El oro y la inflación: lecciones de los últimos 50 años
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¿es un valor refugio?

El oro y la inflación: lecciones de los últimos 50 años

En el aniversario del abandono del metal ordenado por Nixon, puede que los partidarios del oro se decepcionen con su historial

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En una tarde de domingo hace 50 años —el 15 de agosto de 1971, para ser exactos—, el entonces presidente Nixon interrumpió ‘Bonanza’, una de las series de televisión más populares de esa época, para anunciar que pondría fin a la convertibilidad del dólar estadounidense en oro. Muchos la consideran una de las decisiones más trascendentales que tomó.

Hasta este "cierre de la ventanilla del oro", los bancos centrales extranjeros habían podido convertir dólares estadounidenses en lingotes de oro al precio fijo de 35 dólares la onza. En teoría, esto había impuesto una disciplina monetaria estricta en la Reserva Federal, ya que inflar la masa monetaria podría haber pasado factura a Fort Knox, donde EEUU guardaba sus reservas de oro. Y la inflación sí que se disparó en los años posteriores a la decisión de Nixon de eliminar dicha limitación. También lo hizo el precio del oro, que actualmente se sitúa 50 veces por encima de su nivel de aquel día.

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Esta aparente correlación entre el oro y la inflación ha llevado a muchos a creer que el oro es una buena cobertura contra la inflación. No obstante, esta creencia no se ve respaldada por los datos. Si el oro fuera una protección buena y consistente, la relación de su precio con el índice de precios al consumo (IPC) habría sido relativamente estable a lo largo de los años. Pero ese no ha sido el caso: en los últimos 50 años, la ratio ha variado desde un mínimo de 1 hasta un máximo de 8,4.

El oro solo es una buena protección contra la inflación durante periodos de tiempo mucho mayores que cualquiera de nuestros horizontes de inversión, según análisis realizados por Campbell Harvey, profesor de la Duke University, y Claude Erb, antiguo gestor de cartera de materias primas en TWC Group. Descubrieron que, solo cuando se mide durante periodos muy largos —un siglo o más—, el oro ha hecho un trabajo relativamente bueno a la hora de mantener su poder adquisitivo. Durante periodos más cortos, su precio real, o ajustado a la inflación, fluctúa tanto como el de cualquier otro activo.

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Puede que la debilidad del oro como protección frente a la inflación sea incluso más pronunciada hoy en día, dice el profesor Harvey, porque "el oro es actualmente muy caro en comparación con su trayectoria". La relación oro/IPC actual se sitúa en 6,5, por ejemplo, casi el doble que su media de 50 años de 3,6.

Metal ligero

Aunque el precio del oro sea 50 veces mayor que en 1971, los valores han obtenido incluso mejores resultados. El S&P 500 ha conseguido un rendimiento anualizado del 11,2% desde agosto de 1971, asumiendo que los dividendos se reinvirtieron sobre la marcha. Eso contrasta con un 8,2% anualizado para el oro.

Además, el único motivo por el que el oro se ha acercado tanto a los valores correspondientes en los últimos 50 años fue su alto rendimiento en la primera década posterior al anuncio de Nixon. Si eliminamos esa década, el oro ha ido a la zaga incluso de las letras del Tesoro a medio plazo. En los últimos 40 años, el oro ha aumentado a una tasa anualizada del 3,6%, en comparación con un 12,2% para el S&P 500 y un 8,2% para los bonos del Tesoro.

El oro se ha acercado tanto a los valores de los últimos 50 años por su rendimiento en la primera década posterior al anuncio de Nixon

Si embargo, eso no significa que el oro no tenga ningún papel en una cartera diversificada, aun asumiendo que el futuro será como el pasado. Dado que la correlación de sus rendimientos con aquellos, tanto de valores como bonos, ha sido generalmente baja o incluso negativa, su presencia en una cartera puede reducir la volatilidad. Durante los últimos 50 años, una cartera de acciones y bonos podría haber mejorado su rendimiento ajustado al riesgo, incluyendo una pequeña asignación al oro —alrededor de un 5%—.

Aun así, ni siquiera el potencial de oro para reducir la volatilidad está garantizado, ya que la correlación entre el metal y las acciones ha cambiado con los años. De hecho, ha habido ocasiones en las que la correlación entre el oro y la bolsa ha sido positiva, que es justo lo contrario de lo que debería ser para reducir el riesgo de una cartera. Una de esas ocasiones se produjo recientemente durante la caída en cascada de la bolsa en febrero y marzo del año pasado: los valores de acciones de minas de oro cayeron un 39%, según el VanEck Vectors Gold Miners ETF (GDX) —aún más que la caída del 34% en el S&P 500—. "¿Qué clase de refugio seguro es ese?", pregunta el profesor Harvey.

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Los próximos 50 años

La correlación inconsistente entre el oro, por un lado, y los valores y la inflación, por otro, no permite prever cómo se comportará en los próximos 50 años. Un comodín adicional, según el profesor Harvey, es que ahora el oro se enfrenta a "una competencia que nunca ha tenido" por la llegada de las criptomonedas.

Siempre puede ocurrir que el oro sea una protección más consistente frente a la inflación en los próximos años. Simplemente tendrá que buscar más allá de la historia para encontrar respaldo para dicha posibilidad. Sin embargo, Erb no está seguro de si esto supondrá más bien un obstáculo para los partidarios del oro: "El pasado siempre se puede ignorar cuando se sueña con cómo el oro y la inflación podrían avanzar conjuntamente en el futuro".

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

En una tarde de domingo hace 50 años —el 15 de agosto de 1971, para ser exactos—, el entonces presidente Nixon interrumpió ‘Bonanza’, una de las series de televisión más populares de esa época, para anunciar que pondría fin a la convertibilidad del dólar estadounidense en oro. Muchos la consideran una de las decisiones más trascendentales que tomó.

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