Wall Street ya no baila a su propio ritmo (excepto los gigantes tecnológicos)
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Mercados de EE. UU. tras el covid

Wall Street ya no baila a su propio ritmo (excepto los gigantes tecnológicos)

Ahora, los bancos nacionales y las acciones industriales se mueven a un ritmo más cercano al de las acciones extranjeras que al de las acciones 'growth' estadounidenses

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Las empresas estadounidenses tienen mucho en común. Tienden a estar muy expuestas a la economía doméstica, tienen un nivel similar de demanda de sus acciones a través de la compraventa de los índices generales del mercado y, por supuesto, están reguladas por las mismas normas, leyes y administración.

Por ello, es extraordinario ver cómo el movimiento de los bancos nacionales y los valores industriales es ahora más cercano al de las acciones extranjeras que al de los títulos estadounidenses, dominadas por los gigantes tecnológicos: Facebook, Amazon, Netflix y Google, así como Microsoft. No habíamos visto un escenario así desde, al menos, 1991, año en que el índice Russell 1000 comenzó a recoger datos diarios.

Este efecto es aún más evidente al dividir el mercado en acciones 'growth' y acciones 'value' baratas, que se cotizan usando una valoración inferior a la del resto del mercado. Los datos de Kenneth French, profesor de Dartmouth, muestran cómo la conexión entre los movimientos de ambos grupos, esto es, la correlación entre sus cambios diarios durante los últimos 11 meses, se halla en su punto más bajo desde al menos 1926.

Foto: Foto: EC.

En cierta forma, no es una sorpresa que estén ocurriendo fenómenos extraños. Al fin y al cabo, acabamos de vivir la crisis y recuperación económica más acusadas de la historia, así como el primer parón de la economía impuesto por el Gobierno.

No obstante, una desintegración de este calibre de las conexiones normales entre acciones es una señal de que algo no va bien, aunque parezca que el mercado se ha recuperado del colapso causado por el covid en marzo de 2020.

Primero, un poco de esperanza. Es posible que este escenario en el que viven los mercados mundiales sea, simplemente, un signo de madurez. Las mayores empresas 'growth' del mundo tienen su sede en Estados Unidos (China tiene varias más, pero son, en su mayoría, nacionales), y ven las cosas de otro color. Al contrario que los demás, la mayoría obtuvieron beneficios del confinamiento, y su valor no está ligado tan de cerca a la economía como el de otras empresas. Los gigantes tecnológicos y otras grandes firmas 'growth' no tienen mucho en común con una empresa de defensa francesa o un fabricante de coches japonés.

placeholder Logos de Facebook, Amazon, Netflix y Google (Reuters)
Logos de Facebook, Amazon, Netflix y Google (Reuters)

Mientras tanto, el resto del mundo (de nuevo a excepción de China), se parece mucho más al índice de valores estadounidense que al de 'growth'. Los títulos de financieras e industriales constituyen un tercio del índice de valor nacional de EEUU, así como del resto del mundo (usando los valores de MSCI para mantener coherencia entre países). Las acciones tecnológicas ascienden a una décima parte en ambos índices. El índice 'growth' estadounidense es completamente distinto. Las acciones financieras e industriales constituyen un 8%, mientras que las tecnológicas ascienden a un 43%, junto con el 18% que corresponde a los servicios de comunicación, lo que incluye a Facebook, Alphabet y Netflix.

No obstante, esta diferencia no es una novedad. El aumento de la sensibilidad a las acciones del gobierno y el banco central fue el gran cambio que impulsó los niveles extremos de divergencia en oscilaciones diarias del año pasado.

Durante el confinamiento, el comercio consistió básicamente en la compra de 'growth' y la venta de 'value', llevando el dinero a los gigantes tecnológicos. La relajación de las medidas de confinamiento invirtió el proceso, por lo que es lógico que los precios de los dos tipos de acciones se movieran a menudo en direcciones opuestas.

La posición dominante de estos gigantes ha hecho que el mercado de valores sea muy sensible a las decisiones de la Fed

Los estímulos económicos tuvieron un efecto similar, potenciando las acciones más sensibles a la economía que se habían visto más afectadas por la peor recesión de todos los tiempos, pero beneficiando poco o nada a las acciones 'growth'.

Por último, la Fed. Sí, es posible atribuirle, una vez más, el extraño comportamiento del mercado. La posición dominante de los gigantes tecnológicos ha hecho que el mercado de valores sea muy sensible a las acciones que se esperan de la Reserva Federal. Los inversores esperan beneficios en un plazo cada vez mayor, lo que ha llevado a las valoraciones más altas de las acciones 'growth' -y del mercado en general- desde la burbuja puntocom.

Al contar con que los beneficios tardarán más en materializarse, los cambios de los tipos de interés entre ahora y entonces cobran mayor importancia. Cuanto más bajo se espera que sean los tipos de interés, más valor tiene la promesa de un dólar dentro de 10 años. Esto se debe a que la alternativa, el dinero en efectivo, produciría menos beneficios, lo que explica que se valoren más las acciones con potencial.

Foto: Tim Cooke. (Reuters)

Las acciones 'value' ofrecen una rentabilidad menor, por lo que son menos sensibles a los tipos de interés. También se benefician mucho más del crecimiento económico a corto plazo que puede llevar a la Reserva Federal a subir los tipos. Operar con la perspectiva de futuras subidas de tipos conlleva el traspaso de dinero entre sectores sensibles a los tipos (tecnológico frente a bancario e industrial) o entre 'growth' y 'value'. Esto explica por qué el movimiento de las acciones es tan diferente.

Para los inversores, el peligro es que las altas valoraciones significan que las acciones 'growth' se han vuelto mucho más sensibles a los tipos que en el pasado, por lo que incluso un pequeño cambio de estrategia por parte de la Fed podría afectar sus valoraciones mucho más de lo habitual.

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Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, en su comparecencia en el Congreso (EFE)

De momento, esto no ha sido un problema. El aumento de los rendimientos del Tesoro entre septiembre y marzo apenas afectó a los valores 'growth', casi no les dañó. De media, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft, Netflix y Alphabet mantuvieron posiciones cuando estos rendimientos crecían y solo una de ellas, Alphabet, consiguió mejorar el comportamiento del S&P500. Desde que esos réditos empezaron a mermar, de nuevo a finales de marzo, todas ellas han despegado y solo una, Netflix, no ha superado a ese índice de Wall Street.

Lo que no parece correcto es que, en un mercado libre, las acciones se vean tan afectadas por las acciones del gobierno y del banco central. Es posible que sea de esperar, dada la escala sin precedentes de la intervención gubernamental. Mi temor es que, al contrario que muchos de los efectos del covid, esta dinámica haya llegado para quedarse.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’

Las empresas estadounidenses tienen mucho en común. Tienden a estar muy expuestas a la economía doméstica, tienen un nivel similar de demanda de sus acciones a través de la compraventa de los índices generales del mercado y, por supuesto, están reguladas por las mismas normas, leyes y administración.

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