HAY FONDOS CON RENTABILIDADES DE MÁS DEL 20%

Los inversores agoreros cantan victoria con el Covid-19: "Esto es peor que en 2008"

Tres fondos españoles y dos decenas de vehículos internacionales obtienen rentabilidades de más del 20% este año, gracias a sus apuestas contra el mercado

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Apostar contra el mercado no es fácil, especialmente cuando las bolsas o el crédito baten récords y los gestores se quedan atrás. Varios de ellos —muchos siguen en pérdidas por apostar por sectores que siguen bajistas, como materias primas— reinan este año con la crisis de mercados desatada por la propagación del Covid-19.

La lista la componen vehículos de PineBridge, Credit Suisse, Neuberger, Alma Capital Rivoli Fund o Nordea. Varios de ellos invierten en renta variable asiática —el Shanghai Index sube un 9% desde el 3 de febrero—, pero también los hay multiestrategia que combinan posiciones cortas y largas o fondos que invierten en bonos del Tesoro estadounidense.

Entre ellos hay tres fondos españoles, que obtienen rentabilidades superiores al 20%, así como dos decenas de productos extranjeros. El más destacado entre los vehículos locales, según datos de Morningstar, es el ATL Capital Quant 25, que suma en el ejercicio presente un 28%.

El vehículo, gestionado por Juan Antonio Sanz, cuenta con un patrimonio de tres millones y está catalogado por Morningstar como alternativo multiestrategia. En 2018 fue de los pocos vehículos que acabó positivo tras un fuerte alza en el tramo final del año, pero en 2019 su valor liquidativo cayó un 45%, para volver a subir en 2020. Es decir, hace lo contrario que el mercado, lo que hasta ahora no ha sido una gran noticia para sus partícipes. La rentabilidad anualizada entre 2016 y 2019 del -0,34%.

El fondo, según explica ATL, emplea metodologías cuantitativas, basadas en reconocer patrones a los que se asignan probabilidades. En el informe del cuarto trimestre, último disponible, “la actuación previsible del fondo será mantener un nivel de inversión algo más bajo que del actual semestre aguantando las posiciones cortas, aunque puntualmente podríamos reducir la exposición tanto con compras de cartera, como con el uso de opciones o futuros para coberturas puntuales para tratar de preservar las ganancias y bajar los niveles de volatilidad controlados”.

Otro fondo que vuelve a destacar es el Bankinter Eurostoxx Inverso con un 23%, cuyo objetivo de rentabilidad es la inversa al índice europeo. Por ello, lo hizo bien en 2018, mal en 2019 y vuelve a destacar positivamente este año. La rentabilidad anualizada entre 2016 y 2019 fue de -10,7%.

El tercero es el Quadriga Investors igneo Fund, gestionado por Diego Parrilla y Alfonso Torres. Lanzado en 2018, el vehículo de Quadriga AM obtuvo un retorno del 0,9% en 2019 en un ejercicio de rentabilidades positivas generalizadas, con un 7% en promedio para el universo de fondos españoles. Mientras que este ejercicio suma un 22%, según datos de Morningstar.

El vehículo invierte principalmente en oro en torno al 50% de la cartera, entre un 25% y un 30% en bonos del Tesoro estadounidense —principalmente títulos a 10 años—, y el resto en seguros financieros, que son opciones ‘put’ contra caídas de activos de riesgo o frente a subidas de activos refugio. “La cartera puede rotar con otras materias primas como la plata, con la duración de los bonos o con las opciones, pero no hay apalancamiento”, explica Parrilla.

La estrategia gestiona en torno a 250 millones de euros de inversores institucionales a través de un patrimonio de 80 millones en el fondo, según Morningstar, y mandatos. El fondo se basa en la teoría de activos antiburbuja que defienden los gestores. “Las burbujas se producen con activos artificialmente caros por creencias falsas, que distorsionan la realidad, pero también hay activos artificialmente baratos que son antiburbuja. Es como un ‘value’ extremo”, arguye el gestor.

El fondo trata de perder lo menos posible en situaciones de mercados. “Desgraciadamente esto es comparable o peor a 2008”, asegura Parrilla, que cree que las burbujas existen actualmente por la “falsa creencia de que los bancos centrales y los gobiernos son infalibles, con una situación de complacencia en los mercados y represión financiera”, lo que supone un contexto, argumenta, en el que basta cualquier efecto catalizador para que dispare la volatilidad, provoque venta desordenada de posiciones y crisis de liquidez.

Hay, al menos, tres preguntas para este tipo de estrategias agoreras, basadas en un pesimismo estructural. ¿Merece la pena perderse las subidas de mercado como en 2019 para ganar dinero cuando hay pérdidas? “El concepto de invertir está asociado a ganar dinero, pero para ello hay que evitar perderlo”, responde Parrilla.

¿Se habría producido esta crisis de mercados sin el coronavirus, que es una cuestión ajena a los fundamentales económicos, o el desacuerdo entre productores de petróleo? “El coronavirus es el catalizador, pero si no hubiera sido el virus habría sido cualquier otra cosa porque las burbujas están ahí”, asegura el gestor de Quadriga.

Aceptando el argumento de burbujas, ¿si no las hubiera la reacción del mercado ante el coronavirus habría sido diferente? “La reacción habría sido más moderada”, opina. Parrilla cree que la peor noticia a esta situación sería la devaluación del yuan chino, y ve dos escenarios posibles a largo plazo: que caigan los activos en burbuja o que los bancos centrales lo impidan y generen un problema de inflación o de estanflación.

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