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Un 'shock' energético que llena de dudas el camino de la recuperación económica
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Encarecimiento del petróleo

Un 'shock' energético que llena de dudas el camino de la recuperación económica

A medida que se encarecen las energías y se enquista el riesgo geopolítico, las esperanzas de una sólida recuperación en Europa y España van perdiendo fuerza

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La crisis de Ucrania ha hecho saltar por los aires todos los pronósticos que adornaban el relato de la recuperación económica de España en 2022. La irresistible escalada de los precios de la energía amenaza con infligir un daño severo a cada una de las patas que sostienen la dinámica de crecimiento del país.

El barril de petróleo Brent alcanzó este lunes los 130 dólares por barril, superando ya en más de un 115% el precio con el que el Gobierno elaboró sus presupuestos para este año. Los precios del gas, por encima de los 200 euros por MWh, superan en más de diez veces los niveles normales hasta hace apenas unos meses. Y la factura de la luz, que ha vuelto a pulverizar sus récords, ya apunta –según el precio de los futuros– a un coste total en 2022 por encima de los 2.000 euros, lo que supondría más que duplicar los niveles del año anterior, que ya estuvieron marcados por un notable encarecimiento. La inflación de doble dígito, desterrada desde hace décadas de nuestra economía, ya no es vista ni mucho menos como un imposible.

Todas estas cifras no vienen a suponer sino una sucesión de palos en las ruedas de la recuperación que amenazan con minimizar las dinámicas positivas que sustentaban el crecimiento de España y Europa. El término estanflación, rechazado hasta hace apenas unas semanas por la gran mayoría de los expertos empieza a abrirse camino en las proyecciones de las firmas de análisis. En su último informe, fechado este lunes, los analistas de Barclays han recortado sus expectativas de crecimiento para la Eurozona en 2022 en 1,7 puntos porcentuales (hasta el 2,4%), al tiempo que elevan en 1,9 puntos la previsión de inflación (dejándola en el 5,6%).

Barclays ya ha recortado en 1,7 puntos el crecimiento esperado en Europa en 2022

“Ahora mismo veo difícil que volvamos a tasas de crecimiento negativo, porque las dinámicas de recuperación poscovid son muy fuertes. Pero como la situación siga así se puede poner en peligro un crecimiento que, por lo menos, permita recuperar de forma sana los niveles precrisis”, sostiene Diego Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado de Fedea, quien reconoce, no obstante, que cualquier pronóstico hoy en día está sometido a una absoluta incertidumbre, dada la imposibilidad de determinar los próximos desarrollos de la crisis geopolítica.

Los analistas de CaixaBank Research estimaban recientemente que cada 10 dólares de incremento del precio medio del barril del petróleo suponían para España una merma anual de entre 2 y 3 décimas de crecimiento. La vertiginosa escalada de los últimos días ya ha llevado los precios más de 20 dólares por encima de la última estimación de la casa (realizada hace un mes) y la amenaza de embargo al crudo ruso eleva el riesgo de que los elevados precios actuales supongan más que un ‘shock’ pasajero.

"Creemos que una prohibición total de las importaciones energéticas rusas haría que los precios del crudo Brent y el gas natural europeo subieran a 160 dólares por barril y 300 euros por MWh a corto plazo y se establecieran en niveles aún muy altos el próximo año", advierten en este sentido en Capital Economics.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. (Reuters/K.Tribouillard)

Son amplios y conocidos los canales a través de los que el encarecimiento de la energía golpea la actividad económica. No hacen falta muchos cálculos para comprender que el encarecimiento de la factura eléctrica o del depósito de la gasolina supone drenar de los bolsillos de los particulares una cantidad nada desdeñable de recursos que dificultará el esperado repunte del consumo. Y, como subraya Rodríguez, la situación no es mucho más sencilla para un gran número de empresas que tienen en los costes energéticos una variable fundamental y que pueden encontrarse cada vez más ante la tesitura de detener sus actividades por la imposibilidad de operar de forma rentable. Un escenario este que se conjuga con el temor a que la crisis pueda derivar en problemas de abastecimiento de gas.

Todos estos son problemas muy relevantes para España, una economía altamente dependiente de las importaciones de energía. Pero en esta ocasión resulta obvio que la crisis generada por la invasión de Ucrania no es, ni mucho menos, un problema particular de la economía nacional, sino que tiene repercusiones globales, especialmente considerables para el conjunto de Europa. Y esa es otra de las vías por las que España ve cerrarse sus opciones de mantener viva una dinámica de crecimiento potente, como señala María Jesús Fernández, economista sénior en el Área de Coyuntura económica de Funcas. “Esta situación tiene un impacto muy crucial en los países del centro de Europa, como Alemania o Austria y eso va a hacer que las exportaciones sean otra de las vías de transmisión de esta crisis para la economía española”, observa.

Entre los expertos no se descartan escenarios de escasez de suministro energético

Lo extraordinario de la situación justificaría la adopción de medidas especiales por parte de los gobiernos y las instituciones europeas. Y, de hecho, la Comisión Europea ya ha anticipado la adopción de distintas medidas para paliar los efectos económicos del encarecimiento de la energía. Mientras, en España, distintas voces exigen al Ejecutivo de Pedro Sánchez pasos en esa misma dirección, mediante la rebaja de los impuestos que gravan el petróleo o el gas. “Es una posibilidad que puede considerarse. Sobre todo, porque el simple incremento de los precios ya va a suponer para el Gobierno un aumento de la recaudación por medio del IVA, así que tendría margen para aminorar el impacto sin reducir su recaudación”, sugiere Rodríguez.

Fernández, en cambio, cree que serían pertinentes medidas más dirigidas a colectivos vulnerables y evitar pasos generalizados que puedan acabar agravando las dificultades fiscales de la economía española. “Eso podría suponer aumentar nuestra vulnerabilidad a un escenario de endurecimiento de la política monetaria como el que se vislumbra”, observa.

Precisamente, la confianza en que el BCE pisará el freno ante la difícil coyuntura actual y evitará un fin precipitado de las políticas de estímulo se sitúa hoy como la mayor esperanza para mantener viva la recuperación frente al embate energético. Sin embargo, el poder del banco central ante una situación de este tipo no deja de ser limitado. Y más, a medida que sigue encareciéndose la factura energética.

La crisis de Ucrania ha hecho saltar por los aires todos los pronósticos que adornaban el relato de la recuperación económica de España en 2022. La irresistible escalada de los precios de la energía amenaza con infligir un daño severo a cada una de las patas que sostienen la dinámica de crecimiento del país.

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