"todo salió mal desde el principio"

Walter Palmer, el dentista que mató al león Cecil, quería cazar un elefante "muy grande"

Así lo afirma Theo Bronkhorst, dueño de la empresa de caza que contrató el estadounidense para su viaje a Zimbabue, pero no pudo llevar a cabo el plan porque no encontraron ninguno con esos rasgos

Foto: Concentración delante de la clínica dental de Walter Palmer (Reuters)
Concentración delante de la clínica dental de Walter Palmer (Reuters)
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Walter Palmer, el dentista que mató al león Cecil, tenía previsto cazar un elefante después de terminar con la vida del león más famoso de Zimbabue. Así lo ha revelado en exclusiva para 'The Telegraph' uno de los guías que le acompañó al viaje. A pesar de sus claras intenciones, el cazador no pudo llevar a cabo sus planes porque no encontró un paquidermo lo suficientemente grande. 

Theo Bronkhorst, como así se llama el guía que pasó a disposición judicial después de que se conociera su participación en la muerte del león el pasado 1 de julio, no podrá continuar con su negocio de caza. Así lo han sentenciado los magistrados de Hwange, región situada al noroeste de Zimbabue donde se encuentra el parque natural que habitaba Cecil. El empresario afirma sentirse “devastado” por la muerte del felino, de quien no pudo ver el collar que llevaba como animal protegido porque su muerte ocurrió de noche.

Comienza el juicio contra los acusados de la muerte del león Cecil

“Esa cacería… oh, no, fue mal desde el principio”, confirma Bronkhorst al citado medio británico, que además de por el dentista estadounidense también estuvo acompañado por el cazador profesional Zane –su hijo– y por Honest Ndlovu –otro experto en cinegética–. Según sus palabras, Palmer perdió su maleta en su llegada a Bulawayo y él tuvo que esforzarse en encontrarla. “Por eso empezamos tarde”, recuerda afirmando que nunca tuvieron “la intención de cazar en el terreno donde el león fue disparado”. 

Peluches y carteles en las puertas de la consulta del dentista que mató a Cecil

“El cliente preguntó si podríamos encontrar un elefante” que fuera muy grande, pero Bronkhorst le dijo que no estaba seguro de por encontrar uno con las característica que solicitaba. Ante la negativa, Palmer volvió a Bulawayo desde Hwange para pasar la noche, y después voló a Johannesburgo. “Sólo estuvo aquí unos días. Disparó al león que quiso disparar y pagó por el trofeo, que compone la cabeza y la piel del animal”, asevera el guía.

“No me gusta disparar animales”

Honest Ndlovu y Theo Bronkhorst (Reuters)
Honest Ndlovu y Theo Bronkhorst (Reuters)

Bronkhorst empezó con su negocio de caza después de perder, en el año 2000, la granja que tenía. “No quiero disparar a animales. Hago esto porque es la única manera de ganarme la vida”, afirma este hombre, casado y con dos hijos. “Soy granjero, pero perdí mi granja y me vi forzado a la caza, aunque sólo he hecho cinco el pasado año”, cuenta a 'The Telegraph'.

“Me gusta la cría de animales, y en la actualidad estoy intentando aumentar el número de ejemplares de sable en Zimbabue a través de su importación desde Zambia”, explica haciendo hincapié en que no siente ningún tipo de apego por la caza ni por la muerte de animales salvajes.

Obama deberá hacer frente a la muerte de Cecil

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, deberá responder a los más de 162.000 ciudadanos que han firmado una petición de extradición del dentista que mató al león Cecil. La solicitud urge al secretario de Estado, John Kerry, a cooperar con las autoridades de Zimbabue para que Walter Palmer regrese a Estados Unidos y se enfrente a las leyes del país por haber terminado con la vida del felino protegido.

Obama se comprometió a dar respuesta a las peticiones ciudadanas que superaran las 100.000 firmas, por lo que la de extradición cumple con el requisito y deberá ser abordada por la Casa Blanca. 

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