xi JINPING: “CHINA DEBE SER Y SERÁ REUNIFICADA”

La amenaza 'militar' de China a Taiwán esconde un mensaje para Estados Unidos

China no tolerará ninguna injerencia de Washington en la cuestión de Taiwán. Los diversos conflictos territoriales y la guerra comercial se suman a estas tensiones

Foto: El presidente chino Xi Jinping (C) durante su discurso en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. (Reuters)
El presidente chino Xi Jinping (C) durante su discurso en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. (Reuters)

"La independencia (de Taiwán) es un callejón sin salida". La frase podría resumir el discurso con el que el presidente de China, Xi Jinping, conmemoró ayer el cuadragésimo aniversario de la "Carta a los compatriotas de Taiwán", que inició un giro hacia la solución pacífica del conflicto bajo el principio de "un país, dos sistemas". El líder chino pidió al Gobierno taiwanés que rechace la independencia y acepte una “reunificación pacífica” con China, aunque aseguró que su país se reservará el uso de la fuerza en la consecución de dicha reunificación.

"No prometemos renunciar al uso de la fuerza y nos reservamos la opción de tomar todas las medidas necesarias”, apuntó Xi Jinping durante su intervención, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. El presidente chino indicó que ésta iría dirigida contra fuerzas externas y "el pequeño número de separatistas” de Taiwán. "China debe ser y será reunificada", apostilló el presidente, cuyo mensaje no es nuevo -Xi apuesta de forma innegociable por la reunificación desde que, en 2013, ocupó la presidencia-, pero sí denota mayor firmeza contra la soberanía política y las libertades de la isla que en ocasiones precedentes.

Aunque su apoyo es mucho menos firme que en el pasado, EEUU sigue siendo el garante de la seguridad de Taiwán

El discurso del presidente chino ha captado la atención del mundo, que se pregunta cómo puede afectar a las relaciones entre ambos países y cuáles podrían ser sus consecuencias geopolíticas. El contenido del mensaje de Xi Jinping no aporta novedades de calado y pocos creen posible que Pekín vaya más allá de las palabras en el corto plazo y emprenda una operación militar contra Taiwán.

El verdadero objetivo del discurso de Xi sería enviar un mensaje a Estados Unidos: China no tolerará ninguna injerencia de Washington en la cuestión de Taiwán. “Las relaciones entre EEUU y el gigante asiático atraviesan una fase de tensión, y no solo por las recientes fricciones comerciales. Dicha relación está siendo moldeada por una cuestión más trascendental: quién dominará el mundo del mañana (ya sea en tecnología o geopolítica). Desde una perspectiva estadounidense, Taipéi juega un papel importante en la competencia estratégica de Washington con Pekín”, sostiene Philipp Bilsky, experto en la región, en 'Deutsche Welle'.

Aunque su apoyo a Taiwán es mucho menos firme que en el pasado, EEUU sigue siendo el garante de la seguridad de la isla y, por ello, el tercer actor en la disputa. Los diversos conflictos territoriales por el mar de China (siete países se disputan varios islotes, un polvorín que amenaza con desestabilizar todo el Sudeste asiático) y la guerra comercial se suman a estas tensiones, que ya han empezado a enconarse y a retroalimentarse.

"Taiwán nunca aceptará 'un país, dos sistemas'"

Durante el pasado año, Pekín aumentó la presión sobre Taiwán con el cerco a los intentos por participar en organismos internacionales de la isla, que es independiente 'de facto' desde la guerra civil de 1949, cuando los derrotados nacionalistas chinos del Kuomintang huyeron a Taipéi. La diplomacia taiwanesa perdió tres aliados en 2018 en beneficio de Pekín, incluidos República Dominicana y el Salvador.

La respuesta desde Taipéi ha sido rotunda. "Taiwán nunca aceptará 'un país, dos sistemas'. La mayoría de los taiwaneses se oponen firmemente a ello y esto es el Consenso de Taiwán", dijo ayer la presidenta Tsai Ing-wen, quien en su discurso de Año Nuevo pidió a Pekín que “se enfrente a la realidad de la existencia de la República de China (nombre oficial de Taiwán)” y respete “el compromiso de los 23 millones de taiwaneses con la libertad y la democracia”. Tsai dimitió como líder del Partido Progresista Democrático en noviembre después de que la histórica formación independentista encajara una derrota devastadora en las elecciones locales.

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