La gran trampa para los inversores españoles: 30.000 M en deuda vulnerable a la inflación
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LA INFLACIÓN AMENAZA LA EXPOSICIÓN A DEUDA

La gran trampa para los inversores españoles: 30.000 M en deuda vulnerable a la inflación

El riesgo de inflación obliga a los gestores a cambios en las carteras de fondos y clientes de banca privada. Pero parten con una exposición relevante a la deuda a largo plazo

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La gestión de las carteras para clientes conservadores, perfil en el que históricamente se han concentrado los inversores españoles, se ha convertido en el gran desafío de la industria de servicios de inversión. Y el riesgo del retorno de la inflación añade más presión para estas inversiones. Gestores y asesores están moviendo las carteras.

Una vez que el covid va quedando atrás para los mercados, al menos en países desarrollados, la inflación es ahora la gran incógnita. El repunte de los precios es evidente y, de hecho, ya ha alcanzado el 2% interanual en mayo, por primera vez desde 2018. Si bien por detrás hay un efecto comparativo con el confinamiento de la primavera de 2020, con la economía paralizada y el regreso de la deflación.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters)

Los bancos centrales están ahora analizando su postura, después de haber tratado de ganar flexibilidad con el objetivo de inflación. Pero la corriente de los halcones (más restrictivos) gana fuerza y adeptos respecto a las palomas (más proclives a favorecer el crecimiento). El próximo jueves hay reunión del Banco Central Europeo (BCE), con la publicación de nuevas previsiones económicas. "Cuando el BCE vuelva a reunirse la semana que viene, las perspectivas económicas habrán mejorado aún más, la inflación seguirá aumentando y será difícil evitar una vez más cualquier conversación sobre la reducción gradual de los estímulos", avisan del servicio de estudios de ING.

Mientras los economistas analizan si la inflación es coyuntural o supone una presión estructural, los gestores buscan soluciones y los inversores se enfrentan a pérdidas. La amenaza es doble. Por una parte, porque disminuye la rentabilidad real (descontando la inflación). Un retorno del 1,5% anualizado —sin casi volatilidad— puede ser suficiente para un inversor conservador en ausencia de inflación, pero suponer pérdidas de poder adquisitivo si los precios crecen al 2%.

Por otro lado, la inflación provoca riesgo de incremento de tipos de interés, algo que ya se está viendo en los mercados secundarios. El bono español a 10 años ha pasado de entrar en territorio negativo por primera vez en diciembre a moverse ahora en el 0,45%. El 'bund' alemán ha pasado del -0,6% al -0,2% en el mismo periodo.

La banca española ha apostado por colocar de forma masiva productos de renta fija a corto plazo, para evitar el riesgo de pérdidas en el tramo más largo, ya que es el que sufre vía precio mayores pérdidas si suben los tipos. Y los fondos españoles de deuda a largo plazo tienen 27.000 millones bajo gestión, a lo que hay que sumar 5.900 millones en fondos de pensiones y la exposición de otros productos mixtos.

Así, los españoles tienen más de 30.000 millones de euros expuestos al riesgo de la inflación. Los bancos están basculando a los tramos cortos, y los fondos de renta fija lideraron la captación, pese a los riesgos que arroja la inflación, con un incremento patrimonial de más de 1.100 millones, principalmente "a los flujos de entrada positivos registrados en la categoría de renta fija a corto plazo", dice la patronal Inverco.

Más probabilidad de caída que de subida

"Ahora mismo, los bonos soberanos y corporativos de calidad tienen más probabilidad de caída que de subida", avisa Guillermo Santos, socio de iCapital, que apuesta por "evitar los citados bonos soberanos de países desarrollados y bonos privados con grado de inversión, sobre todo en Europa". Diego Fernández, director general de inversiones de A&G, también aboga por evitar "especialmente los gobiernos europeos y los tramos más largos de la curva en Europa".

Aun así, sostiene Elices, "pensamos que las expectativas de inflación habían ido demasiado lejos y su ajuste a la baja de las últimas semanas nos parece más razonable. Consideramos que la inflación es coyuntural y no estructural y se ha visto distorsionada al alza por el efecto base y cuellos de botella en la cadena de suministros".

En BBVA el escenario central es que "la inflación subirá temporalmente para luego moderarse, pero también es cierto que el escenario de riesgo más probable que manejamos es de un sobrecalentamiento de la economía global y mayores riesgos inflacionistas", comenta Jaime Martínez, director de 'asset allocation' de BBVA Asset Managemenet.

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El experto cree que "los bonos son un activo que no va a poder preservar el poder adquisitivo". También en esta gestora evitan los bonos soberanos de la zona euro, prefiriendo bonos emergentes. De hecho, "por primera vez hemos incorporado bonos de China en moneda local". En renta fija corporativa se muestran neutrales en 'high yield' tras haber sobreponderado estos bonos en el último año.

Jorge Salas, director de renta fija de Sabadell Urquijo Gestión, insiste en que "es evidente que los más afectados deberían ser los plazos más largos, que habría que disminuir en las carteras". La gestión de este riesgo pasa por "reducir la duración de las carteras a corto plazo, mantener activos en la cartera con mayor descorrelación respecto a subidas de tipos de interés, y sobre todo aumentando las posiciones en bonos ligados a inflación. Si siguen incrementándose las expectativas de inflación, sobre todo en EEUU, es nuestro activo favorito".

Foto: Una trabajadora realiza tareas de limpieza en una plaza de Girona. (EFE)

Sobre el riesgo de pérdidas y la volatilidad, Rafael Valera, gestor de renta fija y consejero delegado de Buy&Hold, recuerda que "en bonos de gobierno ya estamos viendo movimiento, aunque muy atenuado por los bancos centrales". De hecho, señala que sus fondos están "vendidos de bonos de Gobierno". "Evitamos esta deuda, tanto de países 'core' como periféricos. Invertimos en bonos corporativos que paguen rentabilidades suficientes para mitigar inflaciones en el área del 2% y en empresas que estén enfocadas a mejorar su solvencia", añade.

Ignacio Fuertes, director de inversiones de Rentamarkets, cree que "parece lógico esperar que cualquier corrección severa en tipos, y las consecuencias que puede tener sobre otros activos financieros (sector tecnológico en especial), llevará a actuar a los bancos centrales por las elevadas necesidades de financiación de los estados". Aun así, "evitamos duraciones largas, así como calidad crediticia y subordinaciones bajas, especialmente en Europa, donde el mercado aún no ha descontado en exceso el posible fin de políticas ultra expansivas. Es por ello que favorecemos cortos plazos y calidades crediticias altas, en especial activos colateralizados y emisiones con estructuras de cupón flotante", comenta Fuertes.

La gestión de las carteras para clientes conservadores, perfil en el que históricamente se han concentrado los inversores españoles, se ha convertido en el gran desafío de la industria de servicios de inversión. Y el riesgo del retorno de la inflación añade más presión para estas inversiones. Gestores y asesores están moviendo las carteras.

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