PRIMER VEHÍCULO DE HIDRÓGENO EN ESPAÑA

Hyundai Nexo, el rompedor coche de hidrógeno (mejor que un eléctrico)

Si el coche eléctrico es el siguiente paso de la movilidad, con el hidrógeno se superan las limitaciones de los modelos de batería y el Hyundai Nexo es el gran ejemplo

Foto: En el Instituto Nacional del Hidrógeno dos unidades del Nexo junto a un ix35 FCV.
En el Instituto Nacional del Hidrógeno dos unidades del Nexo junto a un ix35 FCV.

La marca coreana Hyundai es la primera que ha matriculado en el mercado español un modelo de hidrógeno, el Nexo. Un vehículo que marca el futuro de la automoción, sin duda, pero que de momento es difícil comercializar en España por la casi total ausencia de puntos de recarga. Y es que solo hay cinco hidrogeneras en España y además con un funcionamiento muy limitado para el repostaje. Pero abre una puerta hacia la energía del futuro.

Hyundai puso en marcha hace años un ambicioso programa para el desarrollo y la comercialización de energías alternativas menos contaminantes. Es el único fabricante, junto con su marca hermana Kia, que ofrece en el mercado un modelo desarrollado exclusivamente para utilizar energías alternativas como es el Ioniq. Un modelo disponible, con motorizaciones híbrida, híbrida enchufable o 100% eléctrica. También tiene un todo camino compacto eléctrico con 450 km de autonomía. Pero el Nexo, un coche desarrollado exclusivamente para ser de hidrógeno, supone el siguiente paso hacia el futuro.

La tecnología del hidrógeno ofrece numerosas ventajas para el futuro de la movilidad y de la energía a nivel mundial. La electricidad es relativamente fácil de obtener de forma renovable, ya sea eólica, fotovoltaica o hidráulica. Pero tiene un gran problema, la imposibilidad de almacenamiento a gran escala. El sol produce mucha energía durante el día, pero por la noche cuando más hace falta esa energía, no la tenemos. Si tenemos molinillos de energía eólica funcionando y produciendo electricidad y no se gasta, tampoco sirve de nada.

No hacen falta baterías

La única solución a estos problemas es el hidrógeno. Es lo que muchos científicos denominan como un vector de energía. Básicamente, lo que significa es que si ponemos mucha energía para producir la hidrólisis del agua y almacenamos el hidrógeno, posteriormente tendremos la energía al volver a producir el agua. Es decir que con el hidrógeno no hacen falta baterías para almacenar mucha energía sino que el propio hidrógeno se utiliza como forma de almacenamiento. Se utiliza la energía para disociar el agua y posteriormente la recuperamos al volver a producir agua mediante una pila de combustible.

La pila de combustible arriba y debajo el motor eléctrico.
La pila de combustible arriba y debajo el motor eléctrico.

Hoy en día ya es posible hacer que una casa con sus paneles solares sea capaz de producir el hidrógeno necesario para almacenar energía, para el funcionamiento normal de la casa y para la recarga de un automóvil. Pero de momento, es una tecnología que parece interesar muy poco ya que casi todo se centra en la energía eléctrica que conocemos en estos momentos, la renovable convencional, las centrales nucleares y las grandes centrales térmicas.

La tecnología del hidrógeno, que poco a poco va a llegar a todo el mundo, abre para España una posibilidad única de liderar una nueva forma de entender el mundo energético. La razón es que España tiene un gran potencial en energías renovables, por la gran cantidad de sol que tenemos a diario y por la privilegiada posición de la península ibérica, rodeada casi completamente por mar, lo que produce grandes corrientes de aire para energía eólica y también corrientes marinas para poder aprovechar esta energía.

Muy eficiente

Si toda esa energía, que ahora no se puede utilizar demasiado, se empleara en producir hidrógeno y almacenarlo para su posterior utilización, tendríamos un sistema energético muy eficiente y completamente renovable, limpio de todo tipo de contaminación. Y eso permitiría que España se posicionara como líder mundial de la energía del futuro. Pero para eso queda todavía mucho trabajo por hacer, mucha normativa, mucho apoyo para la tecnología del futuro.

Hyundai, junto a otros fabricantes como Toyota o Mercedes, trabajan desde hace años en este campo, en desarrollar y fabricar en pequeñas series vehículos movidos por hidrógeno. Son coches eléctricos, pero con la gran diferencia de que en lugar de un gran paquete de baterías para ofrecer una buena autonomía, en su lugar llevan uno o dos depósitos de hidrógeno a presión.

Puesto de conducción del futuro.
Puesto de conducción del futuro.

Con ello, mediante la pila de combustible se produce la reacción del hidrógeno (H2) almacenado en el depósito con el oxígeno del aire (O2) y se desprende una gran cantidad de energía que es la que emplea el motor eléctrico del coche para moverse. También se produce vapor de agua, que es lo único que sale por el tubo de escape.

De esta manera el coche de hidrógeno soluciona varios problemas de los que tiene en estos momentos el coche eléctrico, lo que está ralentizando su integración en el mercado. Por un lado el elevado coste de las baterías que tienen componentes caros y poco frecuentes en la tierra. Pero, sobre todo, el tiempo de recarga. Recargar unas baterías para poder hacer 200 kilómetros en un enchufe normal de una casa puede llevar entre seis y ocho horas.

En el caso del coche de hidrógeno, el coste de un depósito con las medidas de seguridad necesarias no tiene nada que ver con el de unas baterías de 100 kWh, por ejemplo, capaces de mover un coche con 500 km de autonomía. Es mucho más barato y cuando haya producción masiva será un coste muy bajo. La diferencia más grande es en el tiempo de recarga, ya que repostar una carga completa de hidrógeno para hacer, en el caso del Nexo hasta 800 km en ciudad, solo lleva 5 minutos.

Y tiene una ventaja mayor, que mientras que la electricidad normal que llega al enchufe de una casa no sabemos si es renovable o si se ha producido en una central térmica quemando carbón, en el caso del hidrógeno la única manera lógica de producirlo en el futuro es en una central eólica o fotovoltaica. Un coche eléctrico emite de media 44 g/km de CO2 según el sistema energético español actual, mientras que uno de hidrógeno sí puede ser de verdad cero emisiones asegurado.

Durante la presentación del Nexo hemos podido hacer unos pocos kilómetros con el nuevo modelo y la sensación es muy especial: es llevar un coche del futuro, un vehículo eléctrico pero con el que no dependemos de las baterías. La recarga se hace muy fácil, es muy similar a repostar un coche de gas natural, aunque se hace a más presión. Y en el tiempo en el que hacemos una recarga para hacer 300 km con GNC podremos recargar para hacer 660 km según el ciclo combinado WLTP, en el caso del Hyundai Nexo.

Un detalle que me ha sorprendido en el caso del Nexo es que tiene una completa información en la pantalla del cuadro de instrumentos y en la gran pantalla de la consola central. Además, tiene un completo teclado con el que se manejan los diferentes sistemas del vehículo. Pero donde está la gran sorpresa es que en el centro de la pantalla del cuadro de instrumentos, cuando ponemos el intermitente de un lado vemos la imagen del retrovisor de ese lado. Sorprende al principio pero proporciona una gran seguridad.

Toma de contacto con el Nexo en Puertollano.
Toma de contacto con el Nexo en Puertollano.

El Hyundai Nexo es un coche desarrollado específicamente para ser de hidrógeno y lleva un sistema de pila de combustible (el encargado de hacer la reacción entre hidrógeno y oxígeno para producir agua y electricidad) ofrece una tasa de aprovechamiento del 60% y ha homologado un consumo de 0,95 kg por cada 100 kilómetros. Permite unas buenas prestaciones, con 179 km/h de velocidad punta y una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 9,2 segundos.

Un detalle curioso es que contrariamente a lo que ocurre con un motor térmico que se apaga y enciende con frecuencia para reducir el consumo, en este caso la pila siempre está en funcionamiento y se apoya en una batería situada en el suelo del maletero. De esta forma el sistema gestiona cuándo emplea electricidad de la batería o cuándo usa directamente la de la pila de combustible. En cualquier caso, su funcionamiento es muy silencioso, casi imperceptible. Esta pila cuenta con 440 celdas y va situada en el vano motor delantero, por encima del motor eléctrico situado entre las ruedas.

El Nexo equipa tres tanques de hidrógeno situados en la parte inferior del vehículo en la zona trasera bajo los asientos con una capacidad de 52,2 litros. Estos tres tanques le proporcionan una autonomía homologada según el ciclo WLTP de 660 kilómetros, pero los responsables de la marca coreana aseguran que puede superar los 800 kilómetros sin repostar en una utilización urbana.

Sin duda, este es el futuro de la automoción, y hemos podido hacer unos pocos kilómetros con este Hyundai Nexo. Con él se abre la puerta hacia un cambio del sistema energético que podría llevar a España a liderar la energía del futuro. Es cuestión de los políticos apostar por el futuro o seguir anclados en el actual sistema energético. España cuenta con el Centro Nacional del Hidrógeno, situado en Puertollano, y un centro de referencia a nivel internacional. También cuenta con la Asociación Española del Hidrógeno, dos entidades preparadas para poner en marcha esta verdadera revolución para la que solo falta dar el banderazo de salida.

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