HASTA EL 50% DE AHORRO DE CARBURANTE

¿Merece la pena comprar un coche de gas?

La respuesta es que sí, sin duda, aunque solo si tenemos un sitio cerca de nuestra casa donde podamos repostar este combustible

Foto: Hay más surtidores para repostar GLP gracias a la apuesta de Repsol, que ya cuenta con más de 700 puntos.
Hay más surtidores para repostar GLP gracias a la apuesta de Repsol, que ya cuenta con más de 700 puntos.

Las recientes polémicas declaraciones de la ministra Teresa Ribera sobre el futuro del diésel han vuelto a reactivar una cuestión muy importante: ¿qué tipo de coche me compro si tengo que cambiar mi vehículo? Porque si antes solo había dos opciones gasolina o diésel, ahora se ofrece un amplio abanico de alternativas, gas natural comprimido (GNC) o gas licuado de petróleo (GLP), pero también otras opciones como un modelo híbrido, un híbrido enchufable, un eléctrico y la opción más de futuro, la del hidrógeno que de momento es inviable en España.

En esta ocasión, nos vamos a centrar solo en analizar si es interesante comprar un coche de gas, ya sea GNC o GLP. Ambas soluciones son bastante similares, ofrecen las mismas virtudes y también tienen limitaciones parecidas. La pregunta inicial que se planteaba era si merece la pena adquirir esta tecnología y la respuesta es sí, pero siempre que en nuestro entorno, en nuestra zona de utilización del vehículo, tengamos algún surtidor de estos combustibles. Pensar si es mejor usar GNC o GLP básicamente está en función del surtidor que tengamos más a mano, ya que ambas tecnologías ofrecen características similares.

Tanto el GNC como el GLP son dos tecnologías de las denominadas bifuel, pero no son vehículos híbridos. Un híbrido es un modelo que incorpora dos motores diferentes que se pueden utilizar por separado o de manera conjunta para obtener el mejor rendimiento. En este caso solo tenemos un motor, pero que puede funcionar o bien con gasolina o bien con el gas alternativo.

Una aclaración importante es que son muy diferentes el GNC y el GLP. Y no se pueden usar combinados. Si la instalación de nuestro vehículo está hecha para GNC, solo podremos usar ese combustible o gasolina, pero en ningún caso GLP. Y al revés ocurre exactamente igual.

Las dos bocas para repostar un Ibiza TGi.
Las dos bocas para repostar un Ibiza TGi.

El GNC es un gas que existe tal cual en la naturaleza, del que hay grandes cantidades de reservas y que básicamente es la fórmula más sencilla de la química orgánica, el metano. Además, se puede obtener en grandes cantidades, el llamado biogás, a partir de las basuras, lo que convertiría a estos vehículos en cero emisiones. El GLP se trata de un líquido que incluye una mezcla de propano y butano, dos compuestos algo más complejos por su fórmula química que el metano. El GLP es un carburante que se obtiene en la destilación de las gasolinas y que por ello depende también del petróleo.

En ambos casos su utilización es muy similar. El coche funciona básicamente siempre con gas y solo cuando se acaba este combustible empieza utilizar de manera automática, la gasolina. El conductor no tiene que hacer absolutamente nada. En el caso del GLP el motor arranca utilizando gasolina y al cabo de unos segundos, en cuanto coge su temperatura, comienza a usar el GLP. Ya sea con GNC o con GLP, las ventajas son muy claras: permiten una notable reducción de las emisiones: cerca de un 50% en las emisiones de CO2 con respecto al modelo de gasolina equivalente. También se reducen notablemente las de óxidos nitrosos y de partículas no quemadas que se reducen prácticamente hasta cero.

El GNC y el GLP permiten una notable reducción de las emisiones de CO2: cerca de un 50%

Sin duda esta es una ventaja medioambiental importante, pero otro aspecto destacado es el tener la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT) que permite a los coches que emplean gas poder entrar en el centro de las ciudades en los protocolos de alta contaminación. En concreto en la ciudad de Madrid, estos coches tienen un descuento del 50% en el aparcamiento en las zonas verde y azul. Y podrán entrar en la ciudad cuando comiencen las restricciones a partir de noviembre.

Todo esto es importante, pero sin duda lo más interesante es el ahorro del consumo de carburante. Si hablamos del GNC, el coste de utilización en el caso de un Seat Ibiza o de un Seat León por poner un ejemplo, se sitúa en torno a los 3,50 euros cada 100 km, e incluso menos si se hace una conducción suave. Esto supone un ahorro de más de un 50% con respecto a un vehículo de gasolina equivalente y más del 30% de ahorro con relación a un vehículo diésel. Si hablamos de un vehículo de GLP la reducción del coste es ligeramente inferior, entre un 40 y un 45% sobre la gasolina y en torno a un 25% de reducción del coste con respecto a un diésel.

Depósito de gas natural en el maletero.
Depósito de gas natural en el maletero.

El tema del repostaje es el único aspecto negativo que tienen cualquiera de estas dos tecnologías. En ambos casos son muy pocos los surtidores que están operativos en el mercado español, y no sirve de nada tener un coche con una buena tecnología, que permite un notable ahorro e consumos y de emisiones, si no podemos repostar ese carburante.

En este sentido, el que sale mejor parado es el GLP, porque en este momento hay muchos más surtidores de este carburante que de GNC. La proporción es aproximadamente de 1 a 10. Es decir que si de GNC hay solo 60 surtidores en toda España, una cifra realmente ridícula aunque va a crecer a más del doble en los próximos doce meses, en el caso del GLP esta cifra está próxima a los 700 surtidores. Esto se debe sobre todo a la apuesta que ha hecho Repsol por este carburante, que se ofrece ya en muchas estaciones de servicio de la petrolera.

En cuanto a la forma de repostar, en ambos casos es bastante sencilla, pero es incluso más fácil en el caso de GNC porque solo hay que llegar al surtidor marcar la cantidad que se quiere echar, conectar la manguera, cerrar el circuito y a continuación el repostaje se hará automáticamente. En el caso del GLP, es necesario llevar una pieza que se enrosca en el tapón del depósito y es en esa pieza donde se conecta la manguera. Una vez que se ha cerrado el circuito hay que tener presionado un botón en el mismo surtidor, un botón verde grande, para que continúe la recarga. En cualquier caso, ya sea con GNC o con GLP, la maniobra de repostaje es muy sencilla y el único problema es encontrar un surtidor.

La oferta de coches disponibles para usar gas en España es aún un poco limitada. Para el uso del GNC casi se limita a la oferta de la marca Seat, de momento con Ibiza y León, aunque va a seguir ampliándose con otros modelos muy pronto. Y también apuestan por esta tecnología las otras marcas del grupo Volkswagen, la propia marca Volkswagen y también Audi e incluso la división de vehículos comerciales del grupo alemán, que hace ahora una apuesta muy fuerte por el nuevo Caddy en su versión GNC.

En el caso del GLP, el grupo Fiat lleva años apostando por este carburante, incluso con su marca Alfa Romeo, pero otras marcas también ofrecen en su gama versiones con este tipo de tecnología. Entre ellas Opel, Ford, Dacia, Subaru o Ssangyong y hasta las francesas Renault o Citroën han hecho alguna incursión con este carburante.

En el cuadro aparece información de los dos depósitos.
En el cuadro aparece información de los dos depósitos.

En cualquier caso, y ya sea para GNC o para GLP, también se puede hacer una transformación después de comprar el coche y se puede instalar casi en cualquier vehículo, siempre que sea de gasolina. Por ejemplo, la mayor parte de los vehículos dedicados al taxi en Madrid de última generación, los Toyota Prius, tienen esta transformación hecha y sus propietarios están encantados porque ahorran más del 50% de combustible. Esta transformación se realiza en solo unos días y su coste se sitúa en torno a los 1.200 euros. Teniendo en cuenta que el ahorro de consumo es del 50%, hagan sus cuentas, pero si hacen muchos kilómetros puede resultar interesante casi desde el primer día. Es más, hay hasta unidades del Porsche Cayenne de anteriores generaciones que están transformados a gas, que reducen el consumo y las emisiones sin perder sus buenas prestaciones.

La pregunta era si merece la pena adquirir un vehículo de gas, de GNC o GLP, y después de todo este análisis les aseguro que sí merece la pena, que se conduce exactamente igual que con un vehículo de gasolina normal, se contamina mucho menos, se ahorra un 50% del consumo y además tendremos la etiqueta “ECO” de la DGT. Todo son ventajas, pero solo hay un punto negativo, las pocas estaciones de repostaje que de momento hay aunque esto va a mejorar en los próximo años. Repsol va a seguir ampliando sus puntos de recarga de GLP, que ya son 700 repartidos por toda la geografía, y en el caso del GNC está previsto llegar a los 100 puntos de repostaje a final de este año y alcanzar los 300 en el año 2020.

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