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Un Boris Johnson estratega critica el plan de May: "Es un escándalo constitucional"
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carrera de fondo para suceder a la 'premier'

Un Boris Johnson estratega critica el plan de May: "Es un escándalo constitucional"

Conforme cree que aumentan sus posibilidades de convertirse en primer ministro, más serio se vuelve su discurso. Es su estrategia para postularse a suceder a May tras el Brexit

Foto: Boris Johnson, durante una conferencia en la que ha reivindicado los valores tradicionales de los 'tories'. (Reuters)
Boris Johnson, durante una conferencia en la que ha reivindicado los valores tradicionales de los 'tories'. (Reuters)

Ni reto explícito al liderazgo de Theresa May ni tampoco demasiado 'show'. Pero ahí está la clave: conforme cree que aumentan sus posibilidades de convertirse en primer ministro, más serio se vuelve su discurso. Así que los que esperaban ver a un Boris Johnson en todo su esplendor se quedaron con las ganas. Las bromas, palabras rimbombantes y su carismática verborrea brillaron prácticamente por su ausencia en la esperada intervención que el exministro de Exteriores ofrecía este martes en Birmingham, donde el Partido Conservador celebra su congreso anual, el último antes del Brexit.

Desde que el pasado mes de julio dejara la cartera en protesta por el llamado plan de Chequers, no han cesado los rumores ante un posible desafío a la 'premier'. Existía, por tanto, gran expectación ante la posibilidad de que el polifacético político moviera ficha aprovechando el cónclave 'tory'. Incluso más de la habitual: colas de tres horas para conseguir sitio en un auditorio con 1.500 plazas. Tan en serio se toma el 'efecto Johnson' que la libra cayó por debajo de 1,30 dólares ante la incertidumbre de un posible reto.

Parece que en filas conservadoras tienen ya asumido que May estará hasta que finalicen las negociaciones con Bruselas. Será luego, posiblemente antes del próximo verano, cuando se convoquen unas primarias de manera más pausada: y es ahí donde Boris pretende presentar su candidatura.

placeholder Johnson siempre ha sido una amenaza más o menos velada para May. (Reuters)
Johnson siempre ha sido una amenaza más o menos velada para May. (Reuters)

Nada más salir al escenario, parte de las gradas se puso de pie para aplaudir a la estrella indiscutible de la campaña euroescéptica del referéndum de 2016. Y una de sus primeras frases fue afilada: “Felicito a mi amigo Phillip Hammond por predecir que no seré primer ministro. Por primera vez en mucho tiempo, hay una predicción del ministro de Economía que puede tener un aire de verdad”.

En su discurso, defendió las raíces conservadoras, a favor del libre mercado, al insistir en la necesidad de volver a un recorte de los impuestos y a fomentar la propiedad privada de la vivienda, con la implementación de una política que permita la compra de pisos de protección social. En esta línea, lanzó devastadoras críticas contra el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, y urgió a los afiliados a no permitir la llegada al poder de lo que calificó de políticos “simpatizantes del marxismo” y del venezolano Hugo Chávez. Claramente, Johnson estaba detallando su manifiesto político, presentándose como futuro candidato.

Deshacerse del plan de May

Cuando llegó el plato fuerte, el Brexit, no aportó nada que no haya dicho estos días en diferentes entrevistas, donde ha llegado a calificar el plan de Chequers —con el que May propone un mercado común con la Unión Europea solo para bienes— de “perturbado”, incluso de un “chaleco suicida”.

“Hay que deshacerse de Chequers”, recalcó despertando una gran ovación. “Es un escándalo constitucional, un engaño. No es pragmático, no es un compromiso. Es peligroso, y política y económicamente inestable”, matizó. Asimismo, aseguró que la idea de convocar un segundo referéndum —tal y como plantea ahora la oposición laborista si no hay elecciones— es “infame”.

Johnson acabó su intervención —mucho más corta que otros años— pidiendo el apoyo a May… para que volviera al discurso original de Lancaster House, donde la 'premier' apostó a principios de 2017 por un Brexit más duro del que ahora plantea. Al finalizar, hubo 30 segundos de aplauso, pero nada memorable.

placeholder Johnson, durante su discurso. (Reuters)
Johnson, durante su discurso. (Reuters)

Reticencias entre los 'tories'

No cabe duda de que Johnson cuenta con el apoyo de gran parte de las bases de la formación. Pero para conseguir su nominación, debe recabar primero el apoyo de los diputados. Y eso está más complicado. Incluso el euroescéptico David Davis, quien fuera ministro del Brexit, que también dimitió en julio al estar en desacuerdo con May, ha dicho esta semana: “Boris tiene buenos titulares, pero no buenas políticas”.

De lo que no cabe duda es de que Johnson es el candidato favorito de Steve Bannon, antiguo estratega de Donald Trump reconvertido ahora en profeta de la 'alt-right' en versión europea. El exministro ha estado en contacto con Bannon durante el verano, lo que prueba que también al otro lado del Atlántico, para un determinado sector de la extrema derecha, existe un especial interés por tener al carismático político en el Número 10.

¿Eclipsar a Johnson?

Por otra parte, en los mentideros del congreso se decía que Downing Street estaba detrás de la filtración publicada este martes por 'The Times' donde, justo coincidiendo con el discurso de Johnson, se adelantaban los nuevos planes de May ante las negociaciones del Brexit: ¿un intento para robarle el protagonismo?

Según el rotativo, May estaría ahora dispuesta a dejar al Reino Unido dentro de la unión aduanera de manera indefinida hasta que se encontrara una solución para evitar una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, la única física que existirá tras el divorcio.

placeholder Theresa May, encargada de cerrar el congreso 'tory'. (Reuters)
Theresa May, encargada de cerrar el congreso 'tory'. (Reuters)

Tal y como publica 'The Times', si el Reino Unido sigue ligado a las normas aduaneras comunitarias más allá del periodo de transición en diciembre de 2020, es más que probable que Londres se limite la posibilidad de pactar acuerdos comerciales durante años, opción que enfurecerá a los euroescépticos.

Asimismo, debería aceptar que los productos que ingresan a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña tengan que estar sujetos a los estándares europeos, con potenciales controles en el mar de Irlanda, algo a lo que actualmente se oponen los unionistas del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de May.

El objetivo de Downing Street sería tratar de desbloquear las negociaciones entre Londres y Bruselas, que se encuentran estancadas precisamente por la falta de acuerdo sobre cómo gestionar la frontera irlandesa. En cualquier caso, la UE, que ya ha descartado el plan de Chequers al no verlo compatible con el mercado único, podría volver a dar la espalda a May si no cumple con sus exigencias: no poner en riesgo el mercado único y no separar Irlanda del Norte del resto de Irlanda con una frontera dura.

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