Al volante del Toyota Mirai, el coche de hidrógeno del futuro
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A LA VENTA DESDE 65.000 EUROS

Al volante del Toyota Mirai, el coche de hidrógeno del futuro

Una impresionante berlina de 184 caballos con 650 km de autonomía homologada que solo echa agua por el tubo de escape

placeholder Foto: El Mirai es una gran apuesta de Toyota por la movilidad futura basada en el hidrógeno.
El Mirai es una gran apuesta de Toyota por la movilidad futura basada en el hidrógeno.

Conducir un coche eléctrico es una cosa todavía un poco futurista, porque es una nueva forma de movilidad y porque todavía el usuario medio no tiene posibilidades de adquirir un coche eléctrico por no tener donde recargarlo. Pero si hay algo realmente futurista es poder conducir ya un coche de hidrógeno, como hemos tenido oportunidad de hacer con el Toyota Mirai en las proximidades de Madrid. Un coche ya la venta por un precio desde 65.000 euros, por supuesto con etiqueta cero emisiones, pero que de momento no se puede repostar. Pero Toyota ya lo tiene a la venta y podría vender unas 50 unidades en España.

Hablamos mucho últimamente del hidrógeno, de las posibilidades que tiene para el futuro, de hidrógeno verde o de hidrógeno azul, de lo que podría ser España de convertirse en líder en esta nueva tecnología. Pero más allá de hablar de futuro, hay que dar pasos para acercar ese futuro, y el mejor lo ha dado Toyota, una de las compañías con un proyecto más avanzado por la utilización del hidrógeno en la sociedad.

Desde hace años, las principales corporaciones del automóvil trabajan en el coche de hidrógeno, como una opción cero emisiones y fácil de recargar, siempre que hubiera una red de distribución apropiada. Y poco a poco esa red de distribución se está poniendo en marcha, al menos en los países más avanzados. Japón, Corea del Sur, Alemania o el estado de California, en Estados Unidos, representan la parte más avanzada de esta tecnología que supone un nuevo modelo energético a nivel mundial.

También grandes compañías del automóvil como Toyota, Hyundai, Mercedes, Honda o BMW, entre otras, llevan muchos años apostando por el hidrógeno como el combustible del futuro. Su utilización es muy sencilla, al menos en teoría: un depósito de hidrógeno en el coche con hidrógeno a alta presión y una pila de combustible que se encarga de producir electricidad. Para ello, se hace la reacción química del hidrógeno con el oxígeno del aire para producir agua, liberando electricidad. Con ello, tendremos un coche eléctrico pero que en lugar de tener que llevar unas pesadas baterías que hemos recargado previamente, tendremos una especie de motor en el que se produce esa reacción química y la electricidad en el propio coche.

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Toyota Mirai, un coche para largos viajes si la red de distribución de hidrógeno lo permitiera.

Esa es la base de ese nuevo modelo energético basado en el hidrógeno, que supondría una gran revolución y tener una energía 100% renovable y con cero emisiones de CO2 y del resto de sustancias tóxicas. Eso, siempre que se utilizara energía renovable, fotovoltaica o eólica, para disociar previamente el agua mediante la electrólisis.

Pero vayamos con el Toyota Mirai, que sin duda es un modelo muy importante para el futuro. El coche movido por hidrógeno no es un invento nuevo. Toyota lanzó al mercado la primera generación del Mirai en el año 2015, fruto de más de 20 años de desarrollo tecnológico. Y desde entonces, pese a la escasez de puntos de recarga en todo el mundo, la marca japonesa ha vendido más de 11.000 unidades.

Foto: La prueba en el Castillo de Viñuelas fue una gran experiencia en conducción sobre nieve y hielo con el Toyota Highlander.

Esos 11.000 coches han sido, no solo una operación comercial, sino sobre todo una gran experiencia para aprender y hacer evolucionar una tecnología llamada a representar el futuro de la movilidad. Al menos para los turismos con los que hacer viajes de larga distancia y, sobre todo, para los camiones de largo recorrido. Pero ojo, esta misma tecnología sirve exactamente igual para mover trenes, o barcos o para utilizar en las empresas para fabricar cualquier cosa. Y esa es la importancia que tiene el hidrógeno de cara al futuro.

Hablemos del Toyota Mirai, que es una berlina de aspecto realmente espectacular, que si tuviera una mecánica eléctrica o híbrida enchufable, o incluso híbrida, se vendería muy bien en todo el mundo. Pero la apuesta de Toyota es a largo plazo, conseguir que el Mirai se convierta en el futuro en un coche para muchos clientes que necesiten hacer bastantes kilómetros y con cero emisiones. Y todo ello sin renunciar a una buena autonomía y sin tener que parar horas a recargar sus baterías.

placeholder Recargando a 700 bares de presión la autonomía alcanza los 650 kilómetros.
Recargando a 700 bares de presión la autonomía alcanza los 650 kilómetros.

Para definir el Toyota Mirai de manera sencilla, diría que su mecánica es algo parecida a la que incorpora el Toyota RAV4 Hybrid, con un motor eléctrico y una batería bastante pequeña, de 1,5 kWh de capacidad. La diferencia es que en lugar de tener un motor de gasolina, incorpora una pila de combustible capaz de producir la electricidad necesaria para que el motor eléctrico mueva el vehículo siempre.

El motor eléctrico, de 182 caballos, va situado detrás del asiento trasero junto a la batería, es un vehículo de propulsión trasera y la pila de combustible y la unidad de gestión de energía van situadas en el vano motor delantero. Los tres depósitos de hidrógeno, de diferentes medidas y con una capacidad total de almacenamiento de 5,6 kg, se reparten por el piso del vehículo.

Gran berlina

Su carrocería es la de una berlina muy llamativa, con un diseño frontal robusto gracias a una prominente parrilla y con una lateral ligero y muy dinámico, sobre todo por el pilar trasero muy inclinado y fino, lo que da sensación de ligereza y agilidad de marcha. Todo ello hace que sea una berlina de aspecto cupé.

En su interior encontramos un habitáculo muy cuidado, con un puesto de conducción en el que tenemos un cuadro de instrumentos digital de 8 pulgadas y una gran pantalla en la consola central, de 12 pulgadas. A ello se suma un gran "head-up-display" en color, de 10 pulgadas, que ofrece mucha información al conductor.

Los asientos delanteros son amplios y muy confortables, sin duda una de las claves de este modelo en su conjunto. Cuenta con un buen espacio en las plazas traseras, mientras que quizá el único punto débil es su maletero, de solo 300 litros. Es corto, pero bastante aprovechable, ya que se pueden meter hasta 6 maletas de tipo cabina.

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Su maletero es un poco justo, porque entre los asientos traseros y el maletero van el motor eléctrico y la batería.

Conducir el Mirai es una magnífica experiencia. Es llevar un coche con una tecnología que utilizarán nuestros hijos en el futuro, pero es hacerlo hoy. En realidad es conducir un coche eléctrico más por su gran capacidad de aceleración y recuperación. Pero hay un cambio importante: no llevamos debajo de nuestros pies 600 kilos de baterías para garantizar una gran autonomía. Lo que llevamos son tres robustos depósitos de hidrógeno para permitir 650 km de autonomía homologada, pero que con una conducción más tranquila en carretera podrían llegar hasta 800 km.

De la primera generación del Mirai se han vendido desde su lanzamiento en 2015 unas 11000 unidades. Este nuevo Mirai supone una notable evolución del vehículo de hidrógeno. Tiene un 10% más de potencia, un 10% menos de consumo y un 30% más de autonomía. También es más rápido, reduce en 0,4 segundos el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h y sobre todo, mejora sus recuperaciones. Solo necesita 2,8 segundos para pasar de 40 a 70 km/h. Este es un detalle que se aprecia en cuanto nos sentamos al volante y que contribuye a ese agrado de conducción.

Tiene un detalle muy innovador. El conductor, a la izquierda del volante, tiene un pulsador que pone simplemente H2O. Es decir, un botón "agua" que sirve para descargar el agua que va produciendo la pila de combustible de la reacción del hidrógeno con el oxígeno. Este agua se va expulsando regularmente por una especie de tubo de escape en la parte trasera del vehículo por la que sale simplemente vapor de agua. Es todo lo que sale por su "tubo de escape".

Cuando vamos circulando por carretera a una velocidad normal, de vez en cuando sale este agua pero el botón sirve para que cuando vayamos a llegar a casa, por ejemplo, o un garaje, antes podamos sacar el agua acumulada y así no tendremos debajo del coche un charco de agua.

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El Toyota es una berlina que se podría vender muy bien con una mecánica más convencional.

Acostumbrados a conducir un coche eléctrico de los actuales, con 400 o 500 kilos de peso de baterías en el suelo del vehículo, el comportamiento dinámico de este Mirai es muy diferente. En este caso no tenemos un centro de gravedad tan bajo, sino que se trata de un coche más normal. Pero la construcción de este vehículo es muy buena, con un bastidor que le proporciona la máxima rigidez al conjunto. Está basado en la plataforma GA-L del Lexus LS, pero acortada y sobre todo reforzada para proporcionar esa rigidez máxima

Por ello y pese a que tiene unas suspensiones no excesivamente firmes, porque lo que se ha buscado es hacer un coche muy confortable, su comportamiento dinámico es delicioso, muy estable en carreteras de primer y segundo orden, como pudimos comprobar en nuestra prueba. Pero también muy confortable.

En cuanto a su gama, hay dos opciones. La versión de acceso es el Vision que tiene un equipamiento muy completo y cuyo precio recomendado es de 69.000 euros. A este precio hay que reducir 4.000 euros de campaña de descuento de Toyota. Con ello el precio de partida es de 65.000 euros, sin incluir el plan Moves u otro plan de ayudas.

Por encima encontramos la variante Luxury, una especie de buque insignia de Toyota que incluye una pintura de cinco capas en color azul metalizado, realmente espectacular y algunos detalles de equipamiento adicional, como un gran techo panorámico. Su precio recomendado con el descuento ya aplicado es de 72.000 euros.

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