Euríbor, créditos, gasolina... Así le afectará el caos bursátil provocado por el Covid-19
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EFECTOS SECUNDARIOS DEL PÁNICO DEL MERCADO

Euríbor, créditos, gasolina... Así le afectará el caos bursátil provocado por el Covid-19

El parón económico por el coronavirus y el petróleo provocan una ola de ventas en bolsa que presiona a las empresas, lo que amenaza con un círculo vicioso en la economía

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Los mercados ya han asumido que el nuevo coronavirus Covid-19 es el cisne negro que desbarata el ciclo de crecimiento. La duda es si de forma temporal o estructural. Las bolsas sufrieron este lunes una caída histórica con la propagación del virus y el desplome del petróleo. Factores que amenazan con un círculo vicioso a la economía.

La propagación del Covid-19 golpea por sí sola la economía. El efecto más importante es el humano, con cerca de 1.100 positivos en España y 29 fallecidos. Pero también hay un impacto económico relevante por cancelación de congresos y eventos, viajes o parálisis de inversiones por incertidumbre. La reacción del mercado amenaza con disparar aún más estos efectos.

Foto: Broker de Wall Street

El Ibex 35 acumula un desplome del 20% en los escasos 70 días transcurridos en 2020, y roza los mínimos poscrisis marcados el 24 de junio de 2016, tras conocerse el resultado del referéndum sobre el Brexit. Esta caída erosiona los generosos bonus de los ejecutivos de las empresas o la fortuna de los más ricos del planeta. Pero también el patrimonio de las familias. En España, por ejemplo, los hogares contaban con 115.000 millones de euros invertidos en acciones cotizadas en septiembre, según los últimos datos del Banco de España. Además, contaban con 319.000 millones en fondos y 391.000 millones en seguros de vida o fondos de pensiones. Estas cifras se han reducido drásticamente.

Las caídas abruptas golpean a las familias por su exposición y por la incertidumbre que se genera en la economía. Los mercados son, para las empresas, una fuente de financiación y un examen continuo de su desempeño. Cuando las cosas van mal, es difícil que acometan inversiones que, al fin y al cabo, sirven para generar crecimiento y empleo.

Otro castigo para el bolsillo llega con la represión financiera, que consiste en que los activos de menos riesgo pierden poder adquisitivo porque la rentabilidad es inferior a la inflación. Los bancos centrales buscaron este fenómeno para incentivar el dinamismo económico mediante inversiones de más riesgo, y por ello Mario Draghi se ganó críticas en el centro y norte de Europa. El exministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble llegó a acusarle de expoliar a los ahorradores.

Inflación, tipos nominales y tipos reales en Estados Unidos. (Fuente: DWS)
Inflación, tipos nominales y tipos reales en Estados Unidos. (Fuente: DWS)

Esta vez, sin embargo, el desplome de los tipos de interés nominales en el mercado no viene motivado por las autoridades monetarias, sino por el miedo a otra crisis y la compra de bonos alemanes, suizos o estadounidenses por ser considerados emisores seguros. La derivada directa es que se agrava la represión financiera, además de aumentar las primas de riesgo de emisores como el Tesoro español.

Los tipos bajos y el euríbor en negativo penalizan de forma extrema la banca. Credit Suisse calcula que 100 puntos básicos merman el beneficio en un 4% de media en el sector financiero europeo, siendo los bancos de Alemania y de España los más expuestos. Esta situación, además, incrementa el coste del capital (rentabilidad exigida por los inversores) al elevar la aversión al riesgo, como se ha visto este lunes con un retroceso del 12% en el Ibex 35 Bancos. La consecuencia de ello es que amenaza la sostenibilidad futura de la banca y dificulta la concesión del crédito, ya que perjudica la capacidad de obtener recursos.

Foto: Un trader en la bolsa de Nueva York. (Reuters)

Otros efectos secundarios pueden ser positivos en primera instancia para los ciudadanos. El nuevo desplome de los tipos de interés recorta las expectativas sobre el euríbor, al que se referencia la mayoría de hipotecas de tipo variable. Es decir, profundizará en territorio abaratando las hipotecas. El interbancario ha pasado en 2020 desde el -0,25% hasta el -0,35% que promedia en marzo. Para una hipoteca de 300.000 euros a 30 años con un diferencial del 1%, supone un ahorro de 15 euros mensuales.

Lo mismo ocurre con el precio de la gasolina y otros combustibles con el hundimiento del petróleo hasta entornos de los 30 dólares. No obstante, hay un decalaje en el efecto en función de las reservas de cada distribuidor. El impacto, además, se ve limitado por impuestos y gastos de producción o distribución. Por ejemplo, los futuros del Brent cayeron un 40% en 2014, mientras que la gasolina sin plomo 95, por ejemplo, se abarató un 13% de media en España, hasta los 1,202 euros por litro, según cifras del Ministerio para la Transición Ecológica. En el último año, hasta el viernes pasado, se había encarecido un 6,4%, hasta los 1,327 euros por litro.

Surtidor de gasolina, en una estación de servicio. (EFE)
Surtidor de gasolina, en una estación de servicio. (EFE)

La guerra entre los productores podría evitar una caída de la demanda que preveía para este año la Agencia Internacional de la Energía y frenar la transición verde que impulsan gobiernos, consumidores e inversores institucionales. Pese a que el abaratamiento del crudo reduce los costes para los consumidores y muchas empresas —como las aerolíneas, grandes perjudicadas por el coronavirus—, cuando la caída del precio es abrupto es una mala noticia para el mercado. Así ocurrió en 2014 y en la segunda mitad de 2015, cuando también hubo tensión entre los grandes productores de petróleo tras el auge del ‘fracking’ en Estados Unidos.

La razón es que cunde el nerviosismo y que el efecto neto global en el crecimiento es negativo por el daño a muchas economías importantes. A la norteamericana le restaría tres décimas del PIB, según cálculos de Oxford Economics, ya que la disminución de inversiones sería mayor que el ahorro de 100.000 millones que estima en el gasto de los estadounidenses en combustible.

En cualquier caso, en periodo de incertidumbre, el ahorro de las familias en hipotecas o gasto en gasolina es difícil que se traduzca en consumo. “La severa agitación del mercado financiero y la elevada incertidumbre provocada por Covid-19 probablemente llevarán a los consumidores a ahorrar la mayor parte de su ganancia”, arguyen en Oxford Economics. Dicho de otro modo, el pánico en los mercados aliviará las cuentas financieras de muchas familias, pero supone un problema para las perspectivas económicas.

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