en auge la inversión alternativa

¿Por qué la bolsa ha perdido atractivo? Las claves del éxito del 'Private Equity'

Vanguard ha sido la última en subirse al carro de la inversión alternativa ante un mercado de capitales que ofrece cada vez más incertidumbre, más volatilidad...

Foto: Telepizza fue excluida de bolsa tras la opa de KKR
Telepizza fue excluida de bolsa tras la opa de KKR
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Vanguard ha sido la última en subirse al carro de la inversión alternativa ante un mercado de capitales que ofrece cada vez más incertidumbre, más volatilidad, menos rentabilidad con unos tipos de interés en mínimos y menos oportunidades a la hora de encontrar activos a buen precio. Por ello, no deja de ser relevante que el mayor gestor de fondos de inversión del mundo y el segundo proveedor de indexados haya anunciado esta semana un acuerdo con HabourVest, especialista en capital riesgo, para facilitar a sus inversores el acceso a empresas privadas, reavivando el debate.

El aterrizaje de Vanguard en los mercados privados se produce dos años después de que otro gigante de la gestión, BlackRock, hiciera lo propio con el lanzamiento de su fondo Long-Term Private Capital, mientras que firmas como Fidelity y T. Rowe Price también han buscado crecer y lograr mayores retornos en el 'venture' capital.

Tal es el interés de los inversores con un horizonte de inversión de largo plazo, como puedan ser grandes fondos de pensiones, fondos soberanos o fondos universitarios, entre otros, que en los últimos cinco años el capital captado por las mayores firmas de capital riesgo —Apollo, Blackstone, Carlyle y KKR— se ha incrementado en un 76% hasta los 1,3 billones de dólares.

Y en total, el capital bajo gestión en manos de firmas de 'private equity' se encuentran en máximos. Según los datos facilitados por la consultora Preqin, los activos bajo gestión en el sector alcanzaron el año pasado los 4,1 billones de dólares.

"La gran expansión del 'private equity' parece que se está acelerando", explicaba Chris Beales, autor del informe de Preqin Global Private equity and Venture Capital 2020, que establece que este tipo de inversiones se han venido beneficiando lo una anticipación de la caída del mercado tanto por parte de los inversores como por las propias gestoras de fondos. Con todo, la firma prevé que la industria global alcance los 5 billones en activos bajo gestión para finales de 2022.

La tendencia llega a España

Se trata, además, de una tendencia que, en menor escala, se está instalando también en España. "Hemos apostado por los activos alternativos desde que empezamos porque siempre lo hemos visto una tendencia de largo plazo y estructural", asegura a El Confidencial Ricardo Miró-Quesada, director de inversiones de Arcano Partners. "Los mercados cotizados sufren la adicción al corto plazo de las empresas, que miran más la evolución de la acción y los resultados trimestrales, en lugar de invertir con la mirada puesta en el largo plazo para crear valor".

Una prueba de ello pasa por la comparación de los últimos datos de Inverco, frente a los de Ascri. Mientras que los fondos de inversión han acumulado suscripciones netas por valor de 1.693 millones de euros, la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión sitúa en 1.831,4 millones la captación de capital en 2019.

Fuente: Inverco
Fuente: Inverco

En este sentido, Rafael Soldevilla, director de productos y servicios en A&G Banca Privada explica que en los últimos tiempos han sido bastante activos en su apuesta por inversiones en mercados privados. "Hemos incluido el 'private equity' en la cartera de nuestros clientes. De hecho, en épocas de crisis, como 2007-2008, no se vieron tan afectados por la volatilidad y pudieron pasarla con rentabilidades positivas".

A favor de obra

No en vano, todos los factores soplan a favor de la industria del 'private equity'. Por un lado, el mercado público mantiene una fuerte tendencia al alza, con los principales índices en máximos históricos, que empiezan a dar algo de vértigo a los inversores y, prueba de ello, es la fuerte reacción negativa que han tenido a acontecimientos como la posibilidad de una recesión global que hundió las bolsas en el último trimestre de 2018 y provocó la salida masiva de suscriptores de los fondos. Por otro, en la renta fija, con los tipos de interés en mínimos históricos e, incluso en negativo, resulta más atractivo para el inversor entrar en la estructura de las empresas por la vía del 'private equity'.

Pero, más allá de la situación coyuntural de los mercados públicos, lo cierto es que el proceso de generación de valor ha cambiado en los últimos 20-30 años. La mejor manera de entenderlo es comparar lo que ha pasado con "Apple, que ha generado su valor siendo pública y si hubieras comprado en la OPV tendrías una ganancia de 900 veces, con, por ejemplo, Facebook, en la que jamás podrás hacerlo desde su salida a bolsa", explica a El Confidencial Ricardo Paz, socio y responsable de los fondos de EBN Capital.

"Esto es así porque el dinero se ha ido al capital privado —continúa el experto—. Antes, las compañías solo podían acudir a los mercados cotizados y hoy cualquier 'player' te pone 500 millones de manera privada para hacer una ampliación de capital".

Por un lado, desde el sector explican que una salida a bolsa puede dispersar a las compañías y, por otro, el auge de la gestión pasiva ha propiciado que las pequeñas y medianas empresas se queden fuera del juego del mercado por la falta de visibilidad si no se encuentran en un índice.

Efecto Midif II

No obstante, Jacobo Llanza, CEO de Alantra, apunta no tanto al efecto de la gestión pasiva, sino a las consecuencias de Mifid II. Así, al resultar más complicado ahora monetizar el análisis, "los analistas no miran ya a las empresas medianas y pequeñas, que se están dejando de seguir, con lo que los fondos están dejando de invertir en ellas".

Esto está provocando que estas pymes se aproximen al capital que atesora el 'private equity'. "Hay mucho dinero que está fluyendo hacia compañías privadas y prueba de ello es que están 'cotizando' más caras las privadas que las públicas, lo cual no tiene sentido". Al mismo tiempo, esto está llevando también a que los fondos de capital riesgo apunten hacia las empresas cotizadas para luego excluirlas de bolsa.

Con todo, aunque Llanza es un convencido de que se trata de una tendencia global imparable y considera que, a medio y largo plazo, el cliente 'retail' va a acabar teniendo también acceso a estas inversiones alternativas —no solo PE, sino también infraestructuras, deuda privada, energía renovable… etc.—, insiste en la importancia de no poner todos los huevos en la misma cesta.

"El inversor tiene que ser muy consciente de que es un producto ilíquido y que, aunque la volatilidad provocada por la variación de valoraciones diarias te la quitas de encima, son activos que no son inmunes a ese impacto de la volatilidad a la hora de vender. Lo que te has ahorrado en el camino es el susto de una caída del mercado del 40% y un rebote del 50%". Por ello recomienda una cartera diversificada en la que, dependiendo del perfil del inversor, estos activos alternativos podrían situarse entorno al 30% de la misma.

España está acortando distancias con el resto de países de su entorno y ya en porcentaje de capital privado sobre PIB estamos en la media europea

En este sentido, Miguel Zurita, presidente de Ascri puntualiza que, más que ilíquido, se trata de activos poco líquidos, porque realmente cotizan en grandes mercados secundarios. Y si bien reconoce que en España la tendencia está cambiando, todavía el 80% del capital que invierte en el país es internacional.

Aun así, el acelerón experimentado en los últimos años ha propiciado que "España esté acortando distancias con el resto de países de su entorno y ya en porcentaje de capital privado sobre PIB estamos en la media Europea, aunque aún lejos de países como Francia", asegura Zurita.

Esto es así por varios factores que han actuado de freno para la industria en España y que empiezan a corregirse. En primer lugar, "la crisis ha sido más duda que en otros países", asegura el presidente de la asociación. A esto hay que sumar las resistencias culturales, por ejemplo, la tradición de las empresas familiares de que pasen de abuelos a padres e hijos, un aspecto que poco a poco va cambiando y se está empezando a permitir la entrada de socios externos "sin que ello parezca un sacrilegio a la memoria del abuelo”, concluye Zurita.

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