Los síntomas que se ignoraron y otras claves

Argentina, ante el abismo: ¿Qué ha hecho mal Macri, "el presidente de los mercados"?

¿Qué errores ha cometido el político que alcanzó la presidencia como el "salvador" de la economía argentina? ¿Cuál será la próxima fase de esta nueva crisis?

Foto: Mauricio Macri a su llegada a un colegio electoral en Buenos Aires el día en que ganó las elecciones. (Reuters)
Mauricio Macri a su llegada a un colegio electoral en Buenos Aires el día en que ganó las elecciones. (Reuters)

La última llamada de socorro de Mauricio Macri al FMI, en la que el presidente de Argentina pidió el adelanto de un nuevo desembolso del crédito de 50.000 millones de dólares concedido en junio, no solo ha provocado que los mercados cuestionen la capacidad de pago a través de una megadevaluación. También ha puesto en boca de todos una pregunta: ¿Qué errores ha cometido el político que alcanzó la presidencia como el "salvador" de la economía argentina?

Lejos queda aquel 22 de noviembre de 2015, cuando el país decidió poner fin a 12 años de kirchnerismo tras una ajustada batalla electoral. Macri, un 'outsider' para la clase política tradicional, llegaba al poder con apenas el 51,34% de los votos y sin controlar ninguna de las cámaras del Congreso. Algunos le votaron convencidos, a otros tantos les unió el hartazgo hacia Cristina Kirchner... pero incluso quienes apoyaron a Daniel Scioli coincidían en que Macri era "el candidato de los mercados".

Se liberó el tipo de cambio, se redujeron las retenciones al grano, se liberaron las importaciones y se buscó reducir el déficit. Durante los primeros meses de gestión, Macri se embarcó en una vuelta al mundo a través de visitas oficiales y congresos internacionales. El Foro de Davos en 2016 fue un hito tras años de ostracismo y proteccionismo kirchnerista. Sin embargo, ni los más optimistas podían ignorar que la economía argentina estaba muy expuesta: sus exportaciones equivalen solo al 1% del PIB y la mayor parte de lo que vende son materias primas.

Este año, el hechizo terminó de romperse: la guerra económica de Trump, la peor sequía en 50 años y la caída de las divisas emergentes crearon una tormenta perfecta que puso sobre la mesa los errores de la administración Macri. Este jueves, el presidente argentino anunció un adelanto del préstamo del Fondo Monetario Internacional para “asegurar los pagos de 2019”. El FMI reaccionó 10 horas más tarde con un comunicado en el que se anunciaba la “revisión” de algunos de los objetivos.

El Gobierno quiso garantizar la estabilidad, pero el mercado le soltó la mano. En dos días la cotización subió de $31,10 por dólar a $40. Es decir, quien compró dólares el martes y los vendió el jueves obtuvo un 28,6% de rentabilidad en pesos. La contraparte: un salario de $20.000 en enero equivalía a US$ 1052... hoy solamente vale US$500.

En la 'city' porteña varios economistas coincidieron en que las 10 horas que pasaron entre el anuncio de Macri y el espaldarazo del FMI fueron claves para generar desconfianza. En el medio, rumores de cambio de Gabinete y la bola de nieve que se forma cada vez que sube el dólar en Argentina: todos corren a comprar más dólares.

"El error del Gobierno fue intentar eliminar el atraso cambiario para siempre", explica Daniel Fernández Canedo, jefe de Economía del diario 'Clarín'. “El cambio flotante es muy peligroso para el país. En Argentina hay una primera mitad del año en la que entran dólares por la cosecha y otra mitad en la que no entra ningún dólar. Esto no se hizo prácticamente nunca porque las consecuencias sobre los precios son muy importantes”, añade.

Exceso de confianza y falta de liderazgo

La administración Macri empezó a hablar de mejoras en la economía a finales de 2017. Creció la industria, aumentaron las ventas y repuntó la construcción gracias a un plan de créditos hipotecarios. El equipo económico, pletórico, se lanzó a anunciar objetivos de inflación del 15% para 2018. La realidad tardó poco en contradecir semejante optimismo: en julio de este año alcanzó el 31%.

Rosendo Fraga, analista político, sostiene que “hay una crisis de confianza en el país y en el Fondo Monetario Internacional, incluso por parte de los grandes inversores”. “Los tenedores de bonos no creen que el FMI sea capaz de ordenar la economía argentina”, explica a El Confidencial.

Manifestantes protestan ante el Congreso argentino por los recortes en educación. (Reuters)
Manifestantes protestan ante el Congreso argentino por los recortes en educación. (Reuters)

El ministerio de las mil caras

En cuanto asumió la presidencia, Macri compuso un equipo económico con varias figuras de peso: un ministro de Hacienda y Finanzas, otro de Producción, otro de Energía y Minería y, finalmente, un presidente del Banco Central autónomo. Pocas veces coincidían en las medidas que se debían tomar. Este año, tras cerrar el acuerdo con el FMI, la economía se concentró en el “superministro” Nicolás Dujovne, encargado de ejecutar la reducción del déficit.

Sin embargo, el presidente del Banco Central, Luis Caputo, le roba protagonismo constantemente. En la 'city' porteña le consideran "el Messi" del equipo económico. Lamentablemente, también aseguran que el contexto económico actual tiene paralelismos con lo que supuso Rusia 2018 para Messi. “El Gobierno debe unificar la conducción económica y ampliar la coalición política”, afirma Rosendo Fraga, “el peronismo empieza a plantear un rol de conjunto en la crisis, sería importante que el presidente se reúna con esta oposición que empieza a articularse”.

Coincide con Fraga el periodista Marcelo Bonelli, quien aseguró en el canal TN que “se habla de déficit pero no se recortó internamente. Por ejemplo, todavía hay 19 ministerios cuando históricamente Argentina tuvo ocho o nueve”.

La culpa siempre es del otro

“Argentina es un país difícil de gobernar”. Así lo reconoció el Ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en el Consejo de las Américas cuando por primera vez admitió que hubo “errores internos y errores forzados por la política” en el tratamiento de la crisis. Fue uno de los primeros en reconocer problemas internos y logró distanciarse del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, que habló nuevamente de la sequía que afectó al campo y de la volatilidad externa.

“Es cierto que las divisas emergentes están en caída, pero el real brasileño se devaluó 11% y el peso cerca del 85%. Es un problema de gestión local”, opina el economista Germán Fermo.

Un hombre sigue por televisión la tasa de cambio, en un bar de Buenos Aires. (Reuters)
Un hombre sigue por televisión la tasa de cambio, en un bar de Buenos Aires. (Reuters)

Los síntomas que se ignoraron

En 2017, la economía argentina perdió US$ 30.000 millones, el doble de la primera ayuda que hizo el FMI en junio, por la salida de dólares en turismo, déficit comercial y compra de dólares de personas y empresas. Por decirlo en otras palabras: cuando es más barato ir de vacaciones a Brasil que a Argentina, cuando las estanterías (de los supermercados) se empiezan a llenar de alimentos importados, o cuando en la frutería los pomelos son de Brasil, algo está funcionando muy mal”, dice a El Confidencial Marco Lavagna, diputado e hijo del histórico ministro que capeó la crisis del 2001.

La bomba de las LEBAC

Las Letras del Banco Central (LEBAC) crecieron astronómicamente durante los primeros meses del macrismo. Se elevó la tasa para absorber pesos circulantes, con el objetivo de controlar la inflación. Fue una herramienta útil, pero su propio éxito hizo que el país estuviera en vilo con cada vencimiento. Hace dos meses bajaron las tasas y los inversores volvieron al dólar, ocasionando parte de la actual devaluación. Este jueves, el Banco Central prometió tasas del 60% hasta fin de año para volver a seducir a estos tenedores.

¿Qué pasará ahora?

En Argentina se ha vuelto a hablar de 'default' y riesgo país, dos palabras que no sonaban en los informativos, radios y diarios desde el año 2001. La oposición más cínica ha convocado caceroladas y hay rumores de saqueos. Este 2018 ha puesto a los argentinos ante las dificultades por venir después de una época de bonanza dilapidada por una década de populismo. El año 2001 se visualiza todavía muy lejos... el problema es que 2015 también.

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