lo que hace difícil entrever cuándo las relaciones diplomáticas entre los dos países volverán a la normalidad. China, que desde un primer momento calificó la detención de Meng de violación de sus derechos humanos y reclamó su puesta en libertad inmediata, ha amenazado en varias ocasiones a Ottawa con represalias.

La última advertencia pública la efectuó esta semana el embajador chino en Canadá, Lu Shaye, quien el pasado jueves convocó a los medios de comunicación a una inusual rueda de prensa. Lu criticó de nuevo el arresto de Meng, defendió la detención de Kovrig y Spavor, acusados por Pekín de poner en peligro la seguridad nacional china, y dijo que habrá "repercusiones" si Canadá excluye a Huawei del contrato para crear la red de telefonía móvil 5G.

Por su parte, Canadá, que inicialmente prefirió intentar solucionar la crisis de manera discreta a través de los canales diplomáticos regulares, está ahora criticando de forma abierta a las autoridades chinas. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, consideró "arbitraria" la condena a muerte de Schellenberg y se ha embarcado en una campaña internacional para denunciar las acciones de las autoridades chinas y obtener el apoyo de otros países.

Trudeau está incluyendo el arresto de los ciudadanos canadienses en China en las conversaciones que cada semana mantiene con líderes de países tan diversos como Argentina, Alemania, Nueva Zelanda, Finlandia o Singapur, así como con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. La campaña internacional lanzada por Canadá para denunciar las represalias chinas por el arresto de Meng parece que está empezando a hacer mella en el Gobierno chino: el jueves, el embajador Lu "recomendó" al Ejecutivo de Trudeau que cese su campaña y negocie con Pekín.

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