VARIOS PUNTOS SUELEN SER LOS HABITUALES

Los radares ocultos de la DGT: los lugares preferidos para colocar un control móvil

El conductor desconoce por completo dónde se va a colocar un radar móvil, pero existen puntos determinados en nuestras carreteras donde es más habitual poder encontrárselos

Foto: Sobre un puente, una de las zonas habituales en la que se colocan los radares móviles. (EFE)
Sobre un puente, una de las zonas habituales en la que se colocan los radares móviles. (EFE)

Los radares son, sin ningún género de dudas, el gran temor del conductor en la carretera. En muchas ocasiones, el usuario va excesivamente pendiente de los elementos exteriores de la vía, tratando de encontrar algún indicio que nos haga saber si tenemos un cinemómetro cerca: una señal estática, un cartel luminoso, una caja en el arcén, una cámara en un pórtico, un helicóptero... Sin embargo, lo que jamás podremos saber es dónde se sitúan los radares móviles.

Cuando un usuario realiza desplazamientos de manera habitual por la misma vía, termina por aprenderse los puntos en los que existe un control de velocidad. Por esa razón, muchos conductores no circulan pendientes de respetar los límites de velocidad, salvo cuando llegan a las inmediaciones del radar, momento en el que adecuan su coche a la normativa para evitar una multa. Por esa razón, los radares móviles se erigen como los grandes vigilantes de los imprudentes al volante.

La Dirección General de Tráfico (DGT) actualiza de manera habitual el listado de los radares fijos, indicando la provincia, la carretera e , incluso, el punto kilométrico exacto en el que se colocan los cinemómetros, amén de las señales obligatorias que existen en las carreteras para comunicar su presencia. Ser multado o no ya depende solo del conductor. Sin embargo, en el caso de los radares móviles no se da a conocer su ubicación, 'obligando' al usuario a respetar los límites en todo momento.

De hecho, podemos encontrarnos un radar móvil en cualquier lugar. Hace unos años, era relativamente fácil hallar su ubicación: un coche sospechosamente aparcado al borde la vía podía hacernos suponer que tuviera un cinemómetro instalado, al igual que aquellos vehículo con grandes antenas colocadas en su maletero, que podían estar circulando con una cámara en su interior. Pero, ahora, la tecnología ha evolucionado tanto que es imposible saber dónde se pueden ubicar.

Así, uno de los grandes 'responsables' de este avance es el Veloláser, conocido como el radar indetectable. Su escaso tamaño -menos de 50 centímetros-, su ínfimo peso y la facilidad para ubicarlo en cualquier punto de una vía le permite ser instalado en donde el conductor ni tan siquiera pueda verlo. No solo puede colocarse en varias localizaciones a lo largo de una misma jornada, sino que gracias a su tecnología 4G no necesita tener cerca a una patrulla para poder multar.

Sin embargo, sí existen una serie de lugares recurrentes donde las autoridades suelen ser más proclives a colocar los radares móviles. ¿Cuáles son estos puntos?

Radar de tráfico en acción
Radar de tráfico en acción

Puentes

Se trata del lugar más utilizado últimamente para colocar radares móviles. No solo se aprovechan los pilares laterales en el exterior de la carretera para situar los cinemómetros, sino que en los últimos meses se están utilizando las vías a distinto nivel para colocar la cámara de control de velocidad. Es posible que circules por la carretera y no veas nada, quizás porque el radar está colocado en la parte superior del puente que acabas de pasar con tu coche.

Quitamiedos

Es una de las zonas más habituales desde siempre. Colocados en el exterior de la vía, se aprovecha la estructura del guardarraíl para colocar la cámara y 'cazar' a aquellos que circulan por encima de los límites de velocidad. Ahora, gracias a las posibilidades que ofrece el Veloláser, este puede ser anclado a los quitamiedos sin ningún problema y que, oculto por la maleza, ni tan siquiera seamos capaces de descubrir su presencia cuando pasemos junto a él.

Salida de las ciudades

En las autopistas de salida de las ciudades es muy común encontrarnos este tipo de controles, que suelen sitruarse a unos 10 kilómetros del punto inicial de la vía. ¿El motivo? A esa distancia, es casi seguro que no encontraremos el típico embudo de entrada o salida y que la carretera empezará a presentar grandes rectas. Ambos hechos suelen dar lugar a que el conductor se relaje y se olvide de los límites de velocidad, por lo que es un lugar idóneo para 'cazar' a los imprudentes.

Cambios de velocidad

Muchas carreteras tienen cambios de la velocidad máxima a lo largo de su recorrido, bien porque presentan algún tipo de desnivel, porque se estrechan o, en muchos casos, porque se unen con otras vías, por lo que reducir el límite suele ser lo habitual por una simple cuestión de seguridad. En muchas ocasiones, los radares móviles suelen ubicarse en estas zonas, donde muchos conductores no hacen caso a la señalización y circulan por encima de la velocidad permitida.

Carreteras convencionales

Según las estadísticas de la DGT, estas vías son las que mayor número de accidentes mortales acumulan en los últimos años, por lo que los controles de velocidad en ellas se han multiplicado para evitar que los infractores sigan circulando por encima de los límites permitidos. Velocidad y distracciones suelen ser un cóctel muy peligroso, especialmente en carreteras de doble sentido donde hay que extremar todas las precauciones y circular con todos los sentidos activados.

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