LA MEDIA BAJA EN BOLSA Y SUBE EN BONOS

Los fondos flexibles estrella se desmarcan de la media y cargan la escopeta de liquidez

Tras un buen año en bolsa, los fondos flexibles —sin límite para la asignación de los activos— se meten lo ganado en el bolsillo y esperan a nuevas oportunidades de inversión

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Tras el 'rally' de finales de año, los fondos flexibles han aprovechado para plegar velas en la renta variable y comprar más bonos, que justo habían estado cayendo de precio. La liquidez, a su vez, se ha mantenido plana. Los fondos estrella, sin embargo, se desmarcan de esta tendencia y cargan la escopeta de efectivo, recogiendo beneficios tras el 2019 y preparándose para las oportunidades que traiga 2020.

Según los registros de la categoría de 'flexibles mixtos' de Morningstar (sin límites en la asignación de activos) con datos disponibles a cierre de cada trimestre, estos vehículos han reducido ligeramente su exposición a la bolsa hasta quedarse en una media del 39% de las carteras, mientras que los bonos se han situado hasta un 51%. En cuanto a la liquidez, con todo, los fondos han bajado solo un punto porcentual su exposición al efectivo, hasta quedarse en un 10% de media.

Pero algunos fondos estrella se desmarcan de esta tendencia. El caso más llamativo es el de Altair Inversiones II, uno de los mejores de su categoría con cuatro estrellas de calidad; tenía la liquidez al 5% a cierre de 2018, en plena hecatombe de los mercados, y durante 2019 la fue variando hasta subirla al 60%. La renta variable, a su vez, pasó de ocupar un 60% de la cartera a cierre del año pasado a suponer un 5% para principios de este 2020.

"Empezábamos el nuevo año 2019 con los mercados descontando una situación cercana a la recesión", explican desde la gestora. "Analizando la situación de fondo, por valoración veíamos que se había producido un castigo excesivo en las bolsas y el problema del mercado de renta fija era un problema de liquidez más que otra cosa, por lo que decidimos sobreponderar nuestra posición de los fondos tanto en renta variable como en bonos".

Asimismo, con un 2019 de campeonato gracias al castigo ya descontado, el cambio de tono de los bancos centrales y el acuerdo comercial entre EEUU y China, desde Altair miran a 2020 con cautela. "Actualmente hemos salido de dudas con respecto a los dos primeros puntos y el tercero sigue estando latente como amenaza en términos de confianza", explican desde la firma. "Por este hecho, conforme ha ido transcurriendo el año, hemos ido consolidando beneficios reduciendo la exposición tanto en renta variable como en renta fija, aprovechando correcciones de mercado (como las de mayo y agosto) para aumentar exposición en posiciones concretas".

Asimismo, en el fondo se mantienen infraponderados en ambo tipo de activos y "habiendo consolidado beneficios" y con "solo posiciones concretas que vemos que todavía tienen potencial, apostando por que va a haber corrección en ambos mercados en el corto plazo a la espera de que volvamos a ver nuevas oportunidades de compra".

Una táctica que también ha seguido Flossbach Von Storch Multiple Opportunities, es uno de los mejores de su categoría con cinco estrellas Morningstar. A cierre de 2018 también había decidido invertir de lleno en los mercados, con un 73% en bolsa y un 9% en bonos. Sin embargo, en 2020, ha recogido algo de polvo seco, con un 66% en bolsa y un 7% en renta fija. "Después de que los mercados siguiesen la misma tendencia alcista de 2019 en la primera mitad del año, el coronavirus ha supuesto el primer obstáculo en los mercados del año", explica Bert Flossbach, cofundador de Flossbach Von Storch y gestor del fondo de cinco estrellas. En este contexto, "creemos que nuestro ratio de liquidez es lo suficientemente alto como para aprovecharnos de cualquier bajón", explica el alemán, que ve atractivos los valores tecnológicos (especialmente tras la temporada de resultados) y en el oro (aunque no en forma física).

Otro tanto para el Buy&Hold Flexible, de cuatro estrellas Morningstar: si a cierre de 2018 tenía un 3% de liquidez, un 44% en acciones y un 53% en bonos, ahora dispone de un 5% en efectivo, un 41% de renta variable y el resto en deuda. "Hemos aprovechado la pequeña caída provocada por el miedo a la epidemia del coronavirus para aumentar el peso en renta variable", explica Antonio Aspas. "En la composición de la cartera de renta variable destacaríamos el fuerte peso en dos sectores, el de las grandes empresas tecnológicas, como son Amazon, Google, Facebook, Microsoft, SAP, ASML, etc., que un trimestre más han seguido mostrando crecimientos de ventas y beneficios superiores al 10% y el del sector aéreo, tanto en líneas aéreas como IAG, Ryanair o Wizzair, como fabricantes, con empresas como Boeing o Safran. Este fuerte peso se debe a dos motivos, por un lado, por las fuertes perspectivas de crecimiento de la demanda, y por otro, por el proceso de concentración que se ha producido en el sector, que ha hecho que aumentara la rentabilidad", matiza.

"En la parte de renta fija, seguimos con un peso importante en subordinados bancarios, principalmente de bancos españoles, dada tanto la reducción de los activos dudosos, como al aumento del capital propio de los bancos, lo que los posiciona con el mayor nivel de solvencia de su historia", prosigue Aspas, añadiendo que "de todas formas y aunque como hemos comentado siguen suponiendo una parte significativa de la cartera de renta fija, estamos reduciendo posiciones, dada la fuerte revalorización de estos bonos en los últimos meses". Con la escopeta cargada de liquidez, los fondos buscan ahora oportunidades para disparar.

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