encuesta entre gestores

Los grandes fondos retiran la apuesta por la bolsa española con el ruido político

La incertidumbre política en Italia y España, con cambios de Gobierno incluidos, ha provocado que los gestores prefieran otros mercados europeos en renta variable

Foto: Imagen de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Imagen de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Una vez más, la incertidumbre política demuestra que el dinero es miedoso. El ruido en Italia y España en mayo y junio, así como los cambios en los ejecutivos, ha provocado que los grandes fondos de inversión a escala global se echen a un lado y retiren sus apuestas por estas bolsas.

De hecho, España ha pasado de ser el mercado de renta variable favorito para los gestores en mayo a que infraponderen la bolsa dos meses después, según la encuesta mensual de Bank of America Merrill Lynch. Este sondeo se realiza entre más de 200 gestores de todo el mundo, que administran un patrimonio de más de 600.000 millones de dólares. Las respuestas se mezclan para saber si tienen previsto sobreponderar o infraponderar un mercado durante los próximos 12 meses. Es decir, si el peso en sus carteras será mayor o menor al que tiene el país en la renta variable mundial.

En mayo, los gestores habían situado España como su mercado favorito, superando a Alemania y a Francia. Pero en dos meses la perspectiva ha cambiado radicalmente con la incertidumbre política. Con la moción de censura, y sin saber qué implicaciones tendría, retiraron su apuesta, y un mes después, ya con Pedro Sánchez al frente del nuevo Gobierno, aún infraponderan la renta variable española. "La sensibilidad al riesgo global y la incertidumbre política española, con cosas como el déficit o el impuesto a la banca, pueden estar lastrando al Ibex", opina Antonio Cánovas del Castillo, presidente y fundador de Altair. Para este experto, la moción de censura no es la principal explicación del descenso en la confianza de los inversores, sino que hay un cúmulo de factores, como la crisis catalana, el riesgo impositivo, el repunte de volatilidad global o la situación en Italia.

Así, los gestores esperan aún a que se aclaren las políticas económicas antes de volver a apostar por la renta variable local. En este sentido, la reforma fiscal que planea Sánchez es un elemento clave, ya que podría repercutir en el beneficio por acción que, a la larga, es lo que marca la evolución de las cotizaciones. Hacienda planea impedir que las empresas tributen por debajo del 15% en sociedades, una tasa a las tecnológicas y, en una segunda fase, también a los bancos. El famoso impuesto a la banca, aún por concretar, tendría especial relevancia en el conjunto del Ibex 35, ya que los bancos pesan más del 30% en el índice.

"La bolsa española tiene ahora mismo varios factores que contribuyen a ese pesimismo. La posible reforma fiscal sin duda es un motivo de preocupación importante, probablemente el mayor", arguye Daniel Valera, gestor de Attitude. También añade como argumento la exposición de firmas como Santander, BBVA o Telefónica a emergentes en los que está habiendo una alta volatilidad en sus divisas (como la lira turca para BBVA) y "el peso del sector bancario, uno de los sectores más castigados". En este sentido, la amenaza del impuesto a la banca y el propio comportamiento del sector en Europa por el retraso en las expectativas de subidas de tipos son clave. A principios de 2018, los bancos "eran favoritos por expectativas de inflación controlada y tipos altos, lo que pudo contribuir a una mayor valoración y puede haber contribuido al consecuente descuento por parte del inversor en la actualidad".

La política monetaria es crucial para el Ibex y, como consecuencia, para las decisiones de los grandes fondos sobre la bolsa española, ya que suelen optar por invertir en empresas líquidas. "En la última reunión del Banco Central Europeo (BCE), se enfriaron las expectativas de subidas de tipos de interés. Una mayor visibilidad sobre las próximas subidas de tipos en Europa podría dar un empujón a nuestro selectivo", comenta Victoria Torre, de Self Bank.

Por otro lado, cada vez que hay ruido político en Italia, hay un efecto contagio en la percepción de los gestores globales hacia otros países periféricos como España. En el caso de la bolsa transalpina, es la más infraponderada en la encuesta, más incluso que la británica, que desde el Brexit había aparecido en el último puesto en la pregunta sobre asignación de flujos entre las bolsas europeas. En el lado contrario, la favorita ha pasado a ser la francesa, por delante de la alemana.

Miedo a la guerra comercial

La encuesta también pregunta a los gestores por los principales riesgos que ven para los mercados. Y no hay duda, la principal amenaza es la guerra comercial que ha desatado Estados Unidos con los aranceles impuestos por Donald Trump, a los que ha respondido ya China y podría hacerlo Europa, en lo que sería una escalada del proteccionismo como hace décadas que no sucede. Es la mayor concentración de respuestas sobre un riesgo concreto desde la crisis de deuda en Europa en 2012.

Por detrás de este riesgo, a los gestores les sigue preocupando la combinación de un mundo muy endeudado con el endurecimiento de las políticas monetarias. Así, la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) o el BCE se equivoquen en sus próximos movimientos y una posible crisis en el mercado de deuda son las mayores amenazas para los mercados que ven los grandes fondos tras la guerra comercial.

Ante este panorama, la liquidez de las carteras (4,7%) es dos décimas superior a la media de los últimos 10 años. La operación más habitual que ven los gestores en el mercado es las tecnológicas, mientras que ellos mismos también afirman sobreponderar estas compañías. Al contrario, han reducido radicalmente su apuesta por los bancos.

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