planes a tres años vista

Wall Street castiga la hoja de ruta de Musk: "Los inversores lo quieren mañana"

El día grande de Tesla se convirtió en una jornada para olvidar. La compañía se desplomó en bolsa, su sistema sufrió caídas a nivel mundial y llegaron malas noticias desde Alemania

Foto: El CEO de Tesla, Elon Musk, en Alemania. (Reuters)
El CEO de Tesla, Elon Musk, en Alemania. (Reuters)

El esperado Battery Day de Tesla se le ha acabado atragantando a Elon Musk. Tenía que ser un día grande para la compañía, pero Wall Street no ha terminado de creerse la hoja de ruta que el CEO del mayor fabricante de automóviles por capitalización dibujó para los tres próximos años.

El ejecutivo sudafricano explicó que en ese periodo de tiempo, que al mercado se le antoja excesivamente largo, podrán fabricar sus propias baterías, serán capaces de producir 20 millones de vehículos anuales y, además, tendrán un modelo de 25.000 dólares que será "igual o mejor que los actuales de combustión". A eso hay que sumarle un buen puñado de innovaciones en el campo de los propulsores eléctricos que de materializarse terminarían por entregar a Tesla el dominio en el sector.

Pese a ese aluvión de noticias, las acciones de la firma se hundían más de un 9% en las primeras horas de la sesión bursátil, dejando el precio de los títulos por debajo de los 388 dólares y ya con la barrera de los 500 dólares cada vez más lejana. En lo que llevamos de mes Tesla ha perdido casi un 23% de su valor.

Los analistas achacan estos descensos a la falta de innovaciones reales. Para Ben Kallo, de Baird, el evento tuvo "ausencia de catalizadores. Somos cautos sobre la demanda en un escenario de recesión como el actual". En la misma línea se mostró Patrick Hummel, que explicó en una nota a los clientes de UBS que "dadas las altas expectativas ante el evento, creemos que el mercado ha respondido de forma negativa a los relativamente largos tiempos marcados para las innovaciones".

No son los únicos que piensan de esta manera. Gene Munster, de Loup Ventures, cree que "el desafío con Tesla es que todo lo que estamos hablando es a tres años vista. Los inversores lo quieren mañana".

Los accionistas de Tesla, durante la junta. (Tesla)
Los accionistas de Tesla, durante la junta. (Tesla)

Cumplir con los desafíos que se ha puesto Musk no va a ser una tarea fácil. Tesla todavía depende de proveedores externos para las baterías, con diferencia el componente más caro de un coche eléctrico y por tanto el más importante a la hora de recortar costes y cambiar eso en un plazo de tres años va a requerir fuertes inversiones y esfuerzos. La firma ya explicó que venderá acciones por valor de 5.000 millones de dólares hace unas semanas, un capital con el que pretendía financiar innovaciones que bien podrían ser estas.

Por si fuera poco, la promesa de hacer 20 millones de unidades también parece algo aventurada, si bien Musk fue algo más críptico con los tiempos para alcanzar esa barrera. Por ofrecer cierta perspectiva, en el año 2019 Volkwagen fue la firma que más vehículos consiguió producir alcanzando los 11 millones de unidades.

El CEO de Tesla sí que se llevó buenas noticias de la junta anual de accionistas, que se celebró unas horas antes de todas las presentaciones. Con todos los presentes sentados en coches de la firma en el parking, para cumplir con todas las medidas de distanciamiento social, Musk fue reelegido para el cargo.

Problemas en Alemania... y en internet

La negativa reacción del mercado no fue el único lastre para las acciones de Tesla. Este miércoles comenzó en Brandenburgo, uno de los estados federados de Alemania, la vista pública de la que tendrá que salir la autorización definitiva para que la compañía pueda arrancar la producción en su factoría europea.

Los ciudadanos de la región han presentado más de 400 reclamaciones contra dicha planta, con quejas que van desde el aumento de tráfico a la contaminación acústica pasando por la tala de árboles o el uso masivo de agua. En total se espera que hablen 114 personas, por lo que todo el proceso se alargará previsiblemente hasta el viernes.

Tesla ha comenzado ya la obra en previsión de que tendrá todas las autorizaciones, algo que ocurriría en diciembre, y tendría que desmantelarlo todo en caso de que las reclamaciones de los habitantes de la zona derribaran las ambiciones de Musk, que visitó hace unas semanas el país europeo. En juego están hasta 12.000 puestos de trabajo.

Para cerrar un miércoles para olvidar, Tesla sufrió durante buen parte del día una caída de su red interna. Los dueños de coches no podían conectarse a los vehículos con su aplicación y los empleados no consiguieron hacer pedidos ni entregas. Durante horas, Tesla estuvo virtualmente caída.

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