Las dos dependientas ya saben perfectamente quién acaba de entrar. No son clientes sino ladrones. Se dirigen al expositor donde están los móviles más caros. De varios tirones se llevan el botín. 3.000 euros en terminales de lujo. Ella duda en acercarse, pero las amenazas la frenan en seco. Como este, decenas de robos protagonizados por tres jóvenes de nacionalidad rumana, uno menor de edad. Siempre hacen lo mismo. Tirón del cable, amenaza y robo. En esta otra tienda de Pontevedra, la trabajadora fue más allá. Salta por encima de una clienta, le quita el bastón y se abalanza sobre los delincuentes. En total 27.000 euros en teléfonos, pero la banda ha caído gracias a la tecnología. Rastreando esas señales la Guardia Civil ha llegado hasta este coche. En un doble fondo, los móviles robados. La banda se desplazaba por el centro y el norte de España. Despiezaban los teléfonos y los vendían por partes.