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La brillante idea para encontrar los destinos: dividir el mundo en cuadrados de tres metros
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La brillante idea para encontrar los destinos: dividir el mundo en cuadrados de tres metros

Se acabaron las indicaciones interminables para guiar a alguien hasta un destino complejo que el navegador no reconoce: What3words divide el planeta en billones de cuadrados, y a cada uno le da un código de tres palabras

Foto: Cada cuadrado de nueve m2 recibe un código de tres palabras. (Land Rover)
Cada cuadrado de nueve m2 recibe un código de tres palabras. (Land Rover)

El lector, y con razón, podría preguntarse qué tiene de novedoso y brillante cuadricular la superficie de la Tierra, cuando eso es precisamente lo que permiten las coordenadas geográficas, un sistema de referencia que permite que cada ubicación en el planeta se corresponda con un conjunto de números y letras, vinculados con la latitud y la longitud. De hecho, en películas bélicas sobre guerras modernas como las de Vietnam, Afganistán o Irak es frecuente ver a soldados comunicando el largo código de una cuadrícula exacta para que segundos después la artillería, los bombarderos o los drones conviertan ese punto exacto en un infierno. Es decir, la cosa estaba inventada. Pero la novedad de la aplicación What3words, que desde ahora podemos encontrar en los navegadores de los Jaguar y Land Rover, es que cada uno de esos cuadrados tiene un nombre, o una combinación de tres palabras, para ser más precisos. Y eso es un avance trascendental.

Porque con la nueva fórmula, ideada por HERE Technologies en colaboración con las dos firmas automovilísticas británicas desde 2018, cuando empezaron a crear una base de direcciones para mejorar la atención sanitaria en la remota isla escocesa de Mull, las ventajas a la hora de encontrar un destino de navegación son múltiples, como mayor rapidez, imposibilidad casi total de cometer errores o una precisión que podríamos calificar de 'militar'.

placeholder Cualquier Jaguar o Land Rover con sistema Pivi Pro, nuevo o usado, puede equipar What3words.
Cualquier Jaguar o Land Rover con sistema Pivi Pro, nuevo o usado, puede equipar What3words.

Hasta ahora, por ejemplo, cuando deseábamos viajar a un destino concreto en nuestro vehículo, o caminando mientras nos dejábamos guiar por el smartphone, podíamos escribir o pronunciar una dirección concreta, como 'paseo de la Castellana 259 Madrid', pero una vez llegados a la zona no siempre era sencillo localizar un punto exacto, como una plaza de estacionamiento concreta, por ejemplo, o una farola bajo la que hemos quedado con alguien. De ahí que muchas veces la dirección exacta deba acompañarse de indicaciones complementarias, como "nada más pasar una parada de autobuses" o "detrás de un quiosco de prensa", aunque esa información extra ya no puede ser introducida en el navegador. Sin embargo, con What3words bastaría con indicar 'emisora.isla.picar' para que el sistema nos guíe exactamente hasta un cuadrado de tres por tres metros. Uno de los 57 billones de cuadrados de nueve metros cuadrados en los que se ha dividido el mundo.

La ventaja se ve aún más clara si pensamos en espacios muy amplios, como un estadio de fútbol. Llegar en vehículo o andando al Nou Camp, en Barcelona, no parece difícil, pero encontrarse con alguien, y más en día de partido y con miles de personas alrededor, complica la situación. Solemos explicar "frente a la puerta 20" o "donde las escaleras", pero en este caso bastaría con indicar al navegador 'prefiero.verde.genoma' y la localización sería exacta.

placeholder Cualquier punto del planeta tiene su código en más de 50 idiomas. Castellano y catalán entre ellos.
Cualquier punto del planeta tiene su código en más de 50 idiomas. Castellano y catalán entre ellos.

Aunque es en lugares que carecen realmente de una dirección donde el avance será mayor, como una gran finca, un bosque, la línea de costa o, incluso, el mar. Porque la cuadrícula abarca absolutamente a todo el planeta, océanos y desiertos incluidos. En esos puntos 'anónimos', la única posibilidad hasta ahora era introducir las coordenadas geográficas, una sucesión de grados, minutos y segundos (37o22'57''N y 5o59'47''O, por ejemplo) difícil de escribir y que se presta a errores de bulto, pues equivocarse con la S y la N, por ejemplo, nos puede llevar a la otra punta del planeta. El error será tan evidente (nos llevaría a otro continente, por ejemplo) que no haremos caso del guiado, pero el problema surge cuando nos equivocamos en un grado o un minuto, pues en ese caso nos llevará a cientos de metros o a decenas de kilómetros, y el problema no será tan evidente. Por contra, escribir tres palabras es más rápido y sencillo, y se presta a menos errores.

En más de 50 idiomas

Porque, además, podemos usarlo en más de 50 lenguas (24 en el caso de los Jaguar y Land Rover que ya lo equipan), pues cada uno de esos 57 billones de cuadros de tres por tres metros tiene su código en cada idioma. O, dicho de otra forma, hay más de 2.900 billones de códigos de tres palabras entre esas más de 50 lenguas ya disponibles. Porque a un español que quiera ir al monumento situado en el punto más septentrional de Europa, en el cabo Norte de Noruega, le costará más usar el código en noruego para ese punto, 'rodlige.tidsnok.gyllent', que el código en castellano para ese punto, que es 'esperase.pastelitos.superficies'. Y, a la inversa, un noruego que se mueva por Madrid verá más sencillo ordenar a su navegador 'oyenfarge.larebok.slekten' para buscar la plaza de aparcamiento con cargador eléctrico situada en el Paseo de la Castellana 259 que escribir o pronunciar 'emisora.isla.picar'.

Además, el reparto de los códigos es absolutamente aleatorio, de manera que cuadros contiguos reciben nombres totalmente diversos. Pensemos, por ejemplo, en la línea de tiros libres de la cancha de baloncesto del Palacio de la Moncloa: 'mueva.castro.fuegos' se llama ese cuadrado de tres por tres metros, cuando los situados justo alrededor tienen los códigos 'velada.cálida.bolos', 'barrote.taxista.secreta', 'suelto.flota.altura' o 'alarmado.comprar.musa'. O sea, nada que ver. Porque, de ese modo, las combinaciones parecidas de palabras estarán tan lejos geográficamente que resultará evidente que hemos cometido algún tipo de error al escribir o pronunciar el código.

placeholder El mundo se compone de 57 billones de cuadros de tres por tres metros, cada uno con sus tres nombres.
El mundo se compone de 57 billones de cuadros de tres por tres metros, cada uno con sus tres nombres.

Por ejemplo, si en lugar de 'suelto.flota.altura', que es el punto desde el que el presidente Pedro Sánchez suele lanzar a canasta en su residencia, escribimos 'suelo.flota.altura' (nos comemos una 't' en la primera palabra), What3words nos remite a una zona de matorral en el estado mexicano de Jalisco. Y si alterásemos el orden, y escribiésemos 'flota.suelto.altura' en vez de 'suelto.flota.altura' trataría de llevarnos al extrarradio de Maturín, en Venezuela. Es decir, puntos tan distantes del que buscamos que parecen impedir en la práctica cualquier error.

Jaguar Land Rover se ha convertido en el primer fabricante que integra la tecnología de geolocalización global What3words en el navegador de sus vehículos, y lo ha hecho mediante una actualización por software inalámbrico (OTA, por las siglas en inglés de 'over the air'). Además, en los modelos de las dos marcas británicas no es necesaria la conectividad móvil, y basta con que los usuarios indiquen las tres palabras en la barra de navegación del sistema de infoentretenimiento Pivi Pro para localizar cualquier parte del mundo y dirigirnos hacia allí. Otra cosa diferente es que podamos acceder con el vehículo hasta el punto concreto, e incluso caminando, pues hasta las cumbres de las montañas más inaccesibles tienen su código: 'presentando.peatones.catacumbas' es la cima del Everest, y con eso ya está dicho todo.

El lector, y con razón, podría preguntarse qué tiene de novedoso y brillante cuadricular la superficie de la Tierra, cuando eso es precisamente lo que permiten las coordenadas geográficas, un sistema de referencia que permite que cada ubicación en el planeta se corresponda con un conjunto de números y letras, vinculados con la latitud y la longitud. De hecho, en películas bélicas sobre guerras modernas como las de Vietnam, Afganistán o Irak es frecuente ver a soldados comunicando el largo código de una cuadrícula exacta para que segundos después la artillería, los bombarderos o los drones conviertan ese punto exacto en un infierno. Es decir, la cosa estaba inventada. Pero la novedad de la aplicación What3words, que desde ahora podemos encontrar en los navegadores de los Jaguar y Land Rover, es que cada uno de esos cuadrados tiene un nombre, o una combinación de tres palabras, para ser más precisos. Y eso es un avance trascendental.

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