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La venta de la joya de la corona de Telefónica: una cuestión de precio y alternativas
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DESINVERSIÓN EN LA RED DE FIBRA

La venta de la joya de la corona de Telefónica: una cuestión de precio y alternativas

Una venta parcial de la red española de fibra permitiría cristalizar valor en uno de los mejores activos del grupo, pero a costa de cercenar la independencia de gestión

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Nadie puede negar a la dirección de Telefónica, encabezada por José María Álvarez-Pallete, el paso adelante que ha dado el grupo en los últimos trimestres para solucionar el que ha sido el gran lastre del grupo desde hace varios lustros: la abultada deuda.

Una serie de operaciones corporativas -algunas de gran calado, como la fusión de su negocio británico o la venta de las torres de Telxius- han permitido a la operadora reducir su deuda financiera neta (incluyendo arrendamientos) al término del primer semestre a poco más de 31.000 millones de euros, frente a los 43.637 millones en que se situaba un año antes.

Este ejercicio se revela tanto más oportuno en un escenario como el actual, en el que las crecientes presiones inflacionarias amenazan con provocar un incremento de los costes de financiación. Por eso, no parece extraño que desde Telefónica se sigan valorando opciones adicionales de desinversión que reduzcan aún más el monto de deuda con el que sigue cargando el grupo y, al mismo tiempo, le permitan nutrirse de unos fondos imprescindibles para las inversiones que precisa su estrategia de crecimiento futuro.

La irrupción del 5G y el internet de las cosas puede dar a esta red una importancia mayor

Y en ese contexto vuelve a surgir la opción de desprenderse de una participación en su red de fibra española, que según la información publicada este martes por la agencia ‘Bloomberg’ podría alcanzar una valoración en torno a los 15.000 millones de euros. Se trata de una posibilidad que ha sido puesta encima de la mesa en varias ocasiones a lo largo de los últimos años y que, por momentos, ha sido planteada como la opción más obvia para dar un tajo significativo a la deuda del grupo.

Sin embargo, si hasta ahora esta posibilidad no se ha concretado ha sido en buena medida porque para Telefónica su red de fibra representa uno de los activos más estratégicos de cuantos incluye su balance y cualquier muesca a su capacidad de control puede acabar suponiendo un lastre a largo plazo. Sobre todo, teniendo en cuenta, como recalcan en Bestinver Securities, que la red de fibra hasta el hogar de Telefónica puede resultar aún más estratégica a partir de 2025, con la progresiva introducción de la tecnología 5G, el internet de las cosas y la inteligencia artificial.

Foto: El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE)

Además, Telefónica se estaría desprendiendo, al menos en parte, de uno de sus activos de mayor calidad, que le otorga una indiscutible ventaja competitiva y al tiempo que asesta un nuevo golpe a sus flujos de caja recurrentes.

Es por eso que son mayoría los analistas que se muestran escépticos sobre la posibilidad de que Telefónica de un paso en este sentido, al menos a corto plazo. Al fin y al cabo, el grupo ya cuenta ahora mismo con otras opciones más claras de desinversión (como los cables submarinos) que presentan menos pegas.

Pero también pueden encontrarse argumentos para justificar la puesta en el mercado de una porción minoritaria de la red de fibra. Al fin y al cabo, como resaltan en Alantra, sería una manera efectiva de cristalizar valor en un tipo de activo que, en buena lógica, se traspasaría a múltiplos superiores a la media del grupo.

Telefónica está falta de crecimiento en ingresos y necesita priorizar sus inversiones

Con un previsible incremento de la competencia llamado a deteriorar su base de clientes (que ahora ronda los 7,5 millones) a medio plazo y la posibilidad de cerrar la venta mediante la fórmula de la venta y arrendamiento posterior en condiciones favorables, una desinversión parcial de esta red podría leerse en términos favorables en el mercado.

“Con un balance general sobrecargado, poco crecimiento en los ingresos y otras prioridades de inversión (es decir: espectro o contenido del producto), junto con la opción de firmar contratos mayoristas en buenas condiciones, una posible desinversión de este activo no debería ser negativa”, corroboran en Bestinver Securities.

Pros y contras se alinean, por lo tanto, con fuerzas aparentemente parejas ante la opción de una venta. Una situación en la que, como suele ocurrir, la balanza podría inclinarse a un lado o a otro en función de las valoraciones (en Alantra estiman que el negocio podría alcanzar un EV de hasta 16.000 millones) y, no en menor medida, de las opciones que tenga el grupo para dar uso a los fondos obtenidos.

Nadie puede negar a la dirección de Telefónica, encabezada por José María Álvarez-Pallete, el paso adelante que ha dado el grupo en los últimos trimestres para solucionar el que ha sido el gran lastre del grupo desde hace varios lustros: la abultada deuda.

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