JARRO DE AGUA FRÍA EN LA FIESTA DE LA CAPITAL

Los votantes de Clinton en Madrid tras la victoria de Trump: "Hitler is back"

Cientos de americanos pasaron la noche electoral en una discoteca del centro de Madrid para apoyar a Hillary Clinton. Salieron de madrugada, desorientados y cabizbajos

Foto: Los ánimos en la fiesta demócrata en Madrid a medida que se conocían los resultados (Foto: Ernesto Torrico).
Los ánimos en la fiesta demócrata en Madrid a medida que se conocían los resultados (Foto: Ernesto Torrico).

A las 5:45 de la madrugada se produce una persecución por la Calle del Cid. Dos chicas corren cargando con un póster tamaño natural de Hillary Clinton. Otras tres salen gritando detrás, en inglés. “¡Se llevan a Hillary! Vuelvan aquí, come back here!”.

La escena, a las puertas de la discoteca Alegoría, junto a la plaza de Colón, resume el estado de confusión en el que acabó la fiesta organizada por la asociación ‘Democrats Abroad’ en Madrid para vivir la noche electoral y celebrar a la que iba a convertirse en la primera mujer presidente de los EEUU.

A las 5:30, con la victoria de Trump cada vez más definida, los organizadores tuvieron que pedir perdón por megafonía a los asistentes. “Sentimos mucho esto, pero no nos podíamos imaginar que fuera a alargarse tanto. Tenéis que seguir en otro sitio porque nos tenemos que ir. La discoteca no puede seguir más tiempo abierta. Es ilegal”.

Hitler is back”, le comentaba una señora a su marido, en uno de los grupos de demócratas aturdidos que abandonaban el edificio. 

Los votantes de Clinton en Madrid tras la victoria de Trump: "Hitler is back"

La cosa había empezado bien. A las 23:00, pocas horas antes de comenzar el recuento de votos en Estados Unidos, ninguna de las 200 personas que hacían cola en la calle Villanueva, al costado de la Biblioteca Nacional, esperaba una noche como esta. La fiesta de los seguidores de Hillary Clinton fluía blindada por la expectativa general de que, por mal que saliensen las cosas, Donald Trump nunca acabaría siendo presidente.

La sensación de que Trump no podía ganar se amplifica en el mundillo de los americanos que viven en Madrid, la mayoría estudiantes universitarios de las dos costas, enamorados de Europa y expatriados que trabajan para multinacionales: tres viveros de votos para Partido Demócrata. La superioridad es tan aplastante que ni siquiera hay un club republicano en Madrid. Al revés, las discursiones giran en torno a quién debe liderar la "izquierda" americana y muchos de los asistentes no llevaban pegatinas o camisetas de HIllary, sino de Bernie Sanders.

En el interior de la discoteca se repartían copas, jamón ibérico, queso manchego, tortilla, pretzels y nachos. La gente iba tomando asiento, rodeados de imágenes de Hillary colocadas en pequeños altares, o guardaban educadamente turno para acceder a un 'photocall' con la figura de la candidata demócrata (la misma que fue robada al acabar la noche). Se oían abucheos cada vez que las pantallas mostraban a Trump y vítores con Hillary. Y los primeros resultados hacían presagiar una cómoda victoria de la candidata demócrata.

Nervios y expectación en la fiesta demócrata (Foto: E. Torrrico).
Nervios y expectación en la fiesta demócrata (Foto: E. Torrrico).

Tres horas después, Zoe, una mujer californiana, aseguraba desesperada que renunciaría a la ciudadanía americana y pediría "asilo" en algún país europeo. “No quiero pertencer a un país gobernado por un dictador. Este hombre destruirá Estados Unidos tal y como lo conocemos hoy. No quiero ni imaginar los problemas que va a crear. California debería independizarse. Eso que estamos viendo por la pantalla no es mi país”, decía.

Justine estudia en la Universidad Complutense junto a sus amigas Mia y Sarah. Después de pasar la noche de pie, siguiendo de cerca cada actualización de los resultados, van perdiendo fuelle; cae Michigan, cae Winsconsin, cae Pensilvania. Las tres estudiantes pierden la vista en la pantalla mientras escriben por el móvil: "Se acabó. Se acabaron las becas que tenemos en la universidad. Trump no apoya las subvenciones. Todos sabíamos que esto podía pasar, y al final ha pasado", dicen consternadas. 

Algo parecido expresaba Jessica Alfaro, nacida en Chicago y cuatro años viviendo en Madrid. "Con Trump va a ser muy difícil que nos recuperemos y nos mantengamos como una superpotencia económica, creo que realmente nos va a afectar: a nuestro nombre, a nuestra marca, a nuestra historia, a nuestro respeto como país, será muy difícil. Desafortunadamente, más de la mitad de la población eso no le entiende, o no les importa, por eso han votado por Trump, pero no piensan en cuáles van a ser las consecuencias fuera de los EEUU".

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