el país despierta: "LA SITUACIÓN ES INSOSTENIBLE"

Más víctimas que en España pero silencio en los medios: Alemania y la violencia machista

147 asesinatos en 2017. Casi tres a la semana. La lacra de la violencia de género, que deja muchas más víctimas mortales que en España, comienza a ser denunciada desde la política y los medios

Foto: Un grupo de mujeres sostiene pancartas en las que se puede leer La violencia nos afecta a todos, en Schwerin. (EFE)
Un grupo de mujeres sostiene pancartas en las que se puede leer "La violencia nos afecta a todos", en Schwerin. (EFE)

Lentamente empieza Alemania a despertar a la lucha contra la violencia machista. La lacra, que deja proporcionalmente muchas más víctimas mortales que en España, comienza a ser denunciada desde la política y los medios de comunicación. No obstante queda mucho por hacer para despertar la conciencia social sobre este problema y reducir drásticamente los números. Para algunos sectores, el movimiento feminista de nuestro país es una referencia.

Según presentó este martes la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), en 2017 un total de 113.965 mujeres fueron maltratadas o amenazadas en Alemania por sus parejas o exparejas. De ellas, 147 fueron asesinadas. Casi tres a la semana. Esto supone tres veces la cifra media española de los últimos años en un país con alrededor del doble de población. Los datos vienen a confirmar una trágica tendencia. En 2016 fueron 149 los feminicidios, 18 más que en 2015. Un escándalo desde cualquier punto de vista.

"Que de alguna manera todos los lunes, jueves y domingos una mujer sea asesinada por su pareja es algo inconcebible en un país moderno como Alemania", reconoció la ministra de Familia, la socialdemócrata Franziska Giffey. Para la portavoz de políticas feministas de Los Verdes en el Bundestag, Ulle Schauws, la situación es "insostenible". En Alemania, una de cada cuatro mujeres entre 16 y 85 años asegura haber sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. En los cinco años que lleva en funcionamiento el teléfono para las víctimas de la violencia machista, el equivalente alemán al 016 de España, ha recibido la llamada de más de 300.000 personas.

Infografía: ¿Es España una zona caliente de la violencia machista?  | Statista Más infografías en Statista

El silencio de los medios

Y sin embargo hasta ahora el tema no había saltado a la palestra. Los tabloides, con el poderosísimo diario 'Bild' a la cabeza, si se refieren a estos crímenes, los denominan eufemísticamente "dramas familiares", sin destacar que, en la inmensa mayoría de los casos, es un hombre quien mata a su mujer y, en ocasiones, también a sus hijos. Los periódicos serios y las televisiones públicas, por su parte, no registran la violencia machista en absoluto, siguiendo una tradición informativa que no presta apenas atención a los sucesos.

Este lunes, por ejemplo, volvió a repetirse la tragedia. Un hombre de 38 años irrumpió en el domicilio de su expareja, de 25, en Jena (este de Alemania) y la asesinó a ella, a su nuevo compañero y a un bebé de cuatro semanas, presuntamente con un cuchillo. A continuación se suicidó. Un caso prototípico de violencia machista que en España coparía informativos de todo signo y desataría una serie de condenas en distintos estamentos.

Los periódicos y las televisiones públicas no registran la violencia machista en absoluto, siguiendo una tradición informativa que no presta apenas atención a los sucesos

Pero ninguno de los titulares del martes sobre este suceso categoriza como violencia machista estos hechos. "Cuatro muertos en Jena, entre ellos un bebé", dicen algunos periódicos. Una conocida televisión de noticias hablaba de un "drama sentimental", al igual que la mayoría de medios digitales que recogen la noticia. Las dos televisiones públicas nacionales, ARD y ZDF, no informan en absoluto del triple asesinato, pese a que incluyen una nota en portada sobre el informe presentado por la ministra. En Jena no habrá hoy un minuto de silencio. Tampoco en el parlamento regional de Turingia ni en el Ministerio de Familia, Jubilados, Mujeres y Juventud.

La ministra de Familia cree que la divulgación de las estadísticas sobre violencia machista contribuye a avivar un "debate" necesario, primer paso hacia la concienciación en torno a un grave problema. "Queremos también contribuir a través de nuestras medidas a que este tema cobre más fuerza en la opinión pública", asegura Giffey, que subraya que su departamento ha hecho una "prioridad" de "la lucha contra la violencia hacia las mujeres y sus hijos".

Varios factores han logrado que finalmente suene en Alemania la alarma por los feminicidios. De un lado, las denuncias de los colectivos feministas, llamando la atención sobre este tema, para que tanto Giffey como su predecesora en el ministerio, la también socialdemócrata Manuela Schwesig, hayan acabado incluyendo la lucha contra la violencia machista entre las directrices de su departamento. De hecho fue durante el mandato de Schwesig cuando se publicaron por primera vez en Alemania las cifras de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas.

La socialdemócrata Manuela Schwesig, exministra de Familia, habla a los medios tras una protesta contra un crimen en Chemnitz. (Reuters)
La socialdemócrata Manuela Schwesig, exministra de Familia, habla a los medios tras una protesta contra un crimen en Chemnitz. (Reuters)

Machismo y extranjeros

De otro lado está la polémica suscitada por varios casos de mujeres asesinadas por peticionarios de asilo recién llegados al país. Estos sucesos fueron ampliamente recogidos por los medios (incluso por los que nunca publicaban este tipo de informaciones), dando una baza impagable a la ultraderecha y obligando a reaccionar a la política (y a ciertos medios en un tardío mea culpa por su doble rasero) para tratar de poner estos casos en perspectiva.

"Cuando se lee el periódico se tiene a veces la impresión de que sólo los refugiados y los inmigrantes pegan y matan a las mujeres porque estos casos tienen gran repercusión", señala Giffey en una entrevista con el semanario Der Spiegel. De seguido añade sin embargo que la realidad es otra y que "el problema atraviesa todas las clases sociales y todos los contextos étnicos".

Según la estadística de 2017 de la BKA, el 68% de los sospechosos en casos de violencia machista son de nacionalidad alemana. En un país con más de un 22% de población con raíces extranjeras, las cifras apuntan a una cierta sobreproporción de casos entre quienes no tienen carné alemán. Pero más de dos de cada tres casos, la gran mayoría, son cometidos por nacionales. Lo que si evidencian las cifras oficiales es que las mujeres con orígenes extranjeros sufren de forma desproporcionada la violencia machista.

Desigualdad estructural

Alemania, gobernada desde 2005 por una mujer, no había prestado hasta ahora especial atención a esta sangría. Un documento interno sobre igualdad del Gobierno alemán del año pasado argumentaba que, pese a la emancipación de la mujer, algunos roles tradicionalmente femeninos siguen enquistados en la sociedad. El elevado número de casos de violencia machista sería una "expresión" de la persistencia de "desigualdades y jerarquías en las relaciones entre sexos".

El país no ha adoptado hasta este febrero la Convención de Estambul para la prevenir y combatir la violencia contra las mujeres, presentada en 2011 por el Consejo de Europa y vigente desde hace cuatro años en Europa. Y muchas de las medidas incluidas en este texto aún no se han implementado totalmente. Los críticos denuncian que en Alemania no hay suficientes lugares de acogida para las víctimas de la violencia machista. Que faltan miles de plazas públicas y que la red privada está desbordada. Además, lamentan que la policía, la fiscalía y los juzgados no cuenten con personal específicamente formado en esta materia para poder detectar rápidamente los casos de violencia machista.

La concienciación está dando sus primeros pasos. Algunos colectivos han intentado poner en marcha campañas virales equivalentes a las españolas de #Niunamas y #niunamenos. Pero el seguimiento en las redes sociales está siendo por el momento escaso. La situación recuerda al escaso eco que tuvo en el país más poblado de la Unión Europea el movimiento #MeToo iniciado en Estados Unidos para denunciar los abusos sexuales.

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