Todo lo que la economía española se juega en las elecciones de Alemania este domingo
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Clave para el futuro de Europa

Todo lo que la economía española se juega en las elecciones de Alemania este domingo

Del sentir del próximo Gobierno alemán dependerán cuestiones clave para el futuro económico de España, como las reglas fiscales europeas o el impulso de la integración regional

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente español, Pedro Sánchez.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente español, Pedro Sánchez.

No parece difícil entender que cuando este domingo los votantes alemanes depositen su papeleta en las urnas estarán, en cierto modo, decidiendo el futuro de todos los europeos. También de los españoles. Al fin y al cabo, a nadie escapa que Alemania ha representado y seguirá representando un papel fundamental en el rumbo de la región, lo que hace del sentir de los gobernantes alemanes un elemento clave más allá de las fronteras germanas. Esto, que ha sido así desde hace varios lustros, cobra aún más validez en un momento como el actual, en el que Europa debe afrontar, tras el 'shock' del coronavirus decisiones trascendentales.

Además de esto, para España, Alemania representa también uno de sus principales socios comerciales, como origen principal de las importaciones españolas y segundo mayor cliente de los productos nacionales.

Desde esta perspectiva, estabilidad y políticas favorables al crecimiento aparecen como aspiraciones obvias para los españoles de cara a los comicios alemanes. Pero si las segundas pueden darse casi por seguras (con un mayor o menor grado de expansión fiscal en función quién lleve las riendas de la economía) la estabilidad política podría verse afectada, al menos temporalmente, por una difícil combinación de fuerzas que prolongue durante meses las negociaciones para la formación de Gobierno. Si esto derivara en una pérdida de pujanza de la economía germana y un deterioro de la confianza de empresas y consumidores, el comercio exterior de España podría verse sensiblemente afectado.

La solidez del crecimiento alemán es clave para el comercio exterior de España

Más relevante si cabe resulta, no obstante, la posición que adopte el nuevo Gobierno alemán en cuestiones clave de la política europea, con las negociaciones para una posible modificación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento sobre el tapete.

El impacto de la pandemia ha alejado a España (aún más) de los objetivos europeos en materia de déficit público y deuda sobre el PIB. Y si un retorno hacia métricas fiscales más sostenibles resulta una meta deseable para la economía española, el modo y los ritmos a los que se tenga que ejecutar ese ajuste pueden resultar trascendentales para el futuro más inmediato del país.

A medida que se afianza la recuperación pospandémica en Europa, es de prever que algunos de los países más severos en materia fiscal, como Holanda, Austria y Finlandia reanuden las exigencias para que los estados del sur, más endeudados, corrijan sus desequilibrios. Si su voz encontrara cierto respaldo en el nuevo gabinete alemán no sería descabellado pensar en el inicio de una nueva era de austeridad en la región, con consecuencias muy relevantes para las perspectivas de España, Italia o Portugal.

La postura alemana puede ser decisiva en la velocidad de los ajustes fiscales en España

Y si este es un escenario a todas luces indeseable, tampoco el extremo opuesto se presenta como la opción más saludable. En un momento en que el péndulo de la política económica parece haber girado, a escala global, hacia posiciones más expansivas a consecuencia de la crisis, el rigor alemán aparece como un ancla que aporta estabilidad y cierta seguridad a los inversores de que en la Eurozona se seguirá promoviendo la responsabilidad fiscal de sus miembros y se impulsarán las reformas estructurales necesarias. Si ese baluarte se deteriorara, la confianza en la región podría agrietarse rápidamente.

Del mismo modo, la composición del próximo Gobierno alemán será clave para determinar la postura que toma el país en cuestiones de importancia general en Europa como son las relativas al refuerzo de la unión fiscal y monetaria con la puesta en pie de mecanismos como un fondo común de depósitos o la posibilidad de transformar el MEDE en una especie de Fondo Monetario Europeo. Si España se presenta como uno de los países, 'a priori', más favorecidos —y convencidos— por este tipo de soluciones, las reticencias alemanas han sido una de las claves de su bloqueo en los últimos años y resulta evidente que sin su firme respaldo difícilmente verán la luz.

España tiene por delante una titánica tarea para dejar atrás las secuelas de la crisis del coronavirus y, al mismo tiempo, poner las bases de un nuevo modelo de crecimiento que minimice las vulnerabilidades puestas en evidencia por las últimas crisis y crear una economía más robusta y adaptada a los desafíos de la nueva economía. Las posibilidades de éxito dependerán en mucho del mayor o menor grado de respaldo que llegue de Europa. Y eso, en última instancia tendrá mucho que ver con lo que decidan este domingo los electores alemanes.

No parece difícil entender que cuando este domingo los votantes alemanes depositen su papeleta en las urnas estarán, en cierto modo, decidiendo el futuro de todos los europeos. También de los españoles. Al fin y al cabo, a nadie escapa que Alemania ha representado y seguirá representando un papel fundamental en el rumbo de la región, lo que hace del sentir de los gobernantes alemanes un elemento clave más allá de las fronteras germanas. Esto, que ha sido así desde hace varios lustros, cobra aún más validez en un momento como el actual, en el que Europa debe afrontar, tras el 'shock' del coronavirus decisiones trascendentales.

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