La nueva polémica salarial de Orcel: dos lecturas para su pleito con Santander
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Remuneración en UniCredit

La nueva polémica salarial de Orcel: dos lecturas para su pleito con Santander

Los recelos en el mercado sobre la estructura de pagos de Orcel en UniCredit puede tener implicaciones en el pleito que mantiene con el banco español por su fichaje frustrado

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A Andrea Orcel no le va a resultar sencillo empezar su nueva etapa. A apenas dos semanas para que se celebre la junta que ha de ratificar su nombramiento como consejero delegado de UniCredit el banquero italiano se enfrenta a una creciente oposición interna hacia el salario que le ofrece la entidad.

Si en el mercado se asume como lógico hasta cierto punto que Orcel vaya a convertirse en uno de los banqueros europeos mejor pagados, dado su alto perfil, la forma en que está previsto que se estructuren esos pagos resulta mucho más controvertida. Glass Lewis, una firma de asesoramiento de grandes fondos sobre las posiciones a adoptar en las juntas, ha mostrado su preocupación por la recompensa en acciones asignada al banquero (cinco millones de euros, dos tercios del pago total), ya que no está ligada a ningún tipo de condiciones de desempeño ni incluye cláusulas de recuperación.

La postura de Glass Lewis no resulta ni mucho menos extraordinaria. Ya que al poco de conocerse esta propuesta firmas como JP Morgan expresaron su sorpresa por esta estructura de pagos, tanto por la ausencia de condiciones de rendimiento como por el 'timing' de los pagos, a repartir en dos tramos, ya que, señalan en un informe, "podría crear potencialmente incentivos para empujar a la baja las acciones antes del cobro", señalan, dando a entender que el directivo podría encontrar razones personales para adelantar costes extraordinarios y provisiones a este ejercicio, en lugar de repartirlos en el tiempo.

Firmas como JP Morgan ya habían manifestado sus recelos sobre la estructura de los pagos

Resulta complicado determinar en qué derivará esta polémica, pero a Orcel le alcanza en un momento especialmente inoportuno, cuando aún está pendiente de que se dirima el pleito que mantiene con Banco Santander y que también gira —al menos, en parte— en torno a sus emolumentos. Tras sendos retrasos del juicio a causa de su fichaje frustrado por el banco que dirige Ana Botín, Orcel llegará al mismo, en principio, ocupando ya el cargo de consejero delegado de UniCredit, lo que eleva el pleito a una categoría especial, por suponer —en cierto modo— una pelea entre dos de los tres mayores bancos europeos.

Si el banquero italiano ha defendido siempre que su no contratación por Santander se debió a las luchas de poder en el seno del banco, desde la entidad española se ha trasladado persistentemente la idea de que fueron las injustificadas pretensiones económicas del ex de UBS las que acabaron frustrando su fichaje. Con su nuevo salario en UniCredit sometido a la controversia, el banco de Boadilla podría ver reforzada su principal línea argumental, mientras sobre la figura de Orcel se estrecha la idea de ser un directivo especialmente codicioso, hasta límites extremos.

Pero el caso podría tener una derivada menos favorable para Santander si la polémica en torno al salario de Orcel en UniCredit acabara motivando un ajuste de este a la baja o, incluso, acabara haciendo descarrilar su fichaje (un extremo aparentemente improbable), dado que la frustración del directivo podría motivar un enconamiento de su postura y le podría alentar a proseguir su pleito hasta las últimas consecuencias.

Un Orcel frustrado por la polémica en UniCredit podría ser propenso a una actitud más agresiva

En el entorno financiero y judicial se entiende desde hace tiempo que la lucha que mantienen abierta Orcel y Santander no resulta beneficiosa a ninguna de las partes y solo se mantiene en pie por una cuestión de orgullos heridos, con el banquero italiano resentido por la forma en que fue rechazado por la entidad de Ana Botín y esta indignada por las grabaciones realizadas —y posteriormente aireadas— por el futuro CEO de UniCredit a directivos de la entidad española.

En ese contexto, la incorporación de Orcel a UniCredit ha sido interpretada de forma general como un movimiento que debería facilitar el pacto entre ambas partes. No en vano, ambos bancos deben entenderse en foros como el de la Federación Bancaria Europea, que preside Ana Botín, por lo que no sería deseable para ninguno verse envuelto en esta lucha. Si Orcel accediera a su nuevo cargo rodeado de otra polémica en torno a sus salarios, sería lógico que el directivo prefiera evitar verse envuelto pocas semanas después en un asunto polémico del calibre del juicio contra Santander, del que su reputación puede salir tocada adicionalmente.

Aunque, una vez llegados a este punto —un punto que muchas voces consideraban improbable hace unos pocos trimestres—, todas las opciones permanecen abiertas. Y lo que ocurra con la retribución de Orcel en UniCredit puede ayudar a orientar el caso, ya sea en un sentido o en el opuesto.

A Andrea Orcel no le va a resultar sencillo empezar su nueva etapa. A apenas dos semanas para que se celebre la junta que ha de ratificar su nombramiento como consejero delegado de UniCredit el banquero italiano se enfrenta a una creciente oposición interna hacia el salario que le ofrece la entidad.

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