El mayor ejercicio militar desde la guerra fría

'Zapad', las maniobras militares masivas de Rusia que inquietan a la OTAN

Aunque Moscú asegura que en los ejercicios participarán unos 12.700 soldados, los servicios de inteligencia occidentales creen que el número real podría estar cerca de los 100.000

Foto: Un helicóptero ruso durante los ejercicios Zapad 2013, en la región báltica de Khmelevka, en Kaliningrado. (Reuters)
Un helicóptero ruso durante los ejercicios Zapad 2013, en la región báltica de Khmelevka, en Kaliningrado. (Reuters)

En las próximas semanas, un número aún indeterminado de divisiones blindadas y miles de soldados rusos cruzarán la frontera occidental de su país, ensayando un despliegue en el flanco derecho de la OTAN, que observa de reojo los preparativos. Se trata de las maniobras Zapad ("Oeste"), unos ejercicios militares de tradición soviética recuperados en 1999 y que se realizan regularmente cada cuatro años desde 2009. Pero en esta ocasión, en un contexto de tensión creciente entre el Kremlin y las cancillerías occidentales, la atención es mucho mayor que de costumbre.

Los ejercicios tendrán lugar en el oeste de Rusia, Bielorrusia, el mar Báltico y Kaliningrado. Aunque Moscú asegura que en ellos participarán unos 12.700 soldados, los servicios de inteligencia occidentales creen que el número real podría estar cerca de los 100.000. No obstante, la cifra aportada por Rusia obedecería a un motivo claro: a raíz del llamado Acuerdo de Viena de 2011, todo ejercicio militar que implique tropas por encima de los 13.000 efectivos debe contar con la presencia de observadores extranjeros. A esto se le suma el hecho de que Rusia enmascaró las invasiones de Osetia del Sur en 2008 y Crimea en 2014 a través de maniobras masivas, por lo que el interés de la Alianza Atlántica por los movimientos rusos es máximo. Aunque nadie teme una operación militar agresiva, persiste cierta inquietud.

Bielorrusia ha invitado a observadores de siete países -Ucrania, Polonia, Suecia, Noruega y los tres estados bálticos- a los ejercicios en su territorio. Tres enviados de la OTAN asistirán además a la parte que se llevará a cabo en suelo ruso. "Los rusos entrenan exactamente de la misma forma en la que piensan luchar, así que Zapad nos dará amplia información sobre su pensamiento militar y político en su estado actual", declaró Kristjan Prikk, subsecretario de política de defensa de Estonia, en un evento en el Consejo Atlántico en Washington el pasado 11 de julio. "No consideramos que los ejercicios Zapad de este año sean una amenaza directa para nosotros [la OTAN] o la cobertura de un ataque, pero tenemos que tener en mente que los rusos tienen el desagradable hábito de ocultar sus esfuerzos militares reales con maniobras", afirmó entonces Prikk. Una visión que no ha hecho sino confirmarse desde entonces.

"Conviene recordar que los ejercicios militares Zapad 2017 se vienen repitiendo desde 1969 con frecuencia cuatrienal, aunque en la práctica no se ha mantenido esta periodicidad. Esto supone que dos décadas antes del colapso de la URSS ya se venían realizando y que, por lo tanto, no es algo novedoso", explica Ricardo Leonir-Grand Pons, editor del blog Claves Geopolíticas y experto en seguridad en el espacio postsoviético. "Lo que supone una noticia es que estés recibiendo tanta atención mediática y eso viene explicado dentro del escenario que ha creado Putin, con una política expansiva acelerada en estos últimos años acompañada de un incompresible aumento de su gasto en defensa, habida cuenta de la situación económica interna y que no estamos en tiempo de guerra. Este hecho, comportarse como si el país estuviera en combate, no hace más que calentar el ambiente", dice a El Confidencial.

Lenoir-Grand Pons acaba de regresar de un viaje por los países bálticos, en los que se ha entrevistado con funcionarios y representantes de los servicios de seguridad, así como con oficiales de la OTAN. No cree que exista nerviosismo, pero sí considera que "supone una escalada en la tensión entre los estados bálticos y Rusia". Este experto señala que "miembros de la inteligencia militar de los estados bálticos reconocen, sin ambigüedad alguna, que Rusia podría ocupar los tres estados en 24-48 horas. A esta conclusión se llega después de valorar el potencial del ejército ruso y el de los tres estados, muy humilde. Aquí entra una reclamación que, por el momento, se comenta 'sotto voce' y es que el despliegue de la OTAN está por debajo de la amenaza que supone Rusia", indica. "La gran preocupación es la falta de transparencia en el lado ruso, el no saber qué están haciendo. Por último, no hay que olvidar que parte de los ejercicios se realizarán en el enclave de Kaliningrado, donde se tiene previsto probar la efectividad de las actividades A2/AD", es decir, las destinadas a impedir el acceso de fuerzas enemigas a un área.

En los ejercicios Zapad participará una antigua unidad militar soviética reconstituida, el Primer Ejército de Guardias de Tanques, creado a partir de fuerzas transferidas de otras unidades. El Primer Ejército, de elevado pedigrí militar, cuenta con élites motorizadas, divisiones de tanques y un historial significativo en el campo de batalla. Además de combatir durante la Segunda Guerra Mundial en el frente este y en Berlín; participó en la invasión de Checoslovaquia para aplastar la Primavera de Praga en 1968. Poco después, la unidad se retiró a Smolensk, en la frontera con Bielorrusia, hasta su desmantelamiento en 1998. Recientemente, Putin tomó la decisión de reconstruirla para dotar al Ejército ruso de un aspecto más temible y añadirla a su colección de demostraciones de poderío militar.

Uno de los buques militares rusos que participaron en las maniobras `Zapad´de 2013 en el Báltico, cerca de Kaliningrado. (Reuters)
Uno de los buques militares rusos que participaron en las maniobras `Zapad´de 2013 en el Báltico, cerca de Kaliningrado. (Reuters)

Una "fuerza ofensiva"

Por otro lado, los rusos han puesto en marcha una nueva división motorizada cerca de Smolensk que, combinada con el ejército de tanques, implica una fuerza de más de 300 piezas de artillería, 800 tanques y una docena de lanzaderas de misiles Iskander. En conjunto, las cifras rusas superan las de las unidades activas de la OTAN en los estados bálticos, Polonia y Alemania, según señala el presidente de la Fundación Potomac, Phillip A. Karber, en un artículo de The New York Times. "La única razón para crear un ejército de guardias de tanques es para constituir una fuerza con capacidad de asestar un golpe ofensivo. No es una cuestión de seguridad nacional. Esto no significa que vayan a hacerlo automáticamente, pero en términos de intimidación supone una forma de presionar a sus aliados", indicó recientemente el teniente general Ben Hodges, comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa.

Karber también advirtió en contra de las exageraciones sobre la capacidad del Primer Ejército, puesto que no todas sus unidades están del todo equipadas y ni siquiera han recibido algunos de los tanques más modernos. Pero si llegara a desplegarse del todo en Bielorrusia, supondría una poderosa formación de ataque y una forma rápida de expansión hacia el oeste, en el punto de mira de Moscú desde el colapso de la URSS. "La mera presencia del Primer Ejército de Guardias de Tanques en la frontera polaca entraña un dilema para la OTAN. ¿Qué debería hacer, reforzar el Báltico o el este de Polonia? La OTAN no tiene suficientes efectivos para proteger ambos en un periodo de tiempo tan corto. Se añadiría a la presión política ejercida por Rusia para mantener a Polonia y las naciones bálticas a raya", comenta Karber.

Precisamente para contrarrestar esa presión, se decidió en la cumbre de la OTAN de 2016 en Varsovia la llamada misión Enhanced Forward Presence (Presencia Avanzada Reforzada), el despliegue de unos 12.000 efectivos de la Alianza en cada país del Báltico y en Polonia, en el que España colabora con soldados y tanques en Letonia. "Tiene una doble función, la defensiva y la disuasoria. Esta última es si cabe más significativa porque se trata de mandar un claro mensaje a Rusia de que no se van a repetir agresiones como en Georgia o Ucrania. El hecho de que sean batallones multinacionales supone un claro compromiso de los estados miembros de la alianza, aunque, sin duda, la presencia que más tranquiliza es la de las tropas estadounidenses", señala Lenoir-Grand Pons. El razonamiento, según han explicado expertos militares bálticos a El Confidencial, no es tanto fortalecer la defensa -incluso con este refuerzo, sería muy difícil oponerse a una invasión rusa a gran escala- como hacer que Rusia se lo piense dos veces antes de matar a soldados de otros estados más poderosos, lo que los arrastraría al conflicto irremediablemente.

Desde Moscú, sin embargo, se ve la misión Enhanced Forward Presence y los sucesivos ejercicios militares de la OTAN realizados en suelo europeo este verano (en los que han participado un total de 40.000 efectivos de EEUU y países aliados) como una provocación, igual que el despliegue de misiles Patriot en Lituania -temporal, pero que el Gobierno de Vilna quiere convertir en permanente- y tal vez en Estonia. Como respuesta, las maniobras Zapad de este año serán "los mayores ejercicios militares que se han realizado desde la Guerra Fría", en opinión de Robert Nurick, investigador principal del Centro Brent Scowcroft, perteneciente al Consejo Atlántico.

"Existe un relato prorruso que defiende que Rusia está legitimada a responder a los movimientos de la OTAN, que en la última década ha ido acercando sus posiciones hasta llevarlos a su propia frontera. Esta narrativa se puede encontrar en altos cargos del cuerpo diplomático de España, sin ir más lejos. Existe una notable comprensión hacia Moscú, defendiendo que los estados bálticos están en una espiral de paranoia y que nadie, con mínimos conocimientos en geopolítica, puede defender que Rusia vaya a realizar un movimiento hostil hacia los bálticos", opina Lenoir-Grand Pons. "Ha permeabilizado el discurso de que los bálticos no son objetivos por el trauma histórico que arrastran. Dentro de este discurso se encuentran los defensores de la legitimidad de la anexión de Crimea, al recordar que siempre fue parte de Rusia y que, por lo tanto, no hicieron más que recuperar lo que era suyo. Parte de este relato subraya que cuentan con el inquebrantable apoyo de la población. Personalmente no coincido con este análisis y considero más pegada a la realidad la posición de los bálticos que la de los rusófilos", indica.

"Rusia es el único país del mundo en la actualidad con una estrategia nacional para enfrentarse a la OTAN como enemigo", advertía recientemente el parlamentario estonio Marko Mihkelson. ¿Un recelo injustificado? El viceministro de Defensa ruso Aleksandr Fomin insistió el pasado martes en que las preocupaciones occidentales son infundadas, y que los ejercicios Zapad son "puramente defensivos". Fomin aseguró que muchos medios y políticos occidentales han "difundido mitos sobre una supuesta amenaza rusa", pero que "ninguna de estas teorías paradójicas tiene nada que ver con la realidad". Pero muchos miembros de la Alianza aún consideran que es mejor no perder de vista a las tropas rusas. Por si acaso.

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