PARA INVESTIGAR ABUSOs del arzobispo de guam

El 'destierro' del cardenal Burke: el Papa envía a su gran rival a una isla del Pacífico

Raymond Leo Burke, el cardenal estadounidense que encabeza el sector ultraconservador contrario a las reformas del Papa, tiene nuevo destino a más de 12.000 kilómetros de Roma

Foto: El cardenal Raymond Leo Burke recibe a invitados en El Vaticano, en noviembre de 2010 (Reuters).
El cardenal Raymond Leo Burke recibe a invitados en El Vaticano, en noviembre de 2010 (Reuters).

Raymond Leo Burke, el cardenal estadounidense que encabeza el sector ultraconservador contrario a las reformas del Papa Francisco, tiene nuevo destino: la pequeña isla de Guam, en el Pacífico occidental, a más de 12.000 kilómetros de Roma. Su misión será presidir el tribunal que juzgará las acusaciones contra el arzobispo Anthony S. Apuron por supuestos abusos sexuales a menores cometidos en la década de los 70.

Fuentes vaticanas sostienen que el viaje de Burke no responde a ningún tipo de decisión reciente del Pontífice, sino a que el pasado 5 de octubre se constituyó el Tribunal de Primera Instancia encargado de investigar este caso. Como juez presidente de dicho tribunal, el cardenal Burke tiene el mandato de la Congregación para la Doctrina de la Fe de tomar testimonio a los acusados y a las supuestas víctimas.

La decisión de enviar a Burke a Guam se produce menos de un mes después de que éste fuera despojado de sus poderes al frente de la Orden de Malta, de la que el cardenal es "patrono" o representante del Papa, un caso enrevesado que terminó con la intervención de Francisco, quien pidió la dimisión del gran maestro, Matthew Festing, y el nombramiento de un delegado pontificio, una especie de observador. La institución ha protagonizado varios enfrentamientos con el Vaticano, entre otras cosas por el reparto de preservativos en ciertas partes del mundo.

Burke deberá permanecer en Guam el tiempo necesario para interrogar a los testigos y recoger todas las informaciones necesarias para elaborar su informe, que después entregará a la Congregación de la Doctrina de la Fe. El caso sobre el que indagará el cardenal es el del arzobispo Anthony S. Apuron, de 71 años, y al que tres hombres acusan de abusos sexuales cuando eran monaguillos. También la madre de una cuarta víctima, ya fallecida, acusa al arzobispo de estos cargos. Apuron, que no ha sido imputado por la justicia civil, ha rechazado estas acusaciones.

Aliado en la Santa Sede del presidente de EEUU Donald Trump, Burke ha protagonizado varios episodios de contestación a las reformas implantadas por Bergoglio. El cardenal es uno de los cuatro purpurados que firmaron la carta en la que se exigía al pontífice que resolviese cinco "dudas" sobre la exhortación apostólica post-sinodal "Amoris laetitia", sobre todo relativas a la posibilidad de que los sacerdotes puedan acceder a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar y que resultan en pecado por cometer "adulterio". Burke llegó a amenazar con declarar "hereje" al Papa por abrir la comunión a los divorciados.

El cardenal, que define a la Iglesia como "una nave sin timón" y acusa al Islam de "querer dominar el mundo", fue criticado en el pasado por cómo manejó los supuestos abusos cometidos por sacerdotes estadounidenses cuando era arzobispo en EEUU. Burke afirmó entonces que cualquier acto de abuso es "un mal gravísimo", pero culpó a sacerdotes homosexuales al afirmar que curas "que eran afeminados y estaban confundidos sobre su propia identidad sexual" fueron los responsables.

La decisión de enviar a Burke a Guam supone, de hecho, el segundo 'exilio' del cardenal. En noviembre de 2014, tras sus críticas a Bergoglio en varias entrevistas, Francisco ordenó que fuese apartado de su cargo de Prefecto para la Signatura Apostólica ('ministro' de Justicia de la Iglesia) para ocupar a cambio el puesto de Patrono de la Orden de los Caballeros de Malta.

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