El algodón se dispara a máximos de la década pero eso no encarecerá los Levi's todavía
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El algodón se dispara a máximos de la década pero eso no encarecerá los Levi's todavía

Pese a que la subida de los índices subraya una de las múltiples presiones inflacionistas del coronavirus, hay que tener en cuenta que muchas compañías tienen contratos ya negociados

Foto: Una bola de algodón. (Reuters)
Una bola de algodón. (Reuters)

El algodón se desata. Los futuros de este material textil acumulan una subida del 26% en menos de tres semanas, alcanzando con este auge máximos de 2011 al precio de 1,11 dólares. Una subida que ejemplifica el difícil entorno al que se enfrenta el sector ‘retail’ en un contexto de fuertes presiones en la cadena de suministro y los costes, si bien las cadenas suelen tener ya cerrados contratos a largo plazo para evitar el golpe de la volatilidad.

No es solo el algodón. Los futuros de materias primas de todo tipo, desde la madera hasta el maíz, están subiendo con una fuerza vertiginosa. Esta presión de los precios está arraigada en las disrupciones que se están dando a nivel global en la cadena de suministro, con problemas que van desde los cuellos de botella en las líneas de transporte hasta las presiones de los precios energéticos. Todo, en un contexto de recuperación de la demanda tras el parón del coronavirus.

“Lo que hemos estado viendo es que, mientras que la demanda se ha recuperado a niveles superiores a 2019, principalmente por el tirón de China, la oferta está lejos de alcanzar ese umbral”, explica Aneeka Gupta, analista especializada en los futuros de agricultura en la firma de ETF, Wisdom Tree. En un momento en que el consumo se está viendo ya disparado de por sí, el algodón también está registrando otros factores, como la subida de los precios del petróleo: aquellas fibras sintéticas derivadas del ‘oro negro’ también están subiendo en precio, por lo que el algodón gana atractivo como alternativa en costes.

El Departamento de Agricultura de EEUU predice un déficit de 4,6 millones de fardos de algodón para la temporada de entre 2021 y 2022, después de registrar un déficit de siete millones de fardos en la temporada del año pasado. Se espera que las reservas de las principales naciones exportadoras se queden en 39,3 millones de fardos para finales de 2021, una cifra que se compara con los 47 millones de fardos que se registraban hace dos años.

EEUU es, junto con China e India, de los países que más algodón exportan, por eso los índices de los futuros se basan en su territorio. De hecho, la guerra comercial del republicano Donald Trump desencadenó una tendencia bajista de las exportaciones del país asiático, ya que China tuvo que empezar a fabricar para EEUU con algodón estadounidense, aumentando la presión sobre las compras. Aunque de forma más atenuada, las tensiones comerciales persisten bajo el demócrata Joe Biden; sin embargo, Gupta cree que no se les puede atribuir el ‘rally’ de las últimas tres semanas en concreto.

Y es que a todo este contexto también hay que añadirle el golpe climático. En las últimas semanas, Texas y partes de Oklahoma y Arkansas han estado registrando fuertes lluvias que han rebajado la oferta del algodón. Un factor que, pese a parecer más pasajero que las presiones del coronavirus, ha estado impulsando con fuerza los precios en las últimas semanas, poniendo de relieve la sensibilidad del mercado a cualquier viento de cara en momentos de tensión.

De hecho, hay mucha expectación sobre el contexto climático de los próximos meses. Según explica Gupta, un estudio de los meteorólogos de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA, por sus siglas en inglés) y del Instituto Internacional de Investigación por el Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia concluye que hay una probabilidad de entre el 70% y 80% de que se produzca el fenómeno de La Niña en el invierno del hemisferio norte del invierno de 2021-2022. "Las disrupciones en el clima que resultan de este fenómeno podrían dar pie a una subida de precios en varias 'commodities' agrícolas", explica la experta. "En nueve de cada trece episodios de La Niña, el algodón registró alzas sostenidas durante seis meses posteriores".

¿Llegará a la ropa?

Si hace tres meses los futuros cotizaban en una posición de ‘contango’ (es decir, el precio del ‘spot’ es inferior al precio a futuro del mismo), ahora los futuros cotizan en una posición contraria, en ‘backwardation’. “Esto da una indicación muy clara sobre la percepción de los inversores: el mercado del algodón está muy ajustado”, explica Gupta.

El auge de los futuros no tiene por qué traducirse inmediatamente al precio de la ropa en tienda. “En materiales de fabricación, Inditex tiene contratos a largo plazo con precios ya fijados”, explica el analista de Renta 4 especializado en el sector Iván San Félix. En ese sentido, el financiero ve "más inmediato el impacto del factor energético, como el coste de la electricidad o el combustible del transporte".

Foto: EC.

Inditex no ha respondido a los comentarios de El Confidencial al respecto de este tema, pero, al otro lado del océano Atlántico, la marca de los vaqueros insignia Levi’s sí que ha entrado en la cuestión. Los directivos dijeron en la llamada con analistas de este miércoles que gran parte de los contratos de suministro de algodón ya habían sido renegociados de cara a la primera mitad de 2022 y que esperaban que el coste de los bienes vendidos suba en un 1% en el primer semestre de 2022 en comparación con los niveles de 2021. Respecto a los contratos a partir del ecuador de 2022, la empresa espera negociar unos precios del algodón que alcancen medio punto porcentual en comparación con 2021. El algodón supone una quinta parte de los costes de producción de los vaqueros de Levi’s, detallaron desde la empresa.

Con todo, la subida del algodón no es moco de pavo. Cuando esta materia prima se disparó en 2011, los márgenes brutos de Levi’s cayeron 2,2 puntos porcentuales, mientras que los de GAP bajaron 3,8 puntos porcentuales.

La inflación está siendo protagonista en esta temporada de resultados. Boohoo se llegó a desplomar un 20% tras anunciar sus cuentas la semana pasada, avisando de los elevados costes a corto plazo debido al reciente auge de la inflación en el transporte y la cadena de suministro, así como las subidas en los salarios dentro de los centros de distribución. Unas quejas que también emitió H&M, explicando que los costes de las ventas estaban volviéndose “cada vez menos positivos” de cara al cuarto trimestre. No han sido los únicos: mientras que Nike y Primark se han estado quejando de los retrasos en envíos desde Asia, Asos ha registrado cuellos de botella en sus sistemas por las demoras vinculadas al Brexit.

placeholder Perchas de ropa. (Reuters)
Perchas de ropa. (Reuters)

En España, Inditex defendió que la evolución de los costes había estado en línea con el rendimiento de la empresa. “Nosotros preferimos hablar de la esencia del negocio, de las tendencias a medio y largo plazo, que del impacto de un momento concreto”, zanjó el CEO, Pablo Isla, al ser preguntado al respecto por un analista. “Nada de esto es tan relevante como para que esté teniendo un impacto en nuestro rendimiento global”.

También es cierto que Inditex tiene un modelo particular en comparación con el resto del mercado. En los últimos años, ha estado reestructurando su red de producción y de integración logística para primar un modelo basado en la cercanía y, así, ganar en agilidad y eficiencia. Es algo que los analistas llevan tiempo valorando.

"Aunque sí que es verdad que los precios de la materia prima están subiendo, pensamos que el gran problema es la subida del coste del transporte, principalmente desde Asia y África", explica Beatriz Rodríguez, analista especializada en el sector del bróker GVC Gaesco. "En el caso de Inditex, creemos que el hecho de contar con una producción muy equilibrada le va a permitir seguir a la cabeza de esta vuelta a la normalidad a pesar del entorno macroeconómico. C.60% de la producción de Inditex está en proximidad (España, Portugal, Marruecos y Turquía) en comparación con sus competidores, que están en un 30%, por lo que el impacto en sus números será menor. Mango, por ejemplo, depende mucho de China, Vietnam y Myanmar, y está sufriendo las consecuencias. H&M, en los resultados de este último trimestre, también informó de que no habían podido satisfacer plenamente la demanda debido a las interrupciones y retrasos en el flujo de productos".

“Mientras que Inditex sí ha incorporado presiones de coste y envíos en sus estimaciones de márgenes para la segunda mitad del año, esto se ve amortizado por su precio medio de venta (unos 18 euros)”, explicaba Rebecca McClellan, analista con consejo de comprar del Santander, el pasado 27 de septiembre en un informe a clientes. La experta ponía en valor que dos tercios de la fabricación se hiciesen en proximidad, así como las relaciones establecidas con firmas del transporte aéreo y por tierra (como, por ejemplo, KLM y Qatar). “Es una diferenciación a largo plazo”.

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