CORONAVIRUS

Lagarde polariza al mercado: así ven los analistas el hundimiento de las bolsas

Lagarde ha decidido inyectar liquidez en la economía real pero también ha tirado la pelota al tejado de los gobiernos, poniendo en el foco sobre las políticas fiscales. Las bolsas se han desplomado

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)

Tras semanas de desplomes, este jueves ha llegado el batacazo definitivo para las bolsas. Un día en el que, con China recuperando el ritmo y Europa ampliando la curva de afectados por coronavirus (y anunciando las consiguientes medidas económicas), el Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado un programa de LTRO para inyectar liquidez a la economía real pero apenas ha aumentado su programa de compra de activos en 15.000 millones de euros al mes. Rompiendo con el legado del “whatever it takes” de Mario Draghi, Christine Lagarde ha decidido tirar la pelota al tejado de las políticas fiscales del gobierno.

Las bolsas europeas han sufrido una sesión histórica: el MIB se ha desplomado un 16,90%, el Ibex 35 un 14,06%, el CAC 40 un 12,28%, el Dax un 12,24%... Wall Street ha abierto con desplomes que superaban el umbral del 7% a partir del cual la cotización se suspende, pero han conseguido contener sus caídas ligeramente después de que la Reserva Federal anunciase una inyección de 1,5 millones de dólares de liquidez en ‘repos’ en el mercado estadounidense. El bono alemán, sin embargo, aguantó con subidas de precio más moderadas que las sufridas al principio de la semana y se sitúa en un -0,74%. Sin embargo, en Wall Street, los bonos vuelven a reducir el diferencial. Hay mayor demanda del bono a tres meses (0,33%), que del 'treasury' a 10 años (0,88%).

Tras años del BCE pidiendo apoyo fiscal por parte de los gobiernos a la autoridad monetaria, Lagarde ha aprovechado la actual crisis del coronavirus para dar un puño sobre la mesa. No solo no ha bajado tipos y ha aumentado el programa de compra de activos por debajo de lo esperado, si no que también ha lanzado un mensaje político en medio del tumulto. “Nadie debería esperar que un banco central se ponga en primera línea en esta batalla”, alegó en la rueda de prensa. “Los gobiernos y todas las instituciones de política monetaria deben actuar a tiempo y con medidas específicas para abordar este desafío de salud pública a fin de contener el coronavirus y mitigar el impacto económico”, ha asegurado, después de que el jueves afirmase que la Eurozona arriesgaba sufrir una crisis como la de 2008.

Su decisión ha dividido al mercado. A priori, es una decisión más acertada que la de bajar los tipos de interés, como esperaba el mercado, pero los desplomes de la renta variable (y en especial la banca) abre la incógnita del descontento en el mercado. Con Wall Street fallando en su intento de recuperación tras el anuncio de la Fed, los ojos de los inversores siguen puestos sobre el banco central estadounidense.

Frank Dixmier, director global de renta fija de la gestora Allianz Global Investors

"La presidenta del BCE ha sido clara en su mensaje: el BCE no está en primera línea de esta crisis, la cual es, según sus analistas, primero un 'shock' en la oferta de la cadena de suministro y luedo un 'shock' en la demanda, acompañado por inestabilidad financiera. Según Lagarde, la respuesta debe venir, por tanto, primero y sobre todo desde el punto de vista fiscal. Los mercados se han visto decepcionados y han caído según Lagarde ha comparecido ante los medios: los diferenciales se han ampliado, particularmente el bono a 10 años italiano en 25 puntos básicos.

Este mensaje, que es difícil de digerir para los mercados, está, sin embargo, en línea con nuestro análisis de la situación. Las medidas anunciadas nos parecen muy creíbles, ya que están orientadas a apoyar a las economías a través de varios mecanismos: proporcionando liquidez a través de TLTRO y un aumento temporal de 120.000 millones de euros en compras de activos destinados al sector privado. El apoyo al mercado crediticio de grado de inversión debería ser sólido: la compra de títulos de crédito, el CSPP, actualmente es de 3 a 4 mil millones de euros por mes. Si el nuevo 'pack' completo se asigna al sector privado, tres veces esa cantidad será suficiente para respaldar a las empresas. Esto debería cubrir casi todo el mercado de emisión de grado de inversión, de alrededor de 16 mil millones de euros por mes. Además, las compañías más pequeñas también recibirán apoyo a través de TLTRO, con términos más favorables y fuertes incentivos para que los bancos presten.

Pese a la torpeza a la hora de comunicar de Christine Lagarde, en particular cuando ha mencionado que el BCE no está aquí para lidiar con los diferenciales, es importante decir que las medidas anunciadas son convincentes".

Alex Fusté, director del banco privado AndBank España

“El mercado esperaba más del BCE. Lo que Lagarde ha dado a entender es que su prioridad ahora mismo es la economía real y no los mercados financieros. Creo que el mercado se esperaba que la Fed aumentase el programa de compra de activos en al menos 60.000 millones de euros al mes. Lagarde no ha dado así respuesta al flujo de ventas del mercado, aunque sí que sea positivo que esté canalizando el préstamo a través de la banca de forma efectiva con el LTRO y la flexibilización a los requerimientos de las entidades financieras.

Lo que aquí falta es una acción concertada a nivel mundial. Vemos a una Fed que habla poco y un BCE que habla pero no en la dirección que quiere el mercado. Creo que la Fed va a bajar tipos hasta un 0% este año, pero le falta tranquilizar al mercado de crédito corporativo ampliando el crédito corporativo. La decisión del BCE de hoy no despeja el riesgo de un 'credit crunch' en la deuda corporativa”.

Ignacio Perea, director en la sociedad de valores Tressis

“Quizás es que las bolsas esperaban algo mucho más espectacular e inmediato con una bajada de tipos, y probablemente estemos viendo el mazazo de EEUU al cerrar las fronteras. Pero por la parte del BCE, se me hace una decepción extraña, ya que tiene sentido lo que ha hecho.

Bajar los tipos de interés no hubiese tenido sentido, creo que las medidas que ha elegido en su lugar están mucho más dirigidas a la economía real: mantener la liquidez, mantener el nivel de crédito a pymes con unos tipos en unos niveles más bajos, una inyección de dinero de aquí a final de año… Todo con flexibilizando los requisitos a la banca.

Creo que el BCE ha actuado bien en evitar una crisis de confianza en el mercado de crédito. ¿Si me ha parecido que las acciones están coordinadas? Quizás entre los gobiernos europeos y el BCE sí que entablen decisiones conjuntas de puertas para adentro, pero desde fuera no da esa sensación. Si los gobiernos hubiesen anunciado medidas conjuntas media hora antes o después del BCE, a lo mejor sí que hubiese dado esa sensación. En EEUU tenemos que ver a ver qué pasa, pero ellos están en mejor que forma que Europa, tienen un crecimiento más elevado y un paro más bajo. Tienen más flexibilidad a la hora de recibir ese golpe”.

Wolfgang Bauer, gestor del equipo de renta fija de la gestora M&G Investments

“El BCE no ha recurrido a su artillería pesada. La flagrante ausencia de un recorte de tipos de interés —al contrario de los casos de la Fed y el Banco de Inglaterra— supone un crudo recordatorio de que, dado que el tipo de los depósitos ya se sitúa en -0,5%, el BCE tiene un margen de maniobra significativamente inferior al de sus homólogos. Las medidas adicionales —principalmente, unas condiciones más favorables en la nueva ronda de las operaciones de refinanciación a plazo más largo (LTRO) y un programa de compras de activos adicional por valor de 120.000 millones de euros hasta finales de año— no han logrado calmar a los mercados.

De hecho, la aversión al riesgo de los mercados se ha intensificado considerablemente después del anuncio del BCE, y el índice iTraxx Crossover —un parámetro del riesgo de los títulos europeos de alto rendimiento— ha aumentado cerca de 120 puntos básicos hasta niveles que no se veían desde 2012. En vista de que la política monetaria del BCE parece estar llegando a sus últimos compases, Christine Lagarde destacó la importancia de articular una respuesta presupuestaria contundente y coordinada para atajar las repercusiones de la enfermedad del COVID-19 en la economía europea”.

Anna Stupnytska, Responsible Global de Macro en la gestora Fidelity International

El BCE ha dado a conocer un paquete de estímulos muy teledirigidos en su reunión de hoy, en un intento por combatir las consecuencias del coronavirus, que continúa extendiéndose rápidamente por todo el mundo. Las medidas del BCE parecen ser más agresivas de lo que se esperaba y, posiblemente, más radicales que las vistas hasta ahora por parte de sus contrapartes en Estados Unidos y el Reino Unido.

En un movimiento muy inteligente, el BCE ha decidido no reducir los tipos de interés, lo que indica un cambio en su manera de reaccionar, así como flexibilidad en la manera de enfocar sus políticas ante un choque inesperado. Ha optado por centrarse en las áreas más específicas donde se necesitará ayuda. La combinación de un impulso al programa de QE centrado en los activos privados, junto con unos términos muy atractivos del TLTRO —mediante los cuales a los bancos se les pagará efectivamente para pedir prestado al BCE y prestar al sector privado—, es sin duda un paso en la dirección correcta.

Sin embargo, dada la incertidumbre extremadamente alta sobre la propagación del virus y su impacto en la economía, queda por ver si estas medidas políticas serán suficientes para conducir a la zona euro a través de este entorno en los próximos meses. Una recesión en toda la zona euro es un resultado muy probable, pero que sea solo de naturaleza 'técnica' dependerá no solo de la trayectoria del virus y el respaldo de la política monetaria, sino también de la política fiscal.

En este sentido, todavía tenemos que ver un impulso más agresivo hacia la flexibilización fiscal por parte de todos los estados miembros. Si ahora no es el momento de romper las reglas fiscales y abrir los grifos, ¿cuándo lo será? Después de todo, el futuro de la zona euro puede, una vez más, estar en juego.

Didier Saint-Georges, miembro del Comité Estratégico de Inversión de la gestora Carmignac

“La buena noticia es que Christine Lagarde fue muy sincera. La mala, las medidas implementadas. La predefinición del importe del programa de relajación cuantitativa, a pesar de su «flexibilidad», bien puede interpretarse como una firme reticencia a adoptar medidas más contundentes, lo que, por supuesto, quedó confirmado con el indicio de que los límites no volverán a modificarse a corto plazo. La ausencia de recortes fácilmente puede interpretarse como la opinión de que los tipos han alcanzado su límite inferior, a pesar de las afirmaciones en sentido contrario.

Y, por supuesto, la tan manida declaración de que lo realmente necesario es «una respuesta de política presupuestaria ambiciosa, coordinada e inmediata» constituye un doble reconocimiento de que la política monetaria ha alcanzado sus límites y que, a día de hoy, la adopción de un enfoque coordinado en los planos monetario y presupuestario no está sobre la mesa”.

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