PERMITE MÁS INFLACIÓN

Entre decepcionar y sorprender: la Fed estrena estrategia con el mercado dividido

Los analistas consultados reconocen que el mercado pueda tener expectativas de que el banco central tome medidas contundentes aunque, por su parte, no las ven probables

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La Reserva Federal estrena su nuevo 'juguete' de política monetaria. Se trata del nuevo objetivo de política monetaria anunciado el pasado mes de agosto en la cumbre de Jackson Hole, un giro estratégico que el mercado llevaba tiempo avistando. Ahora que ya está aquí, las expectativas de cara al debut de la Fed son mixtas: por un lado, los analistas reconocen que el mercado pueda tener expectativas de que el banco central tome medidas contundentes aunque, por su parte, varios de los bancos de inversión consultados no lo vean probable.

Así lo debaten las casas de análisis de cara a la resolución que dará el presidente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), Jerome Powell, este miércoles por la reunión celebrada entre hoy y mañana. Los analistas seguirán de cerca posibles cambios (o alusiones a cambios) en los vencimientos del programa de compras, las orientaciones a futuro de los tipos de interés y las previsiones económicas.

“Por primera vez, el FOMC publicará proyecciones económicas que se extenderán más allá de 2023”, subrayan los analistas de HSBC. “Aunque más representantes puedan proyectar subidas en 2023 o en 2022, diríamos que en general la proyección media sobre los tipos se mantendrá estable en un 0,125% en ambos años”.

Las firmas también prestarán atención a unas previsiones económicas que consideran que buscarán recoger los sólidos datos de los últimos meses pero que también reflejarán la incertidumbre económica y política que le depara a la nación estadounidense. Por ejemplo, apuntan a que Powell comente la necesidad de apoyo fiscal, sobre todo mientras se desvanece la posibilidad de un acuerdo en el Senado antes de las elecciones.

Es en el caso del programa de compras donde hay más polémica, ya que el mercado lleva tiempo especulando con un giro desde las emisiones a corto plazo a los vencimientos a largo. “Mantener el ‘status quo’ de la política en este contexto sería como tirar la toalla, lastraría la credibilidad del nuevo marco nada más empezar”, zanjan por su parte los analistas de Jefferies. “Si la Fed quiere ser tomada enserio, debe hacer más”. Desde la firma prevén, entre otras medidas, que la Fed cambie las compras de activos desde los vencimientos a corto plazo (0 a 4 años) hasta los vencimientos a largo (5 a 30 años), duplicando el tamaño de su balance de equivalentes a diez años (la cantidad de bonos a diez años que tiene que tener la Fed para poder eliminar el mismo riesgo de tipos del mercado que su balance).

No obstante, UBS tiene sus reservas. “Según nuestras conversaciones con los clientes, la falta de acciones concretas y específicas de la Fed para cumplir con la revisión de los objetivos de su política podrían ser vistos como una decepción del banco central”, aseguran los analistas de UBS. “Dicho esto, la orientación a futuro que anticipamos probablemente no suponga gran reacción en los tipos [de renta fija] a corto plazo, ya que los mercados parecen haber una subida de tipos antes de 2025, así que el compromiso de ‘sobreapuntar’ a la inflación probablemente tenga poca información adicional”.

Desde UBS insisten en la complejidad de esta medida por el aumento del gasto. “Si la Fed cambia estas compras de acciones hacia emisiones con mayor vencimiento pero recorta el gasto en dólares, el mercado podría preocuparse por una reducción de la política expansiva”, matizan desde UBS. “Y también porque la Fed ha dicho que le preocupa una expansión demasiado amplia de su balance, una incrementación sustancial del programa de expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) parece poco probable”.

No está claro que el mercado se crea la nueva estrategia de inflación de la Fed

No en vano, en las actas de la reunión de junio “algunos participantes se cuestionaron la conveniencia de un programa de compras a gran escala después de las compras actuales, subrayando que podría llevar a una expansión considerable del balance de la Fed y tener implicaciones adversas para la estabilidad financiera”.

Así lo ve también Bank of America que simplemente cree que la Fed se valdrá de “ajustes modestos en el lenguaje usado para describir estas compras” para reflejar que el foco del programa ha cambiado desde una flexibilización de las condiciones financieras a una recuperación económica más rápida” – aunque no descartan que las expectativas del mercado puedan ser, como también reconocen desde UBS, de cambios sólidos y que, por tanto, este se lleve una decepción. Los analistas de la firma también estarán atentos a las dotes de comunicación al explicar lo que quiere decir con que la inflación pueda superar “moderadamente” el 2% durante “algo de tiempo” o sobre la posibilidad de sacar a relucir nuevas herramientas de política monetaria tras este cambio de estrategia.

“No está claro que el mercado se crea la nueva estrategia de inflación de la Fed”, axplican desde JP Morgan, alegando que algunas medidas de expectativas de inflación extraídas del mercado están por debajo de los objetivos de la Fed y no se han movido mucho desde el giro táctico. “En el último mes, los representantes de la Fed han mostrado poca urgencia de revisar su orientación a futuro […] y aún menos urgencia en revisar ”, defienden los expertos que, al igual que Bank of America, apenas ven cambios en como la Fed describe la utilidad del programa de compras.

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