LE ACUSA DE TRES DELITOS

El exbanquero de BBVA acusado por un agujero de 60M alega falta de control interno

El banco pide cuentas por tres delitos a un exempleado que realizó operaciones de tres clientes con sus cuentas en descubierto. La entidad acabó despidiendo a tres responsables

Foto: Edificio de BBVA en paseo de Recoletos 10 (Madrid). (Wikimedia Commons)
Edificio de BBVA en paseo de Recoletos 10 (Madrid). (Wikimedia Commons)

BBVA tiene varios procesos judiciales abiertos. Mientras la causa Tándem por el caso Villarejo está en fase de instrucción muy inicial, bajo secreto de sumario, el banco está inmerso en una batalla contra un exempleado de banca privada al que acusa de tres delitos por un agujero de 60 millones de euros en el patrimonio de sus clientes que tuvo que cubrir la entidad.

El grupo presidido por Carlos Torres acusa de los delitos penales de falsedad en documentación mercantil, administración desleal y fraude a un banquero contratado en plantilla durante más de 15 años y que hasta principios de 2018 trabajaba en la unidad de altos patrimonios de Madrid, según fuentes del mercado. Después hubo una investigación interna que derivó en el despido de tres responsables de la unidad en Madrid, como adelantó El Confidencial.

El exempleado ha comparecido este verano por primera vez ante la jueza, y basa su defensa en la crítica de una falta de control interno (‘compliance’) y una precariedad de normas y operativa técnica en el negocio de banca privada, según fuentes jurídicas. Este déficit, que existe según su argumento, le permitió realizar operaciones contra las normas y procedimientos internos sin que saltara ninguna alerta, y el banco solo conoció la situación por un hecho casual.

El banquero acusado realizó operaciones para tres clientes con las cuentas en descubierto, apostando por el incremento de la volatilidad a través de un ETF —fondo cotizado—. La querella es de dos de los tres clientes y del propio banco. Los hechos se precipitaron en el inicio de 2018, cuando la volatilidad estaba en mínimos históricos. El banco descubrió la situación y decidió deshacer las inversiones con pérdidas que, incluyendo las comisiones, alcanzaron la devolución a los clientes afectados de cerca de 60 millones de euros, tal y como informó ‘El Economista’.

BBVA no ha querido hacer comentarios esta vez, aunque hace un año fuentes de la entidad señalaron a El Confidencial que fue “una incidencia puntual en la actividad de banca privada” y que supuso un quebranto para los clientes que el banco subsanó en el momento. Varias fuentes apuntan a que el banco tiene un seguro que cubre este tipo de incidencias, lo que habría obligado a una investigación interna, aunque el banco negó este nexo.

Lo curioso es que si BBVA hubiera esperado menos de un mes, no hubiera habido tal quebranto y la inversión habría sido rentable para los clientes, porque en febrero la volatilidad comenzó a repuntar hasta dispararse el día 6 con la mayor caída del Dow Jones desde 2011. Por ello, otra baza del acusado, junto al argumento del ‘compliance’, es que la decisión de vender, que es la que afloró las pérdidas, no fue suya sino del banco, según fuentes jurídicas.

El banco denuncia que el extrabajador engañó a los clientes, porque ocultó esta inversión que realizó sin sus firmas —no eran contratos de gestión de carteras— y que estaban en descubierto, así como que era un producto complejo y de bolsa no apropiado para sus perfiles de riesgo. En ese periodo, los clientes recibieron informes del banco sobre la situación financiera y hubo dos cierres fiscales.

La defensa, por su parte, alega que el ETF no es ni un producto complejo ni bursátil, y que BBVA no devolvió comisiones cobradas por los descubiertos los dos primeros años, según fuentes jurídicas. La normativa europea señala que, en general, los ETF no son vehículos complejos. Son productos con liquidez inmediata y costes operativos similares a las acciones, pero en esencia son fondos. Así, están a caballo entre los fondos y las acciones.

La comparecencia del acusado ha llegado casi un año después del inicio de la causa, según fuentes jurídicas. El objetivo de la defensa es que se considere una causa compleja para que no se cierre la instrucción, lo que la demoraría entre uno y dos años más.

BBVA Patrimonios es una unidad de banca privada para clientes de al menos dos millones de euros, frente al límite de 500.000 euros para el conjunto del negocio. El servicio depende de las divisiones territoriales, y en la de Madrid se centraliza en el palacio del banco en el paseo de Recoletos. El banquero renunció a su puesto de trabajo cuando BBVA halló esta operativa. El banco abrió una investigación interna y tras varios meses despidió a dos superiores y un responsable de riesgos pese a que la entidad comprobó que ni participaron ni tuvieron conocimiento de la actuación del exempleado contra el que ha interpuesto la querella.

Los empleados despedidos eran los responsables regionales de la unidad, que reporta al jefe de banca privada para Madrid y Castilla-La Mancha y, en última instancia, al jefe de banca privada en España, Jorge Gordo, quien lleva tiempo tratando de dar un impulso al negocio. Precisamente, como informó ‘Expansión’, recientemente lanzó el servicio de asesoramiento independiente y cobro explícito —sin retrocesiones— Open Management, disponible para clientes con más de cinco millones de euros.

Este servicio es similar al que ya han lanzado en los dos últimos años bancos como Santander, CaixaBank o Bankinter, una vez implementado MiFID II. Fuentes del mercado apuntan a que el banco estaba ultimando el lanzamiento de Open Management a mediados del año pasado, pero que se demoró por la crisis en la unidad de altos patrimonios de Madrid. BBVA niega esto, y asegura que el lanzamiento ha llegado cuando el banco estaba preparado y era el momento adecuado.

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