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¿Demasiado optimismo en bolsa? Cinco creencias 'contrarian' no tan imposibles
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Qué significa ser 'contrarian'

¿Demasiado optimismo en bolsa? Cinco creencias 'contrarian' no tan imposibles

El repunte de dos meses de los bonos y las acciones, en que el Nasdaq incluso se ha vuelto a adentrar en territorio alcista, se basa en que mucha gente está equivocada

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Soy 'contrarian' por naturaleza, busco oportunidades para posicionarme al lado opuesto de la sabiduría convencional. Pero ahora mismo es difícil, porque parece que el propio mercado es 'contrarian', actuando directamente en contra de la opinión predominante en Wall Street.

La historia básica, tal y como yo la veo, es que una economía sobrecalentada está empujando la inflación al alza, el mercado de trabajo en ebullición está haciendo que suban los salarios y la Reserva Federal planea enfriar la situación subiendo los tipos hacia el 4% y manteniéndolos en ese nivel durante un año.

Los estrategas de Wall Street y los principales inversores coinciden en general. Por ejemplo, la previsión media de los rendimientos de los bonos a 10 años para el próximo año en una encuesta de la Fed de Filadelfia entre inversores profesionales es del 3,4%, muy por encima del 2,8% actual. La previsión mediana de la inflación subyacente (excluyendo los costes volátiles de los alimentos y la energía) para el próximo año sigue siendo la más alta desde que la Fed de Filadelfia empezó a incluir la pregunta en sus encuestas en 2007, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed.

Foto: Capitolio de Estados Unidos, en Washington (iStock)

Los mercados no están de acuerdo. El repunte de los últimos dos meses en los bonos y las acciones, en el que el Nasdaq incluso se ha vuelto a adentrar en territorio alcista, se basa en que mucha gente está equivocada. Los precios de los bonos del Tesoro y de los futuros de los tipos de interés prevén que la Reserva Federal suba los tipos de forma inteligente y los reduzca rápidamente el año que viene. Las acciones y los bonos corporativos están encantados con la perspectiva de unos tipos más bajos a largo plazo y esperan que se alcancen sin una desagradable recesión que sacuda a los responsables políticos.

Estas son las cinco creencias del mercado 'contrarian':

1. La inflación será transitoria. Tal y como sostuvo la Fed durante gran parte del año pasado, la reparación de las cadenas de suministro y el cambio pospandémico de la demanda harán que la subida de precios quede mayormente bajo control, y unas cuantas subidas de tipos más este año terminarán el trabajo.

2. La Fed se dará cuenta de ello a tiempo. Tras haberse enfrentado a las consecuencias de su creencia en la inflación transitoria el año pasado, la Fed ha proyectado un recorrido para tipos de interés según el cual los tipos se mantendrían altos el próximo año. El mercado cree que la Fed cambiará de rumbo a finales de este año y recortará los tipos rápidamente a medida que la inflación vuelva a acercarse al objetivo, permitiendo quizás que la inflación permanezca más alta durante un tiempo.

3. El mercado laboral se enfriará lo suficiente como para frenar la subida de los salarios. Los aumentos salariales están muy por encima de lo que es compatible con una inflación del 2%, por lo que tienen que bajar para poder alcanzar ese supuesto. Esto conlleva una menor demanda de trabajadores y probablemente un aumento del desempleo.

Foto: El presidente de EEUU, Joe Biden. (Reuters/Elizabeth Frantz) Opinión

4. Pero sin llegar a niveles que conlleven una caída del gasto de los hogares. Si el desempleo aumenta demasiado, el gasto de los hogares se resentirá, perjudicando a la economía y a los beneficios de las empresas.

5. Por tanto, el gasto de los hogares aumentará en términos reales. El caso alcista que las acciones y los bonos corporativos están valorando requiere la combinación de un desempleo bajo y subidas salariales para permitir que el gasto aumente más rápido que la inflación, incluso después de que los ahorros de la pandemia se agoten. Pero no tanto como para que se produzcan limitaciones de capacidad y se acelere la inflación.

El primer supuesto es el más difícil de creer, y es en el que el mercado se opone a gran parte de lo que los comentaristas de Wall Street —y yo mismo— hemos estado diciendo. Es cierto que muchos de los problemas de oferta que hicieron que subiera tanto la inflación se están resolviendo, al menos en parte: los costes de transporte están cayendo, hay más microchips disponibles y los precios de las materias primas bajan rápidamente. El índice de presión de la cadena de suministro mundial de la Fed de Nueva York ha vuelto a caer a su nivel más bajo desde principios del año pasado, mientras que los cambios en la demanda provocados por la pandemia están volviendo a la normalidad. Algunos de los precios que la demanda repentina había hecho subir con mayor rapidez este año, como las tarifas aéreas y los hoteles, llegaron a caer el mes pasado.

Foto: Técnicos aprendiendo a montar una máquina de ASML. (Reuters/Ann Wang)

Todo eso ayudará, pero también está claro que la economía estaba recalentada, con más puestos de trabajo que trabajadores para cubrirlos. El argumento a favor de los activos de riesgo se basa en la expectativa de que unas pocas subidas de tipos serán suficientes para enfriar la situación. También se basa en que la Reserva Federal lo reconozca a tiempo y recorte los tipos para evitar que la economía entre en una desagradable recesión.

Este aterrizaje suave es posible, y algunos datos indican que la economía se está debilitando. Pero también es posible un sobrecalentamiento continuado que lleve a la Fed a seguir subiendo los tipos y forzar una recesión, algo que el Bank of England admite que tendrá que hacer en el caso del Reino Unido. También es posible que la Fed haga lo que dice y demuestre que no está dispuesta a recortar los tipos rápidamente el año que viene, o a recortarlos en absoluto. La economía ha mostrado una volatilidad excepcional tras la pandemia, creando una enorme incertidumbre. Sin embargo, tanto las acciones como los bonos del Tesoro apuestan por un camino estrecho, pero que les resulta favorable.

Me gusta ser 'contrarian', y es incómodo estar de acuerdo con el grueso de los economistas de Wall Street, dado el pobre historial de las proyecciones para las que hay un consenso general. Sin embargo, no hay margen de seguridad en este mercado. Con tanta incertidumbre, los inversores deberían querer estar más protegidos de lo habitual.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Soy 'contrarian' por naturaleza, busco oportunidades para posicionarme al lado opuesto de la sabiduría convencional. Pero ahora mismo es difícil, porque parece que el propio mercado es 'contrarian', actuando directamente en contra de la opinión predominante en Wall Street.

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