Volver a la mina: la reconversión económica de España puede pasar por sus tierras
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EL RESURGIR DE LA MINERÍA

Volver a la mina: la reconversión económica de España puede pasar por sus tierras

Las grandes empresas del sector minero y los propios gobiernos nacionales y regionales dirigen su interés hacia minerales y metales que antes pasaban desapercibidos

Foto: Imagen: EC.
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La pequeña localidad salmantina de Retortillo, donde la multinacional australiana Berkeley aterrizó hace cinco años comprando unos terrenos para poner en marcha un proyecto de exploración para la obtención de uranio, se ha convertido en la punta de lanza de un proceso que podría servir de revulsivo y transformación para la economía española y que no es otro que la recuperación de un sector, el de la minería, que progresivamente se había ido abandonando tras el 'boom' de los años 60, 70 y 80.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y su aplicación en la lucha contra el cambio climático para lograr un mundo más sostenible ha hecho que las grandes empresas del sector minero y los propios gobiernos nacionales y regionales dirijan su interés hacia minerales y metales que antes pasaban desapercibidos y que hoy en día tienen un valor incalculable en la fabricación de baterías eléctricas, telefonía y dispositivos inteligentes, paneles solares y un largo etcétera de elementos que han llegado para quedarse. Estamos hablando de litio, wolframio, tántalo, cobre, zinc, coltán y las llamadas tierras raras entre otros, que están desplazando a los más tradicionales como es el carbón y el hierro.

Foto: Cátodos de cobre en la refinería de Huelva. (Atlantic Copper)

Esta semana, todas las miradas del sector han estado puestas en la Comisión para la Transición Ecológica del Congreso que debate la Ley de Cambio Climático y Transición Energética por una enmienda planteada por PSOE y Podemos por la que se prohibía con efecto retroactivo cualquier proyecto de exploración y explotación de uranio en territorio nacional que, aunque solo afectaría a dicho mineral, por extensión podría acabar afectando a los intereses que otras mineras tienen en el territorio nacional. No en vano tradicionalmente la minería no goza de buena prensa entre la población y prueba de ello fue el proyecto fallido de la explotación de Matamulas, en Ciudad Real, por su supuesto impacto medioambiental.

La nueva minería

No en vano en España "hay muy pocas minas y la percepción de minería menos agresiva la tienen en muy pocos sitios. Hay una oposición prácticamente inmediata cuando un proyecto minero va a salir adelante, casi de oficio", asegura a El Confidencial Roberto Martínez Orio, jefe del Área de Recursos Minerales del Instituto Geográfico y Minero de España (IGME) .

"Esto es porque aún tenemos en la memoria la cultura del desarrollismo del último periodo de expansión hasta los años ochenta en la que la víctima fue el medioambiente con una explotación sin tener en cuenta la restauración de los terrenos y la mala gestión de los residuos", explica el experto. Sin embargo, hoy en día existe un control minucioso para que se garantice la minería de transferencia restaurando a medida que se avanza más explotación por minería subterránea, legislación medioambiental europea muy garantista y restrictiva y, sobre todo, una política de avales que la empresa que inicia un proceso tiene que depositar en el banco para que en el caso de que haya un problema económico sean las administraciones las que acometan la restauración de los terrenos.

placeholder Oposición a la mina de Retortillo.
Oposición a la mina de Retortillo.

Y es que España se juega mucho en esta nueva revolución que ha llevado a la propia Comisión Europea el pasado mes de septiembre a presentar un plan de acción sobre materias primas fundamentales con el fin de evitar la dependencia de terceros y poder asegurar una transición económica ecológica. En esta misma línea, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha promovido la creación de una hoja de ruta de materias primas minerales autóctonas para la identificación y valoración del potencial de los recursos que hay en España y la viabilidad económica, ambiental y social de su explotación.

Así, por ejemplo, se calcula que solo en el yacimiento de San José de Valdeflórez, en Cáceres, habría unos 1,6 millones de toneladas de carbonato de litio, siendo el segundo por volumen de la Unión Europea. El litio es considerado el nuevo oro blanco y es clave para la fabricación de baterías para coches eléctricos. Es por ello que varias multinacionales han puesto el ojo ya en España, como la australiana Infinity Lithium, que cuenta con la propiedad del 75% de la mina tras presentarse al concurso público de la Junta de Extremadura –el otro 25% lo tiene Valoriza Minería, filial de Sacyr–. Según explica la propia compañía, calculan una obtención de 15.000 toneladas al año durante un periodo de 30 años que permitiría la fabricación de baterías para 10 millones de coches eléctricos y cubriría el 10% de las necesidades de este mineral de toda Europa.

Foto: Mina de litio en el desierto de Atacama.

En el caso del cobalto se han estimado recursos de unas 15.000 toneladas, que no es tan relevante como el anterior pero sería una producción interesante. En wolframio, unos recursos indentificados de más de 5.000.000 toneladas; y en las tierras raras –tan en el foco después de que China, el mayor productor del mundo, las haya puesto en la mesa de negociación en su guerra comercial con Estados Unidos por su importancia en la fabricación de móviles y ordenadores alrededor de 70.000 toneladas.

Aumentan los permisos

Es por ello que se está produciendo un importante aumento de peticiones de permisos de investigación de empresas que previamente han tenido que justificar la solvencia técnica y económica del proyecto que quieren acometer, según han confirmado desde el IGME. Mayoritariamente están concentradas en Andalucía, Extremadura y en la zona fronteriza de Castilla y León y Galicia; y, de lograrse el éxito de la investigación, se procedería al paso de concesiones de explotación.

Pero más allá del impacto económico y de cambio de modelo productivo que podría tener en el país, su incidencia social y demográfica también sería considerable. Así, en el caso de Retortillo, Berkeley Minera España ha recibido ya más de 25.000 solicitudes de empleo, donde lleva invertidos más de 94 millones de un total de 400 millones previstos. Hasta la fecha ha creado 60 puestos de trabajo asociados a la mina, aunque espera llegar al millar entre empleos directos e indirectos, según ha confirmado la propia compañía, que también ha puesto en marcha un centro de formación para que los ciudadanos de la zona puedan acceder a un empleo de calidad en el proyecto.

En estos momentos hay solo 11 minas operativas. Destacan El Valle, en Asturias; Las Cruces, en Sevilla, la mayor de Europa a cielo abierto y de donde extrae cobre el gigante canadiense First Quantum; Aguas Teñidas, en Huelva, explotada por el consorcio formado por la suiza-singapurense Trafigura y el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala para extraer plomo, cobre y zinc; Riotinto,en Huelva, explotada por Atalaya Mining (participada por Trafigura y la china Yanggu Xiangguang Copper); Barruecopardo y Los Santos, ambas en Salamanca para extraer wolframio, incluido en la lista de materiales estratégicos fundamentales para construir desde componentes de teléfonos móviles hasta grandes máquinas de perforación; Penouta, en Orense, reabierta por Strategic Minerals para la extracción de tántalo y cobalto, dos componentes fundamentales en la fabricación de gran parte de los aparatos electrónicos; La Comarca del Bages, en Barcelona; y Aguablanca en Badajoz, con importantes reservas de níquel.

La pequeña localidad salmantina de Retortillo, donde la multinacional australiana Berkeley aterrizó hace cinco años comprando unos terrenos para poner en marcha un proyecto de exploración para la obtención de uranio, se ha convertido en la punta de lanza de un proceso que podría servir de revulsivo y transformación para la economía española y que no es otro que la recuperación de un sector, el de la minería, que progresivamente se había ido abandonando tras el 'boom' de los años 60, 70 y 80.

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