moreno quiere 'enterrarle' con un referéndum

Correa contra los 'viejos camaradas': la lucha de poder en Ecuador se resuelve hoy

Casi nadie se lleva a engaño en Ecuador: el plebiscito se identifica como la gran batalla en la pugna de poder entre Moreno y Correa. Su predecesor controla el partido que él mismo creó

Foto: Rafael Correa junto a Lenín Moreno, entonces candidato, saludan a simpatizantes desde el Palacio de Carondelet, en Quito. (Reuters)
Rafael Correa junto a Lenín Moreno, entonces candidato, saludan a simpatizantes desde el Palacio de Carondelet, en Quito. (Reuters)

"Ninguno de nosotros es tan importante como todos nosotros juntos", decía el pasado miércoles la vicepresidenta de Ecuador, María Alejandra Vicuña. Daba paso así a Lenín Moreno, el nuevo líder del país, en el mitin de cierre de campaña de quienes apoyan el 'Sí' en el referéndum convocado para este domingo 4 de febrero. Sus palabras iban, sin duda, dirigidas al expresidente Rafael Correa. La persona que gobernó el país durante una década (2007-2017) ha caído en desgracia para parte de los antiguos camaradas que hicieron junto a él la Revolución Ciudadana.

Casi nadie se lleva a engaño en Ecuador. El plebiscito, que plantea siete cuestiones, entre ellas una polémica pregunta sobre la reelección presidencial indefinida, fue propuesto por Moreno como la forma de "luchar contra la corrupción" y "fortalecer la democracia", pero la mayoría lo identifica como la gran batalla en la pugna de poder entre Moreno y Correa.

Guerra en el 'correísmo'

La división entre antiguos aliados comenzó en mayo del pasado año, casi inmediatamente después de la toma de posesión de Moreno, antiguo vicepresidente 'correísta' y designado por el gran líder del movimiento como su sucesor. Había ganado las elecciones por tres puntos de ventaja sobre el candidato del centro derecha liberal, el banquero Guillermo Lasso.

El nuevo presidente ya había avisado en campaña que haría algunas cosas de un modo diferente al de su predecesor, pero a la vez defendía las políticas de Alianza País, el partido en el que militaban tanto él como Correa. Pocos, quizás solo los más cercanos a Moreno, se imaginaban el giro político que iba a dar el nuevo presidente. Comenzó postulando a empresarios ajenos al 'correísmo' para su gabinete. Los más cercanos a Correa —quien se fue a Bélgica, país natal de su mujer, para alejarse de la política— lo toleraron, ya que Moreno había prometido introducir aire fresco.

Lo que no se imaginaban era que Moreno llamaría, pocos días después, a un gran diálogo nacional con sectores empresariales, de la derecha, e incluso movimientos sociales vetados férreamente por el 'correísmo' más duro en los años anteriores. La decisión provocó las primeras críticas del expresidente.

La mesa no estaba 'tan servida'

La tensión aumentó semanas después, cuando Moreno desveló que había heredado un país en una profunda crisis económica, y con una deuda que podría superar los 60.000 millones de euros. La revelación fue un puñetazo a la cara de Correa, quien había declarado en campaña haber dejado la "mesa servida" —el equivalente ecuatoriano al "atado y bien atado" español— a Moreno en lo económico. Fue en ese momento cuando el expresidente comenzó a llamar 'traidor' al nuevo líder del país. Las diferencias entre ambos aumentaban de manera vertiginosa.

Dos episodios acabaron por colmar el vaso. El primero se dio a mediados de septiembre. Moreno acusó a su antecesor de espionaje político tras encontrar una cámara oculta en el despacho de la Presidencia de la República. Correa, según Moreno, tenía acceso a ella desde su teléfono móvil. "¡Cámara oculta manejada desde mi celular! Si el presidente prueba aquello, que me vaya a la cárcel. Si no, que renuncie", escribía Correa en Twitter a modo de defensa.

El expresidente Rafael Correa canta ante simpatizantes durante una convención de Alianza País, en Esmeraldas, Ecuador. (Reuters)
El expresidente Rafael Correa canta ante simpatizantes durante una convención de Alianza País, en Esmeraldas, Ecuador. (Reuters)

El 'delfín' de Correa en prisión

Tan solo dos semanas después era detenido el entonces vicepresidente Jorge Glas, considerado como el delfín de Correa y su verdadero preferido para sucederle, según se cuenta en los mentideros políticos ecuatorianos. Correa se habría decidido por Moreno solo tras comprobar la impopularidad de Glas en parte del electorado. El vicepresidente fue acusado de cobrar "coimas" de la gigante brasileña de la construcción Odebrecht a cambio de facilitar su acceso a contratos públicos. Moreno ya le había retirado todas sus funciones ejecutivas en agosto, debido a las investigaciones.

"Moreno se va a quedar con Alianza País. El partido está dividido en dos. Un 20% con Correa y un 80% con él"

Correa criticó la detención, dijo que no había una sola prueba contra Glas, y aseguró que todo era una "jugada política" contra su movimiento. "Seguramente ahora vengan a por mí", dijo cuando conoció la sentencia de seis años contra Glas. En diciembre se confirmó la escisión de Alianza País. Correa abandonó el partido que él mismo creó, junto a un grupo de leales, dejando todo el control a los afines a Moreno. Fue entonces cuando decidió volver a Ecuador para dar batalla en la consulta planteada por el presidente.

Y es que todas las desavenencias han desembocado en el plebiscito. La papeleta contiene siete preguntas. Cinco suponen reformar la Constitución. Tres afectan directamente a políticas clave de los Gobiernos de Correa: la dos, sobre la prohibición de la reelección presidencial, que podría impedir la vuelta del expresidente al poder. La tres, que reformaría el Consejo de Participación Ciudadana, algo que Correa considera un "Golpe de Estado" al nombrar dicho organismo a cargos de control de la República. Y la seis, que eliminaría la polémica Ley de Plusvalía que introdujo impuestos contra la especulación inmobiliaria.

Moreno aglutina sectores políticos antagónicos

El giro que ha dado Moreno a la política de los últimos diez años ha hecho que numerosos sectores sociales se hayan aglutinado en torno a él. Muchos estaban presentes en el mitin de cierre de campaña en Quito. Pudieron verse banderas de sectores ‘a priori’ tan antagónicos como el Partido Comunista y el Centro Democrático. Todas mezcladas entre los estandartes verdes de Alianza País, controlada ahora por Moreno. También hicieron presencia asociaciones indígenas antes enfrentadas con Correa.

"El presidente está abriendo el diálogo a muchas organizaciones sociales y eso se valora mucho en las zonas rurales", señalaba Daniel Soria, de la coordinadora campesina Eloy Alfaro, presente en el acto de campaña. De los 40 partidos políticos e instituciones que hacen parte del plebiscito, 36 apoyan el 'Sí', incluido el partido Creo del excandidato presidencial Guillermo Lasso. Solo 4 apoyan el 'No' del 'correísmo' más férreo.

"Ahora están todos apoyando al sí, pero después del 4 de febrero veremos quién queda en este proceso", señalaba Soria, adelantando una posible división del consenso en caso de que se cumpla el vaticinio de las encuestas: una sonada victoria del 'Sí' que conllevaría la eliminación de Correa del tablero político. Y es que nada le asegura a Moreno poder gobernar con autonomía tras la consulta. Perdió la mayoría en la Asamblea Nacional tras la escisión de Alianza País.

En el mitin de Quito —donde no faltaba quien declaraba haber acudido por obligación— eran optimistas: "Este Gobierno tiene mucho futuro. Más allá de la asamblea y su poder político hay un pueblo que respalda al Gobierno, y ese es el verdadero poder", señalaba una doctora, Carmen Guerrero, presente en el acto, mientras Moreno cantaba a capela el himno de la campaña por el 'Sí'.

En el bastión del 'correísmo' duro

No tienen la misma impresión en el barrio Calderón, al Norte de la capital, considerado como el bastión del 'correísmo' más férreo. La calle principal del humilde lugar es todo un frente de guerra ideológico. En una acera, la propaganda del 'No'. En la otra, la del 'Sí', como una batalla que se hubiera congelado en el tiempo, hasta el próximo domingo. "Ahora están unidos todos los partidos políticos con el presidente Lenín. Pero con el tiempo, cuando no les den el espacio que ellos quieren, va a surgir nuevamente la discrepancia", dice Osvaldo Oña, propietario de un pequeño taller.

"Lenín está uniéndose con todos los partidos políticos porque tiene miedo a que lo boten tras ese cambio de política que ha hecho. Si le llama alguien de la izquierda democrática, le va a dejar entrar. Si habla ahora con la derecha, cuando antes no se hablaba, es porque tiene miedo”, señala Olmedo Quirola, un pensionista que se define como 'correísta'. "De ley que Moreno se va a quedar con Alianza País. El partido está dividido en dos. Un 20% con Correa y un 80% con él. Y en eso se va a quedar", apunta.

Olmedo Quirola, quien se define como 'correísta'. (H. Estepa)
Olmedo Quirola, quien se define como 'correísta'. (H. Estepa)

"Dejó al país endeudado pero hizo carreteras"

Cree que la gente tiene poca memoria. "El expresidente hizo carreteras, colegios, hospitales… de todo. Dejó endeudado al país pero con esa plata ha hecho mucho. Este todavía no ha hecho nada. Solo está finalizando los contratos que dejó Correa", critica. Votará 'No' a la pregunta dos incluso estando en contra de la reelección. "No quiero que se reelijan los corruptos de épocas anteriores… pero Correa sí", desvela. A pocos metros de la calle principal del barrio Calderón se encuentra el pequeño negocio de ultramarinos de Carlos Vázquez. Se vio obligado a montarlo cuando se quedó sin trabajo. Con 53 años nadie le da empleo.

Defiende a Correa y sus obras, incluso si han supuesto un perjuicio económico para el país. "Claro que Correa se ha endeudado. Pero en cambio hay obras. No hay más que viajar por el país para verlas. En cambio otros gobiernos se robaron la plata y nunca hubo nada. Cuando yo estudiaba, solo había un profesor en sexto grado. ¿Qué estudiante va a aprender todo en un año con un solo profesor?", comenta el tendero. "La derecha está cogiendo al Gobierno de Moreno como carnada. Como un pobre pendejo, permítame la expresión. Con el tiempo ellos van a querer recuperar el espacio que perdieron", advierte.

Marta Uribe, propietaria de una tienda de ropa, relativiza las acusaciones de corrupción: "Si alguien robó en el Gobierno de Correa, que seguramente lo hayan hecho, es distinto, porque se robó a través de las obras. Tal vez las facturaron a un precio más alto, pero algo quedó. En cambio, otros presidentes prácticamente han cogido el dinero, lo han puesto en la maleta, y chao".

Marta Uribe, propietaria de una tienda en Quito. (H. Estepa)
Marta Uribe, propietaria de una tienda en Quito. (H. Estepa)

Corrupción durante la campaña

Las acusaciones contra miembros de los gobiernos de Correa han aumentado en los últimos días. Una de las investigaciones más polémicas de las iniciadas recientemente tiene como protagonistas a los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, exministros de Turismo y Comunicaciones. Serían los propietarios de una empresa publicitaria que habría tenido ingresos por 161,3 millones de dólares entre 2010 y 2017, cuando servían en sus cargos públicos.

El mismo expresidente Correa fue llamado a declarar, el pasado miércoles, en el caso de un presunto perjuicio al Estado de unos 2.000 millones de dólares en venta de combustible a China y Tailandia. La vista tendrá lugar el lunes cinco. "El nuevo presidente ya acusa al Gobierno anterior de haber encubierto los actos de corrupción de varios funcionarios, y eso ha hecho que la figura de Correa se haya deteriorado. Ha perdido muchísimo del capital político que tenía", comenta la analista Natalia Sierra.

Reciben a Correa a huevazos

En efecto, la campaña no le ha salido al expresidente como él esperaba tras su vuelta al país. Ha sido recibido con insultos en muchas localidades. La tensión terminó por estallar el pasado miércoles, cuando Correa denunció haber sido retenido "por una turba armada con palos y piedras" en una estación de radio del norte del país. Su vehículo fue rociado con basura y pintado por defensores del 'Sí', en una imagen imposible hace tan solo un año. Para Teresa Granja, tendera de Calderón, es consecuencia del carácter "prepotente y autoritario" del expresidente. "No había quien le quedase viendo con mala cara, porque lo denunciaba", critica.

"La crisis es terrible. No hay ventas. Por eso veo bien el cambio de política de Moreno. Ahora al menos la gente puede opinar"

Como ella, hay otros en el bastión 'correísta' que no apoyan a Correa. Pilar Tipantuña, propietaria de una ferretería, es una de ellas. Dice que la construcción está paralizada por el efecto de los impuestos de la ley de plusvalía. "La crisis es terrible. No hay ventas. Por eso veo bien el cambio de política de Moreno. Ahora al menos la gente puede opinar. Con el presidente anterior a veces uno decía algo y se le perseguía personalmente. No por estar en el poder puedes creer que lo sabes todo".

Ella votó por Lasso en las pasadas elecciones presidenciales. Ahora dice que cambiaría su voto y optaría por Moreno. Hay también quien, aun declarándose 'correísta', va a votar a favor de limitar la reelección presidencial: "Por muy buen presidente que sea uno, el cambio siempre es necesario. Debe introducirse gente nueva en la política. Correa está generando polémica en la campaña con la consulta y yo le pediría que no arme tanto 'relajo', como decimos aquí", señala Daniel Pitaluña, gestor de un cibercafé en Calderón.

El plebiscito, que incluye también preguntas sobre la necesidad de limitar el área destinada a la protección contra la explotación petrolera en el Amazonas, o la posibilidad de que las agresiones sexuales a menores no prescriban, dilucidará la pugna de poder entre Moreno y Correa. El 'Sí' legitimaría al nuevo Gobierno. El 'No' supondría un golpe muy difícil de superar.

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